Jorge Eduardo Arellano
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El coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Edmundo Jarquín Calderón, expresó que para un diálogo y una verdadera concertación nacional, el presidente Daniel Ortega Saavedra se vería en la obligación de recobrar el capital de confianza y buena voluntad que él mismo ha “desbaratado”.

“El gobierno del presidente Ortega se inició con un gran depósito de confianza y buena voluntad que todos los sectores políticos y sociales le otorgamos. En pocos meses él desbarató ese capital de confianza y buena voluntad con medidas abusivas y autoritarias”, advirtió Jarquín al ser consultado sobre la propuesta de concertación nacional formulada por el ex jefe del Ejército Popular Sandinista, EPS, general en retiro Humberto Ortega Saavedra.

Jarquín sostuvo que “cualquier diálogo, para ser efectivo en términos de encontrar solución a los grandes problemas nacionales, debe partir de una base de confianza y credibilidad. Ortega está en la obligación de reestablecer esa confianza y credibilidad que él se ha encargado de debilitar”.

Las condiciones mínimas
“Debe cesar inmediatamente la campaña de odio e insultos que despliegan los medios de comunicación que Ortega controla. Debe cesar el uso de las instituciones judiciales, electorales y administrativas para chantajear y reprimir. Debe reestablecerse la diputación de la cual fue ilegalmente despojado Alejandro Bolaños Davis. Debe acreditarse la diputación de José Rizo, que legalmente le corresponde”, remarcó Jarquín.

Jarquín señaló que “deben cancelarse definitivamente los intentos de reforma constitucional para permitir la reelección presidencial y cambiar el régimen político; debe cesar la odiosa discriminación que se hace con la publicidad estatal, para premiar a unos medios de comunicación y castigar a otros.

Los fondos venezolanos
También, deben hacerse transparentes los mecanismos de entrada y salida de los recursos de la cooperación venezolana, a fin de que la misma permita enfrentar, a través del presupuesto, las legítimas demandas de los trabajadores de la salud y la educación, y las demandas de recursos para enfrentar la lucha contra la pobreza y el desempleo a través de la inversión pública del gobierno central y las municipalidades”.

Asimismo, “deben adoptarse medidas que garanticen unas elecciones municipales verdaderamente democráticas, honestas y equitativas, para lo cual, entre otras cosas, deben atenderse la cedulación de centenares de miles de nicaragüenses sin cédula”.

¿Y los resultados definitivos?
Jarquín abogó para que el Consejo Supremo Electoral, CSE, presente los resultados definitivos de las elecciones generales de noviembre de 2006, y afirmó que “debemos estar conscientes que no se podrán atender las grandes necesidades del progreso económico y social, en especial de los pobres y desposeídos si se sigue debilitando el sistema democrático y el Estado de Derecho”.

“Pensar que puede haber solución de los problemas sociales y económicos sin solución de los problemas políticos, es un espejismo”, concluyó.