Ary Pantoja
  •  |
  •  |
  • END

El experto en derecho constitucional, Cairo Manuel López, considera que los nicaragüenses y, sobre todo, las instituciones públicas, no están preparados para una nueva Constitución Política. Para él la propuesta de la Coalición Democrática, CD, y la Alianza Patriótica de convocar a una Constituyente en las actuales circunstancias y a las puertas de un proceso electoral, no es viable.

“El Frente Sandinista y los partidos de oposición no se van a arriesgar ante la posibilidad de quedar con menos diputados al convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Y quizás el que más tenga que perder sea el partido de gobierno, pero la oposición también se vería muy afectada”, señaló López, quien hace una explicación jurídico-técnica de qué es y cómo se llega a una Constituyente.

Según López, una Constituyente es el proceso mediante el cual, se redacta una nueva Constitución Política, además, se cambian totalmente las reglas del juego político. Incluso, señaló, se puede cambiar de sistema de gobierno “y decir que dejaremos de ser una República, para convertirnos, por ejemplo, en una monarquía”.

López señala que la actual Constitución Política prevé cómo puede reformarse ella misma. Así, explica que el Título X “que trata de la supremacía constitucional, del control constitucional y de la reforma constitucional”. “En la doctrina se habla del poder constituyente, este es el poder originario en el cual los ciudadanos pueden dictar, a través de sus representantes, de los diputados a una asamblea constituyente, una nueva Constitución”, enfatiza.

¿Cómo se llega a la Constituyente?

El especialista recuerda que la Constitución Política puede reformarse parcial y totalmente. En la reforma parcial se pueden cambiar uno o varios artículos de la Constitución; mientras que en la reforma total “es cuando se llama a una Asamblea Nacional Constituyente”.

El órgano competente para realizar una reforma parcial es la Asamblea Nacional, “porque en ella reside la soberanía del país”. La iniciativa de modificación parcial puede provenir de un tercio de los diputados del Parlamento o del presidente de la República. En ambos casos, la iniciativa es presentada a la Primera Secretaría, ésta lo pasa a la Junta Directiva, y ésta a su vez, la incluye en la agenda y el orden del día, se presenta a los diputados y se envía a una Comisión Especial.

Reforma parcial

Esta reforma parcial se tiene que dictaminar en 60 días. Una reforma parcial puede ser una adición, es decir, sumar algo a un artículo existente; también puede ser una supresión, o sea, quitar algo de lo que ya está; o bien, una transformación de lo que diga un artículo en concreto.

“Esta reforma debe ser aprobada con el 60% del total de los diputados, es decir, 56 diputados y tiene que ser aprobada en dos legislaturas. Una legislatura es el periodo comprendido entre el nueve de enero y el 15 de diciembre de cada año, es decir, que si en este momento se presentara un proyecto de reforma parcial a la Constitución, tendría que aprobarse en el año 2010 y la segunda legislatura en el año 2011”, explicó.

Aprobada la reforma, se envía al presidente de la República para su publicación y promulgación, es decir, “no hay veto por parte del presidente”. Si transcurridos 15 días, el presidente no las publica, las puede mandar a publicar el presidente de la Asamblea Nacional.

López recordó que la reforma parcial más profunda que ha tenido la Constitución Política aprobada en 1987, fue la de 1995-1996.

Para una Constituyente

Para la reforma total, es decir la Constituyente, el trámite es diferente. Los únicos que pueden proponer la Constituyente son los diputados; en este caso, el presidente de la República, a diferencia de la reforma parcial, no tiene facultad para pedir la reforma total.

“Quien convoca a una reforma total (o Constituyente) es la mitad más uno del total de diputados, es decir 47 diputados”, explicó López, quien agregó que una vez acordada la convocatoria para elaborar una nueva Constitución, los legisladores actuales convocan a una elección de nuevos diputados para dictar una nueva Constitución.

Asamblea convoca a elección

Esta convocatoria se tiene que aprobar con los dos tercios del total de diputados, es decir, 62 diputados. López enfatizó que en este caso no es el Consejo Supremo Electoral el que convoca a elección, sino la misma Asamblea Nacional.

Además, aclaró, la nueva Constitución sólo requiere de una legislatura para ser aprobada, a diferencia de la reforma parcial que necesita de dos legislaturas. Se envía al presidente de la República para su promulgación y publicación; el presidente no puede vetar la nueva Constitución.

El decreto

Cuando la Asamblea Nacional decide convocar a una Constituyente debe aprobar un decreto legislativo en el que llama a la elección de diputados constituyentes o constituyentitas especificando la fecha en que se deben realizar esas elecciones. “El Consejo Supremo Electoral tendría que organizar la elección en la fecha señalada por la Asamblea Nacional; mientras tanto, los diputados que aprobaron la convocatoria a Asamblea Constituyente continúan en sus cargos”, explicó López.

Agregó que “una vez que toman posesión los diputados electos, que no necesariamente son los mismos, sino que pueden ser nuevos diputados, éstos se marchan a su casa, pero la Constitución, en este caso la de 1987, continuaría vigente en tanto no se apruebe la nueva Constitución Política”.

¿Son los mismos 90 diputados?

Según López, la cantidad de diputados constituyentes podría variar conforme lo decidan los partidos políticos participantes. “Podría citarse y decirse, por ejemplo, que van a ser 60 diputados para una Asamblea Nacional Constituyente y no necesariamente tienen que ser 90 diputados”, señaló.

Además, pueden participar todos los partidos, presentando listas de diputados para conformar esa Asamblea Constituyente.

Por otra parte, López señaló que estos diputados constituyentes “normalmente no tienen límite de tiempo” para aprobar la nueva Constitución Política y, en general, se estila que puede llevar de uno a dos años. Los diputados también pueden tener una doble función, es decir que además de redactar y aprobar la nueva Carta Magna, los constituyentes también pueden legislar, o sea, aprobar leyes ordinarias o decretos.

A readecuar todo

Una vez aprobada, promulgada y vigente la nueva Constitución, los diputados tienen la misión de “readecuar” las leyes ordinarias a la nueva Carta Magna, de manera que no sean leyes que tengan roces con la Constitución recién aprobada.

López explicó que en la nueva Constitución se puede dejar un artículo transitorio en el que se establezca que, una vez vigente la Carta Magna, los diputados constituyentes continuarán en sus cargos hasta que se elijan nuevos legisladores mediante elecciones ordinarias.