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Químico de profesión, con media vida en la academia, el doctor Ernesto Medina Sandino critica también a los opositores, quienes a su juicio no articulan una propuesta sólida y alternativa. “Lo que tenemos son siempre personas que se promocionan y no plantean ninguna propuesta para solucionar los problemas del país y siempre están con un mensaje en contra de que salga quien salga de los que ahorita se perfilan como candidatos, la gente no ve ningún cambio.

¿Vislumbra alguna salida a la crisis institucional?
La salida real y definitiva tiene que ser algo así como un diálogo nacional que siente las bases de un consenso, donde se aborden los grandes problemas que tiene el país, que no son en realidad los políticos. Nosotros nos hemos enfrascado en los temas políticos para no abordar los temas de fondo, que son el atraso, la pobreza, la desigualdad. Siempre estamos pensando que esos temas se van a resolver en las próximas elecciones.

Hasta la fecha no hay voluntad de nadie para resolver esta situación
Desde mi punto de visto, quizá el que mayor responsabilidad y mayores posibilidades tendría para convocar un diálogo de este tipo es el Frente Sandinista y el presidente Ortega. Cuando el presidente pidió una segunda oportunidad para gobernar, todos esperábamos que iba a gobernar basado en un amplio consenso y lamentablemente se ha mantenido y profundizado la polarización.

La oposición tiene responsabilidad también. Sus dirigentes en lugar de enfrascarse en un conflicto estéril, lejos de solucionarse se ha agravado, deberían estar presionando para provocar ese diálogo y ese consenso para, al menos, lograr puntos mínimos. Nos hemos enfrascado en puntos complicados, en los que nos dividen y el país sigue empantanado.

¿Hay posibilidades de que esta situación continúe el próximo año electoral?
Si se insiste en buscar mecanismos de fuerza y en interpretaciones de la ley, de la Constitución, motivada por intereses particulares, el resultado va a ser el debilitamiento aún más de las instituciones. Vamos a tener unas elecciones polarizadas, con muchas interrogantes sobre su legitimidad y eso no ayuda en nada ni le ayuda al Gobierno que resulte de esa elección. Tampoco al país porque seguiremos igual, divididos. Los que sufren son los mismos de siempre, los desamparados que han estado esperando desde hace tiempo que la situación cambie.

Pero la gente en la calle está apática…
Eso es cierto, pero no sólo en Nicaragua. Temas como estos, del orden legal y constitucional sólo le interesan a un pequeño porcentaje que no pasa del 10 % de la población. Eso los dirigentes políticos también lo saben y hacen todo esto porque saben que no es la principal preocupación de la gente.

En Nicaragua nuestros políticos creen que hacer política es manipular el desinterés de la gente para sus propios intereses. El gobierno actual cree que tiene la solución a todos los problemas y la oposición no está interesada sino en que el Gobierno fracase para decir que hará bien las cosas. Estamos en un círculo vicioso y el país está igual que antes.

¿Y todavía cree que la salida debe ser dialogada entre dos partes que están desinteresadas por lo que quiere la mayoría?
Es la única. O quizá la otra vendrá más adelante, cuando venga otra generación de líderes. Es la más correcta y la más civilizada, creo que es la única.

¿Si el Frente Sandinista ganó con una minoría, por qué la gran apatía?
La mayoría no va a hacer nada. La candidatura de Daniel Ortega va a estar basada en la resolución tan cuestionada y discutida de la Corte, pero los que la hicieron van a seguir defendiéndola, se van a aferrar a eso y podrá haber muchas protestas, pero el problema de fondo es, si va Daniel Ortega, ¿quién es el candidato de oposición?
¿El verdadero problema es una oposición desunida?Así es, una oposición que no articula una propuesta sólida y alternativa. Lo que tenemos son siempre personas que se promocionan y no plantean ninguna propuesta para solucionar los problemas del país y siempre están con un mensaje en contra de que salga quien salga de los que ahorita se perfilan como candidatos, la gente no ve ningún cambio.

“Ven al movimiento estudiantil como instrumento de represión”
Tres sucesos en las universidades públicas midieron el nivel de vandalismo de algunos miembros del movimiento estudiantil. El primero ocurrió en León en junio de 2008 y fue contra los opositores Dora María Téllez y Alejandro Bolaños, quienes fueron agredidos con lodo. Luego en Managua un joven de la UNEN fue atacado a patadas, con lanza morteros y amenazado con una pistola.

El último fue a inicios de este mes en León. Estudiantes del CUUN que se taparon el rostro y portaban morteros reprimieron una manifestación de docentes de la UNAN que protestaban para evitar el despido de dos catedráticos con trayectoria en la universidad.

La polarización política ha trastocado las universidades provocando graves retrocesos…
Esto es ya la culminación de un proceso que viene desde hace mucho tiempo. Las universidades fueron parte del proceso revolucionario durante los 80 y eso tuvo sus consecuencias. Del 80 para acá el movimiento estudiantil fue la única fuerza organizada que tenía el Frente Sandinista para plantear una oposición a los gobiernos de estos años y el 6% sirvió un poco para aglutinar y catalizar la unidad del movimiento estudiantil como una expresión de protesta.

Ahora creo que se sigue viendo a la universidad únicamente como esa perspectiva, como una fuerza política. Ni los gobiernos anteriores ni el actual han planteado claramente el rol que debe jugar la universidad en el desarrollo del país, sino que se ve como un instrumento de poder y por eso está pasando lo que pasa. Al movimiento estudiantil se le ha dado una fuerza y por eso hemos llegado a esos extremos lamentables, como lo que ocurrió recientemente en León, de que atacan a docentes, a investigadores, catedráticos destacados y no pasó nada…

No es el primer caso en la UNAN-León y se percibe cierta lenidad de parte de las autoridades
Es la misma lógica, se ve al movimiento estudiantil prácticamente como un movimiento de choque, de represión. He hablado con estudiantes, con profesores y la inmensa mayoría no está de acuerdo con lo que está pasando, pero sí hay temor porque hay una fuerza muy cohesionada, muy disciplinada que es la que ha hecho todos esos episodios.

La explicación de fondo está en lo que dije antes: la universidad se ha reducido a una herramienta de la confrontación política y se le ha quitado su verdadera misión, que es trascendental porque ayuda a la transformación del país, a formar personas críticas.

¿De eso se puede deducir que las autoridades actúan como dirigentes políticos-partidarios?
Yo diría que sí. Están muy supeditadas al aparato político.

¿Y eso a qué podría llevar?
Lo que sucedió con estos profesores es un síntoma de lo que ya puede estar pasando. Los que no responden a la línea de pensamiento de los que están dirigiendo la universidad no son bien vistos.

Supuestamente esos profesores dieron motivos. Uno de ellos salió del país sin permiso y el otro decía obscenidades en el aula…
Mire, al que dicen que es obsceno yo lo conozco, somos químicos y trabajamos juntos en el mismo departamento durante muchos años. Sí es una persona con carácter difícil, fuerte, pero es un profesor de muchos años, doctor en química, y hasta ahora, nadie se había quejado de su forma de ser.

¿Cuál es su forma de ser?
Siempre fue claro, crítico. Fue un combatiente. Es una persona con mucha autoridad para hablar. Fue una persona muy crítica a mi gestión y no por eso le íbamos a abrir un proceso disciplinario.

Una cosa es ser crítico y otra ser irrespetuoso, hagamos las diferencias.

No sé si es obsceno, pero da la casualidad que se unen dos cosas: la supuesta obscenidad que no me consta y las críticas. Yo fui rector 12 años y siempre fue súper crítico. Hay personas que dicen que sí, otras que no. En todo caso queda la duda de que fue lo que pasó para que a un profesor como este, de tantos años, se abra un proceso.

En el caso del otro, sí hubo una violación a los procedimientos, pero es una cuestión que tampoco tiene la trascendencia como para despedirlo, y cuando usted ve que él era candidato a decano y que por una causa pueden despedirlo, huele a revancha.

Hay que ver qué hay detrás de todo eso. Creo que eso preocupó a los profesores que fueron a manifestarse. Yo conozco la universidad y sé que no es el primer profesor que se va a una actividad académica sin seguir todos los procedimientos. Si uno ve ahorita cuántos decanos han salido sin seguir los procedimientos, vas a ver que son un montón.

Nadie habla de la calidad de la educación
Volvemos a lo mismo. Mientras aquí no se diga para qué queremos universidad y la sigamos viendo, en todo caso, como una fuerza política más, nadie se va a preocupar por la educación.

Cuando usted fue rector, el movimiento estudiantil era tan fuerte como ahora, con la diferencia que hacía tambalear al Gobierno, ¿qué limites habían?
Tuve muchos episodios de enfrentamiento con la dirigencia estudiantil. La mayoría fueron alrededor de los métodos de lucha. Nos oponíamos a usar morteros, a ir enmascarados a las manifestaciones, a violar los acuerdos porque había algunos que se tomaban el CNU y de repente se hacían cosas que las decidían ellos. Siempre me opuse a eso y siempre tuve problemas con eso. Más de una vez dije que pusiéramos las cartas sobre la mesa, si la agenda era la defensa de la autonomía o detrás había una agenda política de otro tipo. Hubo momentos que se quiso impedir el ingreso a la universidad de gente que pensaba diferente a la dirigencia estudiantil.

¿Quién paga el costo de este retroceso?
El país. La universidad se mantiene con el esfuerzo de todos los trabajadores que pagan impuestos para que funcione y luego, ¿qué futuro le espera a Nicaragua si lo que estamos formando es gente como esa? Debe haber una reflexión a fondo sobre el papel de las universidades.