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Participar o no participar en las elecciones del próximo año con un Consejo Supremo Electoral, CSE, sin credibilidad e ilegal, será el mayor reto que enfrenten los partidos políticos nicaragüenses. Cualquiera que sea la decisión de las agrupaciones políticas, le sugiere un enorme desafío; si realizada la convocatoria a elecciones, un partido decide no participar en rechazo a los magistrados de facto, se arriesgan a perder su personalidad jurídica, es decir, desaparecer.

Si por el contrario, todos los partidos políticos acatan la convocatoria y participan en las elecciones –aunque sea bajo protesta-, terminarían legitimando a los funcionarios usurpadores, aunque para el jurista Gabriel Álvarez Arguello, eso dependerá de qué partidos participen.

En todo caso, Álvarez considera que aunque los dirigentes de los partidos políticos atiendan el llamado del CSE con magistrados de facto, no significa que legitimen a estos funcionarios y menos su actuación. Para el jurista, la participación de los partidos políticos no legaliza ni legitima a este Poder Electoral.

¿Están obligados los partidos políticos a aceptar una convocatoria a elecciones de un Consejo Supremo Electoral de facto?
No debería considerarse como ineludible asistir o participar en la convocatoria al próximo proceso electoral que realice este Consejo Supremo Electoral y me refiero no solamente a las personas que integran ese Consejo Electoral, sino al hecho de que no hayan sido elegidos o reelegidos, como corresponde y lo establecen la Constitución y las leyes, por la Asamblea Nacional.

Si este CSE realiza la convocatoria, habrá que esperar para ver si los partidos deben participar o no. Como una muestra mínima de coherencia política y jurídica, los partidos deberían decir ‘no participo’; creo que es lo más razonable, sin embargo comprendo las preocupaciones y análisis que realizan de buena fe los dirigentes políticos.

Pero si no participan, los partidos se arriesgan a perder su personalidad jurídica, como establece la Ley Electoral.
Este Consejo Supremo Electoral es totalmente ilegítimo, es cuestionado por amplios sectores de la sociedad, las encuestas lo indican… Creo que es sin precedentes el nivel de desprestigio que ha logrado este Poder Electoral…

¿Qué da la legitimidad a una institución? ¿La credibilidad a su desempeño?
La legitimidad la da actuar conforme a derecho. Actuar respetando lo que dicen las leyes de un determinado país. El problema es que este Consejo Electoral no sólo es absolutamente ilegítimo, sino también totalmente ilegal, porque las personas que pretenden aparecer como magistrados no tienen ningún fundamento jurídico.

¿Y el Decreto Ejecutivo 03-2010 y el artículo 201 de la Constitución?
El decreto del presidente Daniel Ortega es inconstitucional, porque no tiene competencia para prorrogar el período de los funcionarios, eso le compete a la Asamblea. Luego está el gacetazo, donde se publicó una Constitución con un párrafo de un artículo derogado, es una cosa totalmente ilegal. Por ello, este Consejo Supremo Electoral es ilegal.

Pero volvemos a lo anterior, ¿qué le da la legitimidad?
Este CSE, aunque fuera legal, el nivel de deterioro y desprestigio es tal que es necesario cambiarlo porque es un atentado contra la paz en Nicaragua; es una bomba de tiempo para Nicaragua, porque cualquier elección que este Consejo rectoree con impugnables desde ya por cualquier perdedor con razón o sin razón, no importa.

Si este CSE convoca a elecciones ¿qué alternativas le quedan a los partidos políticos? ¿Aceptar e ir a elecciones con un Consejo Electoral ilegítimo e ilegal o rechazar esa convocatoria, no ir a elecciones y arriesgarse a perder su personalidad jurídica?
El objetivo natural de todo partido político al participar en toda elección es ganar, o conseguir espacios que le permitan posicionarse mejor para unas eventuales negociaciones o alianzas para conseguir espacios en las instituciones; pero creo que no se debe participar en las elecciones con el simple objetivo de no perder la personalidad jurídica, menos aún, en un sistema al cual no se le debe reconocer ninguna legitimidad política, porque este es un sistema prostituido.

¿Pero deben los partidos políticos participar o no en las elecciones?
Participar sólo para no perder la personalidad jurídica, sabiendo que no existen las mínimas condiciones institucionales para lograr algunos de los objetivos a los que me refería, que son ganar las elecciones o espacios institucionales. Me parece que en las actuales circunstancias entraña más riesgos que oportunidades, y eso, sería hacerle un flaco favor a la democracia y darle instrumentos al presidente Ortega para instaurar un modelo autoritario.

Insisto, en que participar en las elecciones sabiendo que este CSE no presta las mínimas garantías de unas elecciones transparentes y justas no es bueno para el país; sin embargo, creo que los partidos políticos deben hacer los esfuerzos antes de las elecciones, para evitar el fraude….por ejemplo, salir a las calles.

Pero algunos dirigentes políticos creen que deben ir a elecciones o desaparecen como partidos
Uno de los conceptos más importantes es el de la coherencia política. Si un liderazgo político piensa que hay que participar de cualquier manera, en cualquier condición, eso debe reflejarse en sus estrategias y posibilidades de negociación; en sus actuaciones institucionales y en su audacia o acomodamiento para intentar salir de este empantanamiento.

Insisto. Si los partidos políticos participan en las elecciones, con este Consejo Supremo Electoral desacreditado, ilegal e ilegítimo, sería darle esa legitimidad e ilegalidad a esta institución
Por eso, te decía anteriormente, que hay más riesgos que oportunidades. Hay quienes piensan que la elección venezolana de hace algunos años en donde la oposición decidió no participar, es la gran guía de conducta para la actuación y hay quienes aquí dicen ‘no vamos a cometer ese error’.

En Venezuela hubo estándares mínimos internacionales de procesos electorales transparentes y aquí este CSE no está estructuralmente preparado para hacer unas elecciones transparentes y justas. Así, que coincido con tu apreciación en que si participan todos o al menos los más importantes, actores políticos terminarían eventualmente legitimando esa maniobra.

El gran legitimador

Para el constitucionalista, Gabriel Álvarez Arguello, no cualquier partido político de oposición será el que legitime al Consejo Supremo Electoral y sus actuaciones en el proceso del próximo año.

Álvarez considera que las fuerzas realmente beligerantes opositoras serán las que “legalicen y legitimen” con su participación el proceso electoral de 2011, no obstante, insiste en que deben realizar acciones previas que eviten, a toda costa, que este CSE “ilegal e ilegítimo” realice las elecciones nacionales.

¿Cuál será el partido o los partidos que legitimen al CSE?
Si participan estos partidos que fingen ser opositores, o que tienen una cierta experiencia de seudo-opositores, pero no participa un sector importante que represente y refleje los intereses de amplios sectores de la sociedad nicaragüense, la legitimidad que le puedan prestar los seudo-opositores sería poca o ninguna y muy a corto plazo.

Considerando que sus dirigentes se autoerigen en el principal partido de oposición, si el PLC decide participar, aunque sea bajo protesta como lo han dicho, ¿qué va a pasar; cree que la población terminaría aceptando esa legitimidad?
Lamentablemente el PLC tiene muy pocas condiciones para enfrentarse con dignidad e hidalguía o entereza política a esta coyuntura. Muy probablemente el PLC participe en cualquier condición y de cualquier manera en las elecciones.

¿Eso le da legitimidad y legalidad a este Consejo Supremo?

Definitivamente, esto representaría un desafío, pero no le da legitimidad al Consejo Supremo Electoral, porque este Consejo es hijo de este PLC y el FSLN, por lo tanto, si seguimos esta lógica en el sentido de que el CSE es una criatura del pacto PLC-FSLN, de la misma manera la participación del PLC en las elecciones no le da más legitimidad de la que tiene actualmente.

Pero esto representa un desafío para la verdadera oposición y tendría la tarea ardua de demostrar a la población que el PLC no es más que un apéndice o un socio minoritario del FSLN.

¿Es decir, que la participación del PLC en las elecciones no sería más que una continuidad del pacto?
Claro. Con todas las prebendas que reparte el liderazgo del PLC; pero no quisiera descartar que el PLC se reivindicaría ante la población…

¿Cómo se reivindicaría, eligiendo un nuevo Consejo Supremo Electoral, o no participando en las elecciones?
Se reivindicaría asumiendo una actitud política más leal hacia los sectores de la sociedad que no están de acuerdo con el rumbo autoritario que va el país, y en este sentido no plantear como irreversible la candidatura de Arnoldo Alemán, porque fue una candidatura presentada de manera inoportuna y con un cierto matiz de deslealtad, en un contexto de conversaciones políticas para la unidad.

En una acción de ventaja política dijeron ‘aquí va mi candidato y mi casilla, negocien con él’. Eso para el PLC significaba negociar en total ventaja.

¿Fue deliberado de parte del PLC elegir a Alemán como su candidato presidencial?
Sin lugar a dudas, fue un acto de deslealtad política. Si hubiese sido sincera y auténtica su aspiración de unidad, debieron esperar a que se concretara esa unidad para hablar de la candidatura.