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La oposición política agotó ayer las vías civilizadas en busca de un diálogo con el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y ahora aseguran que lo que queda es hacer sus demandas en las calles con protestas y manifestaciones permanentes; en ese sentido, anunciaron que este domingo realizarán la primera concentración ciudadana en Masaya.

Los jefes de las bancadas de oposición de la Asamblea Nacional, representantes de partidos opositores, movimientos políticos y organizaciones de la sociedad civil se reunieron ayer desde las nueve de la mañana en el hotel Crowne Plaza, a la espera del Presidente Ortega, a quien le dieron un voto de confianza al pensar en la posibilidad de que pudiera asistir a un encuentro que le solicitaron el pasado 29 de septiembre.

Una silla con su nombre

Sin embargo, como se imaginaba -y algunos presentes hasta lo expresaron-, “se quedaron esperando”, porque el asiento preparado para el presidente sólo fue ocupado por el rótulo que tenía su nombre.

El pasado 29 de septiembre, estos mismos representantes políticos y miembros de la sociedad civil, se movilizaron hasta la Secretaría del Frente Sandinista -que también es ocupada como sede de gobierno-, donde le hicieron un emplazamiento al mandatario y le solicitaron un encuentro que se realizaría ayer.

Como era de esperarse, el Presidente no asistió, incluso le hicieron un tiempo, considerando su característica impuntualidad.

Ortega no ejerce una democracia directa

La coordinadora de la Alianza Patriótica, AP, Azahalea Solís, que fue una de las que encabezó la organización del encuentro, dijo que la ausencia del Presidente demuestra que es un mentiroso y falso, porque proclama que en su gobierno se practica la democracia directa, pero no asiste a una reunión solicitada por los ciudadanos organizados.

Sin embargo, Solís destacó que la reunión, al fin y al cabo, sí tuvo importancia porque hace conciencia en la ciudadanía de los mecanismos necesarios para las salidas cívicas a las crisis políticas y evita un posible derramamiento de sangre en 2011.

En ese sentido, expresó que próximamente harán acciones cívicas, para manifestarse y exigir elecciones transparentes, libres y honestas el próximo año.

De igual forma, Solís mencionó que el domingo 17 de octubre se realizará una concentración en Masaya, donde se abordará la planificación de la “gran movilización nacional” que aún no tiene fecha.

Esfuerzo por el diálogo

El diputado José Bernard Pallais Arana, que llegó en representación de la bancada del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, dijo que aunque el Presidente Ortega sea renuente al diálogo, la oposición tiene que hacer esfuerzos por “tender puentes” para hablar con el Gobierno.

Pallais Arana coincidió con Solís en que lo que sigue son las manifestaciones callejeras, ante la indiferencia del gobierno.

“Ahora debemos pasar a otros procedimientos de lucha, como es la resistencia cívica, manifestación y concentración de todos los ciudadanos en defensa de la democracia y la libertad”, dijo el diputado del PLC.

Por su parte, el diputado Eduardo Montealegre que también se presentó en representación del movimiento que lidera, lamentó que el Presidente Ortega no le importe Nicaragua, y dijo que su organización va a respaldar todas las acciones necesarias de protesta.

Constitucionalista Gabriel Alvarez: usan “doctrina” de Hitler
Durante la espera, el jurista y constitucionalista Gabriel Álvarez, hizo una explicación sintetizada de la ilegalidad del Decreto Ejecutivo 03-2010 -que prorroga en sus cargos a 25 funcionarios del Estado-, y también habló de la actual situación del Poder Judicial que declaró inconstitucional la misma Constitución Política, situación que comparó con una doctrina que usó el líder alemán Adolfo Hitler durante su gobierno de los años 1941-1945.

Explicó que Hitler “usó mecanismos del constitucionalismo democrático para destruir la democracia constitucional alemana”. Manifestó que las acciones del partido de gobierno en contubernio con el Poder Judicial han invertido la norma de que la Constitución Política está sobre las acciones de los funcionarios del Estado.

“La pirámide de la legalidad se ha invertido, ya la Constitución no está arriba y la norma abajo, sino que los decretos del Presidente están arriba, me atrevo a decir que actualmente los tribunales de justicia, más que ser un control de constitucionalidad de las leyes, están haciendo un control de decretalidad de la Constitución misma”, dijo Álvarez aclarando que el término “decretalidad” no existe.