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Allá a lo lejos se avizora un pacto. Aquí cerca se observa más desunión. Por este lado una excusa, por el otro una acusación.

Mientras el gobernante Frente Sandinista se ubica en palco alto, los opositores pelean entre sí y sólo hay algo claro: Roberto Rivas, por quien se han escrito decenas de páginas de periódicos, por quien decenas de activistas se han movilizado, por quien los opositores se unieron y paralizaron el Parlamento; ese, a quien Daniel Ortega defiende insistentemente, ya no paraliza ninguna negociación y sin parálisis, las negociaciones fluyen y fluyen.

Un nuevo pacto entre el Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) parece ser el nuevo escollo para la unidad opositora. Y aunque ya nadie habla de unidad, sí se habla de pacto. Hay quien lo dice claramente usando el eufemismo “acuerdo” y “flexibilización” de las negociaciones.

La verdad de Pallais

El diputado liberal José Pallais va directo: “el PLC toma sus decisiones con base en sus consideraciones políticas y no se anda preocupando en el qué dirán. Ya sabemos que nuestros enemigos y adversarios aunque sepan que tenemos la razón nos van a criticar”.

“¿Cuál es la realidad? ¿Ahorcarte en ese árbol o cambiar esa realidad y no ahorcarte?
Nosotros no queremos ahorcarnos, queremos ser opción de poder y ganarle al FSLN en las elecciones, ¿cuál es la fórmula?”, pregunta.

La única fórmula propuesta hasta ahora por el partido de gobierno es que no veten a sus candidatos. Ayer el diputado FSLN José Figueroa reiteró lo que este partido dijo desde que se le venció el periodo al primer funcionario: “nosotros estamos preparados para cuando hayan las condiciones políticas para realizar una negociación y nombrar los 25 funcionarios sin veto de ninguna parte”.

¿Qué significa, que no haya veto?

La disidente del FSLN y hoy miembro del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Dora María Téllez, tiene una interpretación sobre el lenguaje cifrado que desde el lunes el PLC está enviando a la opinión pública y al partido de gobierno.

“Arnoldo Alemán está desesperado porque está en una situación crítica, no es candidato ni de su propio partido y Daniel Ortega está desesperado por resolver las condiciones que le favorezcan para su reelección. Es factible que puedan llegar a un nuevo pacto, ellos nunca han dejado de estar conectados”.

Un nuevo arreglo entre Alemán y Ortega garantizaría un fraude en las elecciones nacionales, sostiene Téllez, quien analiza cómo sería el nuevo reparto de cuotas de poder.

Rebelión entre diputados y aplazan encerrona

“Alemán no va a reelegir todos, va a asegurarse sus cuotas de poder para recuperar esos espacios en los Poderes del Estado”, agrega la ex guerrillera.

Pese a que el PLC anunció que se reuniría hoy para tomar una decisión final, el encuentro, según el vocero oficial del PLC, fue pospuesto. Otras fuentes ligadas al partido indican que fue por supuestas diferencias entre los diputados liberales del PLC, quienes en una actitud contraria a la de los anteriores pactos, están presionando a Alemán e inmiscuyéndose en las negociaciones.

Según el panorama planteado por Pallais, en el caso del Consejo Supremo Electoral (CSE) serían “tres propuestos por la oposición, tres por el Frente Sandinista y uno de común acuerdo entre la oposición”.

El caso Rivas

Cuando fue consultado sobre la posibilidad de aceptar a Roberto Rivas, a quien los opositores ven como imagen del fraude electoral en las elecciones municipales de 2008, Pallais respondió de forma pragmática: “ahorita vas a ir a correr con las patas hinchadas, la gente se abstendrá y tendrás un fraude anunciado”.

“Es el mal menor. ¿Qué si es viable, factible? No lo sabemos ¿Que tiene costos y beneficios? Así es. Lo peor que podemos hacer es sentarnos a llorar como Magdalena, no hacer nada y ahorcarse en el palo que hay ahora”, expresa.

¿Y los “otros”?

Del otro lado está el Movimiento Vamos con Eduardo, partido que junto al Partido Conservador, PLC, MRS y el Movimiento por Nicaragua, entre otras organizaciones civiles y políticas, firmaron un acuerdo –pacto también- que supuestamente los obligaba a no reelegir a ninguno de los magistrados del CSE.

“El PLC es el que quiere flexibilizar este acuerdo unilateralmente buscando excusas. Esto no es cuestión de vetos sino de votos. Desde hace rato dijimos que debemos sentarnos a hacer Metrocentro III, pero en ningún momento significa que vamos a cambiar nuestra posición”, explica Eduardo Montealegre.

Montealegre el gran perdedor

La oposición que lidera Montealegre sería la gran perdedora en caso que se reedite el pacto entre el FSLN y el PLC. La historia lo confirma: durante el primer pacto, en 1999, el Alemán y Ortega se repartieron cuotas de poder en los poderes del Estado y cambiaron la Constitución de tal forma que ambas organizaciones políticas tuviesen la misma cantidad de representantes, logrando una alternancia casi exacta en los cargos.

“Lo mejor sería que los siete magistrados respetaran la Constitución independientemente de su afinidad política. Darle el control del CSE a Daniel Ortega sería un error”, dijo Montealegre, quien asegura que “el pueblo de Nicaragua rechaza el nuevo pacto porque hoy está sufriendo las consecuencias del primer pacto”.

En el CSJ se habla otro idioma

Consultado ayer sobre las posibles negociaciones entre liberales y sandinistas, el ex magistrado Rafael Solís, dijo que sólo estaba al tanto de las que se dan en la Corte Suprema de Justicia, donde el magistrado Manuel Martínez representa a los liberales.

Solís está en el cargo amparado en el Decreto Presidencial 03-2010 y en el derogado artículo 201 de la Constitución, al igual que todos los demás funcionarios con periodos vencidos.

Pallais sostiene que el PLC no tiene problema alguno con los candidatos propuestos por el FSLN en la Corte.

“A Armengol Cuadra y Rafael Solís jamás los hemos vetado. Nos estamos jugando la democracia. En aras de garantizarla no es un tema fundamental las personas del FSLN en la CSJ, aunque yo me siento en lo personal agraviado por esas dos personas porque condujeron una turba”, dice.

Las ambigüedades opositoras

Sesión parlamentaria, 10 am: Pallais da las explicaciones anteriores. 6:00 pm: el vocero del PLC, Leonel Téller, rectifica y asegura que el PLC continúa con Metrocentro II y Arnoldo Alemán suspende la reunión prevista para hoy, donde decidirían cómo negociar con el FSLN.

Fuentes ligadas al PLC aseguran que un cisma en ese partido obligó a Arnoldo Alemán a suspender la reunión, pues algunos diputados liberales se opusieron a las condiciones con las que Alemán supuestamente habría negociado con el FSLN el fin de semana pasado.

Las fuentes aseguran que el FSLN propuso para magistrado en el CSE a un alto jefe militar en retiro, algo que muchos miembros del PLC consideran riesgoso.

Los diputados del PLC, agregaron los informantes, plantearon la necesidad de que se incluyera en la lista a un miembro del Movimiento Vamos con Eduardo para disimular el pacto. Hasta ayer, el pacto seguía a la espera de ser rubricado.

Según nuestras fuentes, el FSLN había conminado a Alemán a aceptar esas condiciones o sufrir la pérdida de los diputados necesarios para completar los 56 que necesita en la Asamblea Nacional. La propuesta del FSLN hecha a Alemán consiste en tres diputados liberales, tres del FSLN donde supuestamente Roberto Rivas aparece como suplente y el ex alto jefe militar que sería el fiel de la balanza, pero esto no es del agrado de los diputados del PLC.