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Los nuevos “halcones” republicanos que controlan la Cámara de Representantes (Cámara Baja) de Estados Unidos podrían empezar, a partir del próximo año, a presionar al gobierno del presidente Barack Obama para que “redefina” su política exterior hacia América Latina y, en particular, con Nicaragua, con el fin de “endurecer” las relaciones con el gobierno del presidente Daniel Ortega.

En un análisis preliminar de los resultados electorales de “medio período” en Estados Unidos, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Francisco Xavier Aguirre Sacasa, vaticina que el control logrado por los Republicanos en la Cámara Baja repercutirá directamente en Nicaragua exigiendo a Obama “un golpe de timón” en sus relaciones bilaterales.

Los latinoamericanistas

“En Estados Unidos hay un cierto número de latinoamericanistas, que son los que se preocupan por América Latina; los demócratas tienen algunos y los republicanos tienen otros. Esos latinoamericanistas no tenían ninguna trascendencia a partir de la victoria de Obama porque el Partido Republicano quedó reducido a su mínima expresión”, explicó Aguirre Sacasa.

Sin embargo, agrega, “con este repunte republicano, esos latinoamericanistas van a ocupar cargos beligerantes, sobre todo en la Cámara de Representantes y estas personas van a tomar un mayor interés en Latinoamérica y tienen una atracción fatal para con Nicaragua”.

“Estos latinoamericanistas eran halconcitos republicanos en la época de la Contra y Ronald Reagan, por lo que le van a poner más mente a aquellos países en donde ellos perciben que ha habido un retroceso en la democracia, que hay gran hostilidad hacia Estados Unidos y un acercamiento hacia los enemigos de Estados Unidos –países como Irán-, y en donde ellos creen que la gobernabilidad está peligrando”, explicó.

Nicaragua y no Venezuela

A juicio de Aguirre Sacasa, la presión será sobre Nicaragua y no Venezuela, debido al pragmatismo de la política estadounidense y, en ese sentido, el gobierno norteamericano no le conviene atacar al presidente Hugo Chávez, pues Estados Unidos recibe un millón de barriles de petróleo diario de Venezuela.

“El pragmatismo de la política norteamericana incluye no poner en peligro ese millón de barriles de petróleo diario; mientras que Nicaragua, estratégicamente, no tiene ninguna manera de presionar a Estados Unidos”, explicó Aguirre.

Las presiones a Obama

Según Aguirre Sacasa, las presiones republicanas sobre la administración Obama para que “endurezca” su política hacia Nicaragua tendrán dos expresiones: una presupuestaria y la otra de nombramientos de funcionarios.

Aguirre Sacasa considera que “estos halconcitos” –que han reemplazado a los viejos halcones-, comenzarán las presiones sobre Obama a partir de mediados del próximo año, unos meses antes de las elecciones generales de Nicaragua, lo que podría tornar tenso el proceso eleccionario.

Vendrán presiones

Además, señaló, si los republicanos consideran poco transparente el proceso electoral del próximo año, “van a presionar al Departamento de Estado y a la administración (Obama) para que de alguna manera se sancione al gobierno de Nicaragua”.

Según Aguirre Sacasa, para los Republicanos en la Cámara de Representantes será fácil conseguir esas sanciones, incluso con el apoyo de algunos latinoamericanista del Partido Demócrata, “que a pesar de ser más tolerantes e inclinados a respetar la autodeterminación de los países, no les gusta la idea de darle plata de los contribuyentes norteamericanos a un gobierno que ha retrocedido en todo lo que se logró después de 1990”.

El legislador liberal considera con la recomposición en la correlación de fuerzas podría haber una especie de parálisis en Washington, en particular en el caso de las presiones sobre el Departamento de Estado.

“En la Cámara de Representantes los Republicanos le podrían decir a doña Hilary Clinton, por ejemplo, ‘bueno si querés el presupuesto para esto o necesitás los nombramientos para aquello, me tenés que dar a Nicaragua’”, explica Aguirre Sacasa.

Poder no es concentrado

El analista político, Cairo Manuel López, coincide en parte con los planteamientos del diputado Francisco Aguirre Sacasa. López recuerda que en Estados Unidos, a diferencia de muchos países de América Latina, el poder no está concentrado en una sola instancia de gobierno y los republicanos, desde la Cámara de Representantes, podrían presionar para un cambio en la política del Departamento de Estado hacia Nicaragua.

López considera que ese cambio dependerá de qué tanta observación electoral sea aceptada en las elecciones nacionales del próximo año y cuan transparentes y limpios sean los comicios.

“Estados Unidos es un país complejo. No hay un solo centro único de poder; hay diferentes centros de poder y obviamente el Ejecutivo es uno de esos centros de poder representado en la política exterior que haga el Departamento de Estado…pero hay otros sectores de poder, en este caso el peso inmenso que tiene, sobre la misma política interna y externa de Estados Unidos, la Cámara de Representantes y la Cámara del Senado”, explicó.

Según López, “hay senadores tan poderosos que pueden paralizar muchas veces acciones del Ejecutivo sin haber siquiera llegado a una votación”.