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También habla de que “este gobierno tiene un Cristo a su medida” a propósito del lenguaje cristiano que usa y finalmente habla, según los campesinos del norte, de la existencia de grupos armados.

¿Cómo percibió las acusaciones que hizo Roberto Rivas contra los obispos Bernardo Hombach y Silvio Báez?
Yo pienso que nosotros como iglesia siempre estamos trabajando para que se mantengan los principios y los valores, nunca queremos personalizar ni con Roberto Rivas, ni con el presidente, porque nosotros no atacamos a las personas, sino solamente queremos presentar principios; uno de ellos es el de las elecciones, el de la democracia, de mantener la paz en Nicaragua, la institucionalidad. Son principios morales y en eso nosotros podemos opinar, porque es nuestro campo.

Sin embargo, Roberto Rivas hizo señalamientos muy graves a los jerarcas de la Iglesia Católica.

Sí, pero nosotros no queremos entrar a cosas personales, porque eso no ayuda a solucionar nada, yo soy un hombre práctico, cuando miro problemas busco cómo solucionarlos, pero si una discusión o una acción no me va llevar a solucionar nada, mejor no lo hago.

¿Considera que la actitud de Rivas fue a la defensiva?
No sé que habrá en la mente del licenciado, yo tengo días que no me comunico con él.

¿Él antes era cercano a usted?
Yo sé pues que él es católico y es muy amigo del Cardenal (Miguel Obando y Bravo) y yo fui sacerdote de la Arquidiócesis de Managua y él sale de ahí y trabajábamos en la misma iglesia y lo conozco muy bien, pero no sé que habrá en la mente de él, porque yo no lo entiendo.

¿A usted le gustaría hablar con él?
Sí, si me gustaría hablar con él, yo estoy abierto a todo.

¿Qué le preguntaría a Rivas acerca de las acusaciones que hizo contra los jerarcas de la Iglesia Católica?
Me gustaría escucharlo, porque el diálogo es importante.

¿Por qué la Iglesia actúa más severa ante actos políticos que ante hechos de violaciones realizadas por sus sacerdotes y actos de pederastia?
No, pero en esa situación de pecados, de errores o de violaciones, nosotros tenemos tolerancia cero.

Pero no se aborda en una Carta Pastoral penalizando estos actos de pederastia o de violación, como lo hacen con temas políticos.
Lo hacemos, es decir como Iglesia, es que la Iglesia es una. La Iglesia ¿quiénes somos? Es el Papa, los obispos, el párroco y todos los bautizados, entonces si algo nos dice el Papa es para toda la iglesia. Nosotros hemos adoptado la carta de la iglesia de Irlanda como un mensaje a toda la Iglesia del mundo y lo hemos mandado a estudiar a todos los sacerdotes y esa es la vos del Papa y esa línea estamos tomando nosotros, estamos en comunión con el Papa.

Últimamente el Papa ha mandado una carta a todos los seminaristas del mundo y nosotros decimos estas son las normas de la Iglesia y se las recordamos y la tolerancia es cero, no es que le permitimos nada, en eso somos radicales, más ahora cuando estamos viviendo en estos tiempos. Entonces, es como más interno, a lo interno estamos mandando mucha información. Si los sacerdotes cometen algunas fallas salen y si tienen que presentarse ante las leyes se presentan.

¿Usted conocía al sacerdote alemán Federico Engels?
Él estuvo de párroco donde lo conocí, en la parroquia de Cristo del Rosario en Managua, después no supe, creo que se fue a trabajar en un proyecto de una obra alemana.

¿Antes de que salieran a la luz en los medios, usted se dio cuenta de que cometía actos pederastas?
No, hasta que apareció en los medios.

¿Si se diera cuenta de que uno de sus compañeros sacerdotes comete un acto de violación o pederastia lo denunciaría?
Inmediatamente se reducen al estado laico, se expulsan y que se enfrenten a las leyes.

Pero no todos los sacertodes actúan así, la mayoría lo tratan de ocultar y resolver de manera interna como usted mencionaba, lo cual es una debilidad de la Iglesia.
Sí, pero quizá en otro tiempo ha pasado eso, pero actualmente no, porque estamos conscientes de que se tienen que aplicar las leyes y en esos casos es tolerancia cero, no podemos permitir eso en la Iglesia.

El obispo auxiliar monseñor Silvio Báez anunció que van a emitir una nueva carta pastoral sobre la institucionalidad, la pobreza y las elecciones. ¿Usted está al tanto de eso?
Sí, ahora en noviembre tenemos una reunión un poco más larga de casi tres días, porque es la última del año y analizamos todos los informes del año. La dinámica de la reunión es que cada obispo va presentando la realidad social, nacional de su diócesis, departamentos o de sus comunidades y ya cuando tenemos toda esa información analizamos y discernimos. Y si es necesario un pronunciamiento o algo, votamos entre todos y tiene que haber unanimidad sobre lo que se tenga que decir. Pero muchas veces no sale, entonces no te puedo asegurar en cien por ciento que vaya haber un pronunciamiento sobre lo de Rivas.

Monseñor Báez dijo que no se debería ir a elecciones con los mismos magistrados, entonces Roberto Rivas reaccionó con acusaciones graves contra los obispos y sacerdotes y luego monseñor Hombach habló para defenderse. ¿Estamos ante nuevos enfrentamientos Iglesia-Gobierno como en los años 80?
Yo pienso que han cambiado las cosas.

¿Cómo, un enfrentamiento más diplomático?
Sí, es más diplomático, pero yo pienso que me gustaría arreglar las situaciones con pláticas, porque la feligresía no quiere más división, no quiere pleitos. No es que vamos a sustraernos de toda la situación política a nivel nacional, pero la gente tiene hambre de Dios y de espiritualidad y así vamos a ir transformando el mundo. Tenemos que buscar una solución, trabajar todos juntos, pero si estamos siempre buscando como pelearnos, como sacarle los trapos sucios al otro, ¿al final qué logramos? Nada.

¿Qué posición tienen que tomar los jerarcas de la Iglesia, cuando la gente les pide denunciar irregularidades como las ocurridas en las elecciones pasadas, sin que el gobierno lo interprete como un ataque?
Bueno, indudablemente siempre que se diga la verdad al gobierno no le va gustar, pero en realidad nosotros no somos enemigos de nadie ni queremos votar a ningún gobierno, como alguna vez se ha interpretado. Nosotros sólo queremos ayudarles a tener un buen gobierno y que mejor que si nosotros les ayudamos.

Muchos de los políticos cuando andan en campaña dicen que nosotros vamos a ser sus guías espirituales, pero cuando llegan al poder ya no nos quieren oír, pero siempre tenemos esa disposición sin ningún interés político, porque a veces nos quieren hacer parecer que somos de algún partido y nosotros no militamos en ningún partido, solamente somos trasmisores de lo que dice la gente.

¿Por qué cree que hay tanto conflicto entre los jerarcas de la iglesia católica de Nicaragua y el actual gobierno, si el presidente Daniel Ortega profesa un gobierno cristiano y solidario, que son los mismos valores que también profesa la iglesia?
Tenemos diferentes formas de entender a Cristo, muchos tienen a un Cristo revolucionario, un Cristo obrero...

¿Pero este gobierno qué Cristo tiene como ejemplo?
Tiene un Cristo a su medida.

¿Y cómo es ese Cristo?
Es un Cristo que calza a las acciones de ellos y que les bendice todo lo que hacen.

¿Los jerarcas de la Iglesia Católica desconocen a los actuales magistrados del CSE?
Nosotros no podemos decir que el decreto en el que se amparan los funcionarios no sirve, no vale. Como institución no podemos llegar hasta ahí. Lo que podemos decir es que no es una buena acción, no es moral, pone en peligro la credibilidad y la confianza de la gente. Que hay cinismo, engaño, desconfianza, todo eso lo podemos decir nosotros, porque es lo que la gente dice. Pero no podemos decir que si es legal o ilegal. Necesitamos una institución o una autoridad que pueda decir si es legal o ilegal, y que lo pueda revertir o cambiar, pero parece que no hay.

Obispo observador electoral
Monseñor Jorge Solórzano ha participado como observador electoral en Matagalpa, con una organización de sacerdotes y delegados de la palabra en cada comunidad, hasta que el Consejo Supremo Electoral les negó la acreditación en las últimas elecciones. Sin embargo, dice que siempre van a seguir observando aunque el próximo año le nieguen nuevamente la acreditación, porque tienen que denunciar las irregularidades.

“La política divide a feligresía”
Monseñor Jorge Solórzano está encargado de la Diócesis de Granada que comprende las ciudades: Granada, Rivas y Boaco. También sigue a cargo de la administración apostólica de la Diócesis de Matagalpa, hasta que nombren a un nuevo obispo, así que tiene la oportunidad de visitar las comunidades de esas ciudades, donde los pobladores insisten en denunciar la existencia de “grupos armados”, a los cuales califican como “extraños”, porque pese a que llevan armas no roban por donde pasan.

Cuando conversa con la gente ¿Cuáles son los principales problemas que exponen?
Ha aumentado más la drogadicción principalmente en la juventud, el tráfico de personas.

¿Ha percibido o le han expuesto conflictos políticos en la zona rural?
Ahora que me hablas de conflictos, me viene a la mente en el análisis que hemos hecho en las parroquias, en visitas pastorales por zona, y en cada municipio de Matagalpa hemos hecho un FODA, para ver las fortalezas, las oportunidades, las debilidades y las amenazas de cada parroquia y una de las dificultades que aparecía ahí como amenaza es la política, porque la feligresía se siente divida por la política.

¿Por qué amenazas?
Es que en las ciudades y en el campo hay dos partidos, el liberal y el FSLN. En algunas zonas predominan los liberales, principalmente en la rural, pero ahora están confundidos por esta división de la oposición. Esas dos fuerzas crean división. Entonces la política es una amenaza porque está dividiendo a la población.

En una comunidad pequeña, en un barrio o en un municipio, pongamos Terrabona, El Tuma o la Dalia o Nandaime, en esas comunidades los políticos dividen. En la misa, en los trabajos apostólicos, en la pastoral juvenil, allí hay de todo, pero cuando vienen estos problemas políticos se dividen y entonces se pelean también dentro de la iglesia y dentro de la comunidad, porque se han vuelto muy fanáticos.

¿Pero cree que esto puede llegar al punto de tomarse las armas, como advierten algunos?
Bueno, sobre lo que me preguntás de las armas, en el norte, según lo que he escuchado de los campesinos que me han dicho desde hace meses, que andan grupos con armas pesadas, esas han sido las palabras de los campesinos, arma pesada es arma de guerra. El Ejército ha dicho que son bandas delincuenciales, pero los campesinos distinguen entre los que llegan a robar a tu casa, pequeños ladrones que roban la ropa, la gallina; otros que le llaman ellos bandas que te pueden asaltar en el camino, que andan un poco más armados, andan más preparados; y un tercer grupo que son los que andan con armas pesadas. El Ejército ha dicho que todas son bandas, ahí yo no le puedo decir, pero eso es lo que hay en el campo.

¿Pero no se les distinguen de ningún tipo a estos grupos, ni delincuentes ni políticos?
Ellos no me han afirmado eso, solamente me dicen: ‘anoche pasó aquí un grupo como de cuarenta hombres bien armados’. Lo miran extraño porque dicen: ‘no robaron, no hicieron nada, sólo pasaron’.