Leonor Alvarez
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El analista político Félix Maradiaga considera “un error” asumir que el presidente honorario del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Arnoldo Alemán Lacayo, ejerce un control total de las bases liberales; además, señala que la oposición del diputado Maximino Rodríguez Martínez, a la candidatura presidencial de Alemán, “es una voz valiente que se atreve a decir lo que otros inconformes no expresan”.

Para el licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Mobile y máster en Administración Pública de Harvard University, puede que Arnoldo Alemán controle las estructuras partidarias, pero no las bases de liberales votantes, por lo que advierte un deterioro en la legitimidad del presidente honorario y candidato presidencial del PLC.

“Controlar las juntas directivas, o la mayor parte de las juntas directivas, y particularmente los convencionales, no quiere decir que controla o tiene influencia sobre ese universo de ciudadanos que se identifican como liberales”, asegura Maradiaga.

Control de Alemán reforzado por sistema electoral

Por otra parte, el especialista en temas políticos considera que no es suficiente el esfuerzo que está haciendo el diputado Maximino Rodríguez para ponderar otra corriente del PLC, sin que sea interpretada como disidencia, porque reconoce que el control aparente que Alemán ha desarrollado sobre el partido, está reforzado sobre la base de un sistema político que lo favorece.

“El control que el doctor Alemán ha desarrollado sobre el PLC es un control que ha sido posible gracias al diseño político del sistema electoral nicaragüense, que fue articulado de esa forma a conveniencia de los dos grandes caudillos”, enfatiza Maradiaga.

Explica que la facultad que tiene el Poder Electoral para juzgar si una asamblea es legítima o no; o si un convencional es legítimo o no, hace que la posibilidad de desprender, por ejemplo, al PLC de Alemán, sea tan lejana como separar al Frente Sandinista de Daniel Ortega, que es el actual mandatario de Nicaragua.

“El Consejo Supremo Electoral se convierte en el árbitro de última instancia, un árbitro, sin lugar a dudas, parcializado en todo este proceso”, asegura Maradiaga.

“La voz del buen juicio”

En ese contexto, Maradiaga considera que la expresión de Maximino Rodríguez es una “voz de buen juicio”, porque se trata de un “líder importante del liberalismo de la zona norte del país”, que está aceptando que el PLC es un partido demasiado importante para la democracia, como para “inmolarse” al lado de Arnoldo Alemán, “cuya candidatura no tiene ninguna oportunidad de éxito”.

“A veces en el análisis nos equivocamos, pero el hecho de que Arnoldo controle a los convencionales o las directivas, no quiere decir que ese partido es de Arnoldo, cuando hay un sentimiento creciente entre los miembros del PLC de que la candidatura de Arnoldo es una inmolación y un precio demasiado alto que muchos PLC no quieren pagar”, señala el analista.

Maradiaga insiste en que, a espaldas de Alemán, es una multitud de liberales la que está convencida de que su candidatura puede llevar al PLC al fracaso, y Maximino Rodríguez “es la única voz valiente que ha expresado su inconformidad”.