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El dragado en el Río San Juan avivó los conflictos que tras años de diferencias con la vecina Costa Rica habían permanecido dormidos, luego de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de la Haya en 2009. El tono, sin embargo, no se había alzado tanto como en esta ocasión.

Primera nota de protesta del año. Julio 12. El canciller en funciones Carlos Roverssi exige “detener inmediatamente” el plan de dragar el San Juan.

El objetivo de la exigencia fue para asegurarse que “científicamente que dichos trabajos no dañarán territorio costarricense ni afectarán el nivel de las aguas de los ríos nacionales que se alimentan del Río San Juan”.

Una semana después, el canciller René Castro insistió en que ese país quería mantener relaciones cordiales con Nicaragua. La reacción en Managua fue comedida, pero firme. El presidente Daniel Ortega recordó que Nicaragua tiene plena soberanía en el río y que no necesita informarle a San José antes de limpiarlo.

Octubre 18. La draga “Soberanía” comienza las labores de limpieza. El día fue calificado por Ortega como “histórico”.

Primera nota tica

Tres días después Costa Rica envía una nota de protesta, señalando incursiones a su territorio y la violación a su soberanía por el dragado.

“Como resultado de las actividades de dragado en el Río San Juan se están produciendo afectaciones a la soberanía costarricense, producto de la instalación de conductores y depósito de sedimentos en territorio nacional”, decía parte de la nota.

Las autoridades ticas también denunciaron que Edén Pastora, encargado del dragado, ingresó violentamente con la ayuda de militares a la finca de Agustín Reyes Aragón. Ese mismo día Costa Rica hizo un inusual despliegue de su Fuerza Pública en la zona.

Respuesta nica

Octubre 27. Nicaragua contesta la nota de protesta. “El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, por este medio expresa su más enérgica protesta por las reiteradas violaciones de tropas de las Fuerzas Armadas costarricenses a territorio nicaragüense. El gobierno de Nicaragua exige que hechos como éste no vuelvan a repetirse”, contenía la nota.

En medio del conflicto diplomático, las autoridades policiales y militares solicitaron su apoyo a la OIJ de Costa Rica y a la Interpol para la ubicación y captura de un grupo de nicaragüenses vinculados a narcotraficantes detenidos en Managua que operaban en la frontera y conformaban un grupo criminal denominado “Los Tarzanes”, a la que está vinculado también la familia que denunció la incursión de Pastora.

Otra reacción de Costa Rica

Día de los Muertos. Costa Rica presenta “pruebas” de la violación en la zona que ellos denominan Isla Calero, lugar que según las explicaciones de Jaime Incer Barquero, Presidente de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua, es el extremo oeste de Costa Rica, al norte del Río Colorado. Los militares nicas, sin embargo, están ubicados en Harbor Head.

San José envía dos notas de protesta. La primera por la supuesta violación a su soberanía y en la segunda condiciona la reunión de la Comisión Binacional a la salida de los militares nicas en la zona. Además, solicita a la OEA una reunión de urgencia para tratar el tema.

Ese mismo día, el presidente Ortega anunció que Nicaragua irá a La Haya para dirimir el problema y reitera que es necesario que se continúe el proceso de amojonamiento.

Durante el fin de semana del 6 y 7 de noviembre, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza visita ambos países y el pasado martes presentó su informe.

Hoy, el Consejo Permanente de la OEA tomará una resolución sobre la base del informe Insulza y la reacción al mismo de los dos países en conflicto.