•   SAN SALVADOR / AFP  |
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“Frente al conflicto nicaragüense-costarricense lo que vemos es una Centroamérica indiferente que vive a espaldas del problema. Sorprende el silencio de la institucionalidad regional y de los intelectuales”, dijo a la AFP el analista y académico salvadoreño Roberto Cañas.

Existe “una débil institucionalidad democrática en la región”, tanto a nivel de los países como en las organizaciones regionales, dijo a la AFP la analista costarricense Josette Altmann Borbón, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en San José.

Ningún órgano del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) ha jugado un papel en esta crisis, que estalló luego de que Costa Rica denunciara una invasión militar por parte de Managua tras el inicio del dragado del Río San Juan, que pertenece a Nicaragua, el 18 de octubre.

El tratado del SICA entró en vigencia en 1992, pero los esfuerzos de integración son más antiguos. Si bien existe un Parlamento y una Corte de Justicia regionales, sus decisiones no son vinculantes, como en la Unión Europea, y ni siquiera las cumbres del SICA se realizan con regularidad.

Altmann atribuyó la debilidad del SICA como bloque a que “hay una falta de voluntad política de los gobiernos centroamericanos para otorgarle al Sistema una autoridad supranacional”.

“Esto rebota en la debilidad de las instituciones de la integración”, dijo la investigadora de la Flacso.

Panamá se retiró recientemente del Parlamento Centroamericano (Parlacén), alegando que este foro es “inoperante y oneroso”, mientras que Costa Rica jamás se ha integrado a él, como tampoco a la Corte regional.

“Una de las críticas que se la han hecho al Parlacén es que son mecanismos anquilosados que no dan una respuesta”, dijo Altmann.

La analista destacó que la “débil institucionalidad” no sólo existe en los órganos regionales, sino también dentro de los países del istmo.

Lo que denota Ortega

“Luego del golpe de Estado de Honduras (en 2009) y todo el proceso que siguió para abrirle el camino a la reelección de (el presidente nicaragüense Daniel) Ortega se denota una débil institucionalidad democrática en región”, expresó Altmann.

Apoyado incondicionalmente por el Frente Sandinista, Ortega logró en meses recientes, mediante maniobras cuestionadas por la oposición, que todos los poderes del Estado avalaran su intención de postularse para un nuevo mandato en las elecciones de 2011, algo que la constitución prohibía.

El golpe en Honduras mantuvo varios meses paralizado al SICA y ahora el conflicto fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica representa un nuevo desafío.

La disputa Costa Rica-Nicaragua “es una estocada a la integración a las democracias de Centroamérica que tanto ha costado construir”, declaró a la AFP el analista y ex directivo de la cúpula empresarial salvadoreña Juan Héctor Vidal.

“Llama la atención la pasividad del resto de países centroamericanos”, añadió.

Los demás países del istmo también han visto como espectadores el conflicto, sin intervenir, aunque Panamá expresó su apoyo a Costa Rica, Guatemala criticó declaraciones de Ortega y El Salvador ha pedido una solución negociada.