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El gobierno debe replantear su política exterior a fin de evitar más fracasos diplomáticos y el aislamiento en la región, coincidieron expertos en relaciones internacionales consultados.

Julio Icaza, ex diplomático y opositor, considera que la actuación de Nicaragua en la reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, “fue errática e inflexible”, pese a que nos beneficia.

“Tres de las cuatro recomendaciones del Secretario General eran claramente favorables (a Nicaragua). El punto relativo al retiro de las fuerzas militares y de seguridad es una medida usual para facilitar la solución de este tipo de diferendos e impedir el choque de fuerzas que agravaría las tensiones”, expresó Icaza.

El diputado opositor Víctor Hugo Tinoco y ex Vicecanciller, señaló que “no tiene sentido que nos estemos aislando”. Tras la reunión en la OEA, México y El Salvador condenaron la reacción del presidente Daniel Ortega, quien además de anunciar que no acatará la resolución de la OEA, dijo que esas naciones –-además de Colombia, Costa Rica y Panamá--, tenían intereses con el narcotráfico.

“Al Río San Juan no lo vamos a defender con exabruptos”, agregó Tinoco en referencia a las declaraciones altisonantes del mandatario, quien hasta la fecha no ha especificado cuál es el siguiente paso a seguir, pero asegura estar preparando la demanda contra San José.

“Todo indica que existe un grado enorme de improvisación y que no hay una voluntad política clara de resolver con prontitud el problema. Lamentablemente del lado de Costa Rica parece que también existe interés en prolongarlo”, considera Icaza.

Tinoco le agrega más elementos: “Hay improvisación, soberbia y prepotencia porque hasta ahora no han llamado a los cancilleres y vicecancilleres para consensuar y decidir qué hacer. Con esa actitud (Ortega) está haciendo daño y está poniendo en peligro ese pedacito de Nicaragua”.

Más aislamiento

Esta no es la primera vez que la política exterior de la administración de Ortega es blanco de críticas. En el pasado, cuando Ecuador acusó a Colombia de violar su soberanía al atacar militarmente un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC que operaban en territorio ecuatoriano, Ortega rompió relaciones con Colombia.

Nicaragua es uno de cuatro países en el mundo que reconoció a las independentistas Osetia del Sur y Abjasia.

En diversos foros mundiales, como la Organización de Naciones Unidas ha funcionado como caja de resonancia de los intereses de Venezuela –principalmente-- y también de Irán.

“La política exterior del Gobierno de Ortega se ha caracterizado por una retórica antiimperialista que ha llevado a confrontaciones innecesarias con los países desarrollados (Europa y EU), y un alineamiento con el eje Rusia-Irán-Venezuela, en el que la subordinación a los intereses de este último país ha alcanzado niveles vergonzosos”, expresó Julio Icaza.

Durante la sesión de la OEA que abordó el conflicto con Costa Rica, Nicaragua sólo obtuvo el respaldo de Venezuela; mientras que el resto de los países del Alba con los que Nicaragua ha sido siempre solidaria, brillaron por su ausencia.

Orlando Valle, catedrático de la Universidad Americana, indicó que hay que “cuestionar si el Alba es una alianza que nos conviene”. Ecuador y Bolivia se abstuvieron de votar. La Embajadora ecuatoriana adujo estar “totalmente perdida” durante la votación y el representante boliviano se abstuvo argumentando “evitar más conflictos entre Nicaragua y Costa Rica”.

Edmundo Jarquín, ex candidato presidencial, tiene otra explicación y sostiene que “no se estaba votando sobre los derechos limítrofes de Nicaragua y de Costa Rica. Se votaba por un llamado al diálogo, a la negociación bilateral antes de recurrir a las decisiones jurisdiccionales o a las del uso de la coerción internacional para mantener la paz y la seguridad”.

“La votación era sobre una propuesta del Secretario General de la OEA, que explícitamente decía que el diálogo debía ser respetando los tratados, laudos y sentencias que establecen derechos limítrofes, instrumentos que indiscutiblemente afirman la soberanía nicaragüense sobre el río, incluyendo el derecho a dragarlo”, agregó Jarquín.

Diplomacia “incompetente”

Jarquín calificó la gestión diplomática del gobierno como “desordenada e incompetente”, entre otras causas por la reacción de Ortega.

“El propio Presidente Ortega la emprendió con ataques extralimitados con países amigos --la verdad que no tenemos enemigos, salvo cuando los inventamos-- y dejó la imagen de Nicaragua tan mal parada que ha dado a Costa Rica espacio para tomar iniciativas diplomáticas que le eran inimaginables, incluso demandar a Nicaragua en la Corte Internacional de Justicia de La Haya con pretensiones excesivas”, señaló Jarquín.

El verdadero fracaso en la OEA se debió, a juicio de Julio Icaza, a una “errónea lectura del contenido, el alcance y la fuerza moral y política del Informe del Secretario General, y a no haber tenido en cuenta el cuidado que la mayoría de países latinoamericanos tienen respecto a este tipo de diferendos, al tener también pendientes problemas territoriales entre ellos”.

Orlando Valle, por su parte, hizo hincapié en la falta de autonomía del embajador de Nicaragua en la OEA, Denis Moncada, quien hasta último momento leyó las indicaciones enviadas desde Managua. “No se despegó del guión”, dijo el catedrático.