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Las salidas diplomáticas al conflicto fronterizo con Costa Rica son cada vez más lejanas. La presidenta costarricense, Laura Chinchilla incluyó a Nicaragua entre sus “enemigos”, y reveló su desconfianza hacia el presidente Daniel Ortega, mientras hoy se realiza en Washington una discreta reunión de cancilleres del continente que programó la Organización de Estados Americanos, OEA, para buscar una salida al problema, a la cual Nicaragua se negó a asistir.

En una entrevista publicada ayer por el diario tico La Nación, Chinchilla rechazó los señalamientos que surgieron contra su país, a raíz que autorizó el ingreso de barcos militares de Estados Unidos, y denunció que algunos países están usando ese tema para atacar a su gobierno.

“Antes de este conflicto (fronterizo), en las salidas que yo hacía me dedicaba sólo a aclarar el motivo de ese desembarco. Por supuesto, que ahora nuestros enemigos, muy particularmente Nicaragua, más otros sectores, lo están utilizando en contra nuestra, pero cualquiera que vaya sabe que eso es mentira”, expresó la mandataria en una entrevista concedida a medios costarricenses el sábado en Argentina, donde asistió a la XX Cumbre Iberoamericana.

La famosa conversación Chinchilla- Ortega

Según La Nación, Chinchilla dijo que en la conversación telefónica que tuvo con el presidente Ortega, a petición del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ambos acordaron “instruir” a sus respectivos embajadores ante dicho organismo para que la Asamblea General del pasado 11 de noviembre se pasara a horas de la tarde, para que en la mañana los embajadores se reunieran en busca de una salida bilateral.

“La sorpresa nos la llevamos al día siguiente cuando no solamente no se consiguió el acuerdo, sino que Nicaragua llegó a última hora con un documento que era una verdadera burla para nuestros intereses. Esa fue la última vez que conversé con él y, a partir de entonces, ya no queremos más conversaciones a menos que haya testigos de por medio”, declaró.

Admite envío de guardias armados

Chinchilla justificó el envió de policías a la frontera con Nicaragua, pero que más bien parecían ser miembros del Ejército por su vestuario, y el armamento tipo militar que cargaban. “Yo no podía mandarlos vestidos de cruzrojistas o de paramédicos. Es la Policía, era la Policía con los uniformes que tenemos y las armas que tenemos”, dijo.

“Lo que sí parece muy injusto es que se use eso, como algunos lo han querido dar a entender, para decir que fuimos nosotros los que provocamos la intervención de Nicaragua. Si esos policías hubiesen incursionado del otro lado del Río San Juan, yo digo ‘nos lo merecemos’, pero llegaron hasta isla Calero y lo que se hizo ahí fue una inspección judicial”, agregó.

Desde que el pasado 20 de octubre inició el conflicto fronterizo con Costa Rica, esta es la segunda ocasión que la presidenta de Costa Rica arremete fuertemente contra Nicaragua y el presidente Ortega. La primera fue el 1 de diciembre en el acto de conmemoración de la abolición del ejército en ese país.

Reitera ataques a Nicaragua

“Hoy me permito recordarles a esos señores del Norte, que con sus palabras altisonantes, que con sus bravuconadas y con el uso de la fuerza, quiero recordarles que sólo los cobardes son valientes ante los indefensos. No permitiremos, --escuchen bien--, mayores violaciones a nuestra soberanía e integridad territorial”, manifestó en alusión al anuncio que había hecho el presidente Ortega sobre reclamar ante la Corte Internacional de Justicia, CIJ, el derecho de navegar el río tico El Colorado.

Por si fuera poco, Nicaragua no asistirá a la reunión de cancilleres de la OEA, donde se abordará el conflicto con el vecino país del Sur para buscarle una solución.

El embajador de Nicaragua ante la OEA, Denis Moncada, expresó a EFE, que Nicaragua “no va a estar presente” pues “continúa con su posición de que la OEA no tiene que discutir un tema limítrofe”, al tiempo que indicó que de otra manera se “prejuzga” la decisión que pueda tomar la CIJ.

Habla embajador tico

El embajador de Costa Rica ante la OEA, Enrique Castillo señaló, por su parte, que no le preocupa el bajo perfil de la reunión, ni tampoco la ausencia de Nicaragua, sino que algunos países aboguen porque el máximo organismo interamericano evite pronunciarse y posicionarse sobre el conflicto.