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La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, despidió el año enumerando todas las medidas de seguridad que ha ordenado en la zona fronteriza con Nicaragua. Una vez más subió el tono a sus declaraciones y comparó la invasión que dice sufrir su país a la de una víctima de violación que accede a negociar con el agresor siempre y cuando existan condiciones.

Según la presidenta, “es muy fácil para don Daniel (Ortega) decir que quiere un diálogo sin condiciones. Eso es lo mínimo que le dice una persona a su víctima, cuando van a conciliar a un Tribunal de Justicia. Cuando un violador viola a alguien, le dice yo no tengo problemas en negociar, pero la víctima nunca se va a sentar en una mesa si no existen condiciones de diálogo”.

Las condiciones de la presidenta

Chinchilla explicó que su país exige dos condiciones indispensables para el diálogo binacional: primero, que dicho diálogo no implique que Costa Rica renuncie a las gestiones que realiza ante la Organización de Estados Americanos, la Organización de Naciones Unidas y Corte Internacional de Justicia de la Haya, entre otros foros donde ha activado la denuncia.

Y luego, que Nicaragua retire a militares y personal civil que realizan el dragado en un sitio de unos 2,7 kilómetros de extensión, que Costa Rica asegura que es parte de la Isla Calero, pero que, según los laudos y tratados que delimitan la frontera entre ambas naciones, es parte de la desembocadura del Río San Juan.

“Queremos condiciones justas del diálogo, condiciones que garanticen la igualdad en el diálogo de las partes y eso supone fundamentalmente la retirada de tropas nicaragüenses de territorio costarricense”, prosiguió.

Medidas severas en zona fronteriza

Además de aumentar la presencia policial en el borde fronterizo con Nicaragua, el gobierno de Chinchilla instalará un sistema de monitoreo electrónico para restringir la navegación durante la noche en ríos que conectan con el San Juan.

“Se está instalando un sistema de cableado para bloquear la navegación en el río Colorado a partir de cierta hora, se emitirán órdenes que impedirán las navegaciones a partir de cierta hora, con medidas muy drásticas que eviten el trasiego de alimentos y combustibles hacia los nicaragüenses, cosa que les dificulta a ellos el trabajo en la zona, porque ellos arrancaron abasteciéndose de combustible que gente les trasegaba de nuestro lado”, dijo.

Chinchilla explicó que ha girado instrucciones para entablar denuncias penales a quienes ayuden al Ejército nicaragüense “porque no puede haber traición a la patria”.

Ortega suaviza posiciones

Y mientras Chinchilla sube el tono al diferendo, Ortega trata de suavizarlo. El jueves pasado, durante una comparecencia pública, el mandatario afirmó que en la zona en disputa no hay presencia militar permanente.

“En la laguna de Harbour Head, en el caño que se ha limpiado, un espacio de 2.7 kilómetros, donde eventualmente se patrulla, no hay fuerzas permanentes”, dijo Ortega, quien el martes solicitó a su par guatemalteco, Álvaro Colom, que coordine el diálogo entre ambas naciones, en el que participarán como acompañantes varios países amigos.

Ortega también criticó al gobierno tico por su posición ambigua ante el diálogo. “Costa Rica contradice, niega, descalifica el compromiso asumido por su vicepresidente en la reunión allá en Belice. Descalifican el esfuerzo de Guatemala y México y lo que hace es, prácticamente, irrespetar a estas naciones hermanas, que con la mejor buena voluntad trabajan, dedican tiempo, recursos para acercar las posibilidades de un diálogo y luego tranquilamente Costa Rica está renegando de lo que ya habían acordado”.

San José y Managua están enfrentados desde hace casi dos meses, luego de que Costa Rica acusó a Nicaragua de invadir su territorio y causar graves daños ambientales a un humedal durante el dragado del fronterizo Río San Juan. Ortega sostiene que sus soldados están en territorio nicaragüense en labores de lucha contra el narcotráfico.


Con la colaboración de Matilde Córdoba