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El director del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, Mauricio Zúñiga, estima que 2010 concluye con un sistema electoral sumamente debilitado, manipulable, que mantiene elementos de control partidario en toda la estructura electoral y de cedulación. También, con ausencia de normativas de observación electoral y de normativas de impugnación.

En resumen, estamos a las puertas de un año electoral, 2011, que estará controlado por unos magistrados que tienen un amplio margen de discrecionalidad que favorece “definitivamente” a un partido político en particular: el de gobierno.

Con todo esto, lo que queda es esperar unas elecciones 2011 que no ofrecen condiciones de seguridad y de confianza a los nicaragüense que, pese a las pruebas que se les ha dado del fraude, han sido diligentes al momento de ejercer su derecho al voto.

Sociedad indefensa
En ese sentido, Zúñiga manifiesta que si algo positivo se puede sacar de las elecciones pasadas, es que la ciudadanía organizada ha ejercido sus derechos a través de una contraloría social del proceso.

Sin embargo, las actuales condiciones ofrecen un mensaje “muy negativo” a la sociedad en general, porque una sociedad debe tener reglas claras del juego, debe preservarse un Estado de Derecho a todos los actores políticos, debe ofrecer garantías como la observación electoral, lo cual ha sido negado en los últimos años, enfatiza el director del Ipade.

Zúñiga agrega que el CSE es un árbitro que de manera clara y de hecho altera el mandato constitucional que establece la Ley Electoral 331, la cual indica que debe haber observación electoral nacional, pero en cambio ha inventado una figura que se llama “acompañamiento”.

A repetir pesadilla de 2008
“Si estos fundamentos claves que son los que incitan a la ciudadanía a tener confianza e ir a depositar su voto no son restaurados, vamos a tener elecciones con los vicios y las limitaciones que se han venido acumulando y agravando, en detrimento de una competencia equitativa, y en detrimento de unas elecciones transparentes”, advierte el experto en temas electorales, en alusión a la observación electoral nacional e internacional.

Seguir en la batalla
Aun así, los miembros del Ipade consideran importante seguir en la batalla para denunciar las nuevas irregularidades que es más que probable vuelvan ocurrir en 2011. Zúñiga recuerda que la ciudadanía organizada observará las elecciones, como el Ipade también las va a observar, de nuevo sin acreditación.

“Plumas de la gallina” vuelan en toda Nicaragua
Por otra parte, cuando hay que valorar lo positivo que deja el año viejo, Zúñiga considera un logro que el CSE nunca ha podido ocultar los procesos de fraude, porque siempre se ha dado seguimiento y se ha verificado las debilidades del sistema, que siguen posibilitando la manipulación de los resultados electorales a favor de determinado partido político.

Otro elemento que Zúñiga considera un “logro”, son las cinco propuestas del Grupo Promotor de las Reformas Electorales, ya que éstas mantuvieron todo el año en agenda pública la “necesidad” de tener autoridades independientes, con requisitos de idoneidad, que sean transparentes en el manejo de la cosa pública.

El experto en temas electorales considera que esto indica que hay capacidad técnica, propositiva y jurídica por parte de la sociedad civil, para mejorar el sistema legal del país, aunque reconoce que el impacto que se ha logrado no se convirtió en una mejor respuesta de parte de los partidos políticos, quienes han asumido las reglas del juego que el CSE ha determinado como propias, sin mayores cuestionamientos.

Por las vísperas se saca el día
Zúñiga también reconoce que los elementos negativos opacan los positivos, porque, por ejemplo, la publicación del calendario electoral establece las mismas reglas del juego, con las mismas autoridades que han cometido en dos ocasiones irregularidades tan severas como fraude, y que no han tenido capacidad de rectificarlas.

El representante del Ipade llamó a los miembros de los partidos políticos, para que asuman con responsabilidad y seriedad sus compromisos ante los electores, buscando soluciones a la crisis institucional que lleva dos años sin resolver.

Para Zúñiga, 2011 significa entrar a una recta final en la que el país, en vez de tener un clima de confianza en sus instituciones, ve de nuevo el voto en las manos de autoridades cuestionadas en su legitimidad, porque su nombramiento se ha extendido de facto por un Decreto Ejecutivo que roza con la Constitución Política, usurpa las facultades del Poder Legislativo, con debilidades en el sistema electoral, y con un marco de polarización y sin esperanza en los partidos políticos.

Todo apunta a nuevas irregularidades
Actualmente, el Ipade monitorea el calendario electoral para detectar sus principales debilidades. Igualmente, tiene organizada una red de dos mil voluntarios de observación electoral nacional, que, según Mauricio Zúñiga, va a posibilitar tener una base de datos sólida sobre los resultados nacionales de noviembre de 2011.

También van a llevar a cabo una campaña educativa “fuerte”, según las palabras de Zúñiga, para que a los jóvenes que no tienen su cédula se las entreguen de forma gratuita. Otro de los planes es ejercer un trabajo de incidencia alrededor de la necesidad de que se normen aquellos grandes vacíos que tiene el sistema electoral.

Cedulación deficiente
“No es posible que vayamos a elecciones nacionales sin datos de cedulación claros y sin una política que diga de una vez por todas que la cedulación es un derecho de todos los ciudadanos por igual, y que no puede haber aquí ciudadanos de primera y de segunda categoría, es decir, unos que reciben la cédula nueva de forma gratuita y otros no”, dijo Zúñiga.

Ausencia de normativa de impugnaciones
Uno de los principales problemas del proceso electoral que recalca Zúñiga es la ausencia de una normativa de impugnaciones que regule los recursos que interponen los partidos políticos, cuando protestan contra aquellas sumatorias equivocadas o contra decisiones que se toman al margen de la Ley.

“Debe haber reglas del juego claras para interponer recursos, que es la vía por la cual se ha cometido fraudes, se ha cometido alteración de resultados, se ha cometido anulación de miles y miles de votos de manera ilegal, y por miembros de los centros de cómputos, y todo esto se ha hecho con la intencionalidad de alterar resultados”.

Pero también Zúñiga expresa que, en 2011, Nicaragua necesita reducir el nivel de intolerancia, eliminar el discurso confrontativo por parte de las autoridades públicas hacia los organismos de la sociedad civil, y también erradicar la polarización política e ideológica que existe en la sociedad.