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¿Alguien duda de que en 2010 el presidente Daniel Ortega logró “triunfos” que parecían inalcanzables hace algunos años? El mandatario se consolidó en todos los Poderes de Estado y consiguió ilegítimamente que la Corte Suprema de Justicia diera luz verde a su reelección. Ortega inicia 2011 con un mega regalo electoral y como la Constitución no contempla la reelección presidencial continua, tampoco le exige que renuncie a su cargo un año antes.

El constitucionalista Óscar Castillo es claro: Ortega no está obligado a renunciar. La razón es sencilla: la Constitución no se lo exige porque no previó la reelección presidencial continua. Eso significa que el gobernante hará campaña desde la Presidencia.

“Ortega no es el candidato”
Pero esto tiene más significados: “siendo el Presidente de la República tiene todos los medios, las personas y las capacidades para reelegirse. Lo hará con los recursos del Estado. Tiene ventajas enormes. Tiene el Estado a su favor, al Ejército con estas leyes de defensa. Evidentemente la reelección está segura”, considera Castillo.

El doctor Alfonso Dávila Barbosa es más escéptico. “Ortega no es el candidato porque no se reformó la Constitución en su artículo 147, procedimiento que necesitaba en dos legislaturas”.

Constitución resurge
“La Constitución resurge como el Ave Fénix”, dice en referencia a que se agotó el periodo en que debió ser reformada para favorecer a Ortega.

Ortega entra a un año electoral con más ventajas: una oposición dividida y debilitada y con mayor aceptación en las encuestas.

La última encuesta de MyR demuestra que Ortega ha logrado llegar a los votantes catalogados como independientes. Un 22% de este segmento aseguró que votaría por él, aumentando el porcentaje a favor de Ortega a 43%.

La XXV edición del Sistema de Monitoreo de Opinión Pública (Sismo), realizada por la firma M&R Consultores, reveló que en un escenario donde Ortega se enfrente con Arnoldo Alemán, obtendría 44.4% contra un 11.1%, reflejándose un voto oculto de 44.6%.

En el caso de Ortega versus Fabio Gadea Mantilla, el mandatario obtiene el 43.4% contra un 21.1%, y el voto oculto disminuye al 35.5%.

Trabajo de hormiga…
El primer ladrillo para edificar su reelección fue puesto en octubre de 2009, cuando el presidente de la Sala Constitucional, magistrado Francisco Rosales, leyó las 24 páginas de la sentencia que le permite al presidente Daniel Ortega ser candidato una y otra vez, empezando por las elecciones nacionales de 2011.

Cuatro días antes, el apoderado legal de Ortega y de 109 alcaldes electos, Eduardo Mejía, pidió ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) que se aplicara el principio constitucional de igualdad de los ciudadanos y la solicitud de la inaplicación de la prohibición para el Presidente y Vicepresidente de la República, alcaldes y vicealcaldes de reelegirse en sus cargos de manera consecutiva.

A pesar de que no se estaba en período electoral, el CSE se declaró incompetente y pasó el caso a la Sala Constitucional de la CSJ. En 12 horas sacaron la sentencia y demandaron a sus pares del CSE emitir un certificado que permita a Ortega y los 109 alcaldes competir en las próximas elecciones.

Desafiantes
“¿Cuál es el miedo? En las elecciones el pueblo es quien va a decidir. Tengan un poco de calma, esperen al 2011, dijo Ortega en medio de aplausos poco después de emitida la sentencia.

La sentencia declaró “inaplicables” los artículos de la Constitución que prohíben la reelección inmediata. Del artículo 147 Cn., únicamente en la parte que dice y literalmente se lee: no podrán ser candidatos a presidente ni vicepresidente de la República a los que ejercieron o hayan ejercido en propiedad la Presidencia de la República en cualquier tiempo en el período que se efectúe la elección para el período siguiente, y el que hubiere ejercido por dos períodos presidenciales, expresa el texto.

Y ahora que a Ortega se le permitirá su candidatura bajo el argumento de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, el mandatario competirá en una competencia desigual, pues él tiene a todo el Estado a su disposición.

Olvidaron el artículo 182
Dávila Barbosa recuerda que el artículo 182 de la Constitución deja sin efecto la sentencia emitida por los seis magistrados afines al FSLN.

“La Constitución Política es la carta fundamental de la República; las demás leyes están subordinadas a ella. No tendrán valor alguno las leyes, tratados, órdenes o disposiciones que se le opongan o alteren sus disposiciones”, establece el artículo 182.

Segundo golpe
En enero de 2010 Ortega usurpó las funciones del Legislativo y logró entronizar por tiempo indefinido a los magistrados del Consejo Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, Contralores colegiados y Procurador de Derechos Humanos a quienes se les venció su período.

“Por eso es que tiene tanta validez el decreto que emitimos. Tiene fuerza legítima, legal constitucional, que queda demostrado en los artículos de la Constitución. Indiscutiblemente, esto se supera en cuanto la Asamblea Nacional nombre los cargos de las diferentes instituciones nicaragüenses”, argumentó entonces Ortega.

“Que en mi calidad de jefe de Estado y de gobierno, la Constitución Política me hace responsable de la coordinación armónica entre las instituciones del Estado de Nicaragua y ante el vacío de poder generado por la Asamblea Nacional al no nombrar a los funcionarios, es mi deber evitar la inseguridad y inestabilidad política, económica y jurídica de la nación”, establece uno de los considerandos del Decreto 03-2010.

Un pie de amigo llamado segundo párrafo del 201
El decreto fue respaldado por la Bancada Sandinista de la Asamblea Nacional y por el presidente del Parlamento, quienes luego aseguraron que el segundo párrafo del artículo 201 de la Constitución de 1987 estaba vigente.

“Los miembros de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral y las demás autoridades y funcionarios de los diversos poderes continuarán en el ejercicio de sus cargos mientras no tomen posesión quienes deben sustituirlos de acuerdo a la Constitución”, rezaba el segundo párrafo del artículo 201, que es transitorio.

Opositores no pudieron derogar lo inexistente
Los opositores desdeñaron del Decreto, pero jamás pudieron aprobar en la Asamblea Nacional una resolución que diga explícitamente que éste es inválido. Ex magistrados y ex contralores del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC) se han acogido a él.

Hay opositores que ahora hablan de aceptar la reelección de los magistrados del CSE, a quienes acusaron tras las elecciones municipales de 2008 de haber cometido fraude. Son estos funcionarios quienes ya convocaron a elecciones para noviembre de 2011.

“Daniel 2011”, es ya un lema conocido en el país. El liberal Fabio Gadea, precandidato a la presidencia, asume que su contrincante es Ortega.

La victimización

¿Ortega hasta cuándo? “Mi madre vivió noventa y siete años. Y yo espero poder vivir el tiempo suficiente para contribuir a esta nueva etapa de desarrollo de la revolución. Estos son tiempos excitantes, pero hay una guerra psicológica en contra de nosotros. Por ejemplo, Ernesto Cardenal ha dicho que yo no puedo recibir o estar en el sol, que yo padezco de una enfermedad que no puedo exponerme a la luz del sol, y que por eso es que mi esposa Rosario juega un papel tan significativo. Eso es parte de la guerra psicológica para crear imágenes que están nada más en la cabeza de gente que está interesada en hacer daño”, dijo Ortega al periodista David Frost en marzo de 2009, la primera vez que públicamente expresó su deseo por reelegirse.

Elecciones sin observación

Los comicios generales se celebrarán sin observación. Los magistrados que conforman el Consejo Supremo Electoral pese a que tienen su período vencido, crearon la figura de “acompañamiento electoral”.

“¿Por qué acompañamiento? Éste es un término que se ha acuñado en América Latina, porque ya pasaron los tiempos en que estábamos gobernados por dictaduras y entonces tenían que venir grandes contingentes de observadores a garantizar que los procesos electorales no fueran viciados o carecieran de transparencia como tales”, justificó Roberto Rivas a mediados de diciembre.

Un deliberado divorcio con la OEA

En marzo del año pasado el secretario de Asuntos Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA), Dante Caputo, visitó el país con motivo de las elecciones regionales y aseguró que durante los comicios nacionales vendría “una verdadera misión de observación”.

A finales del año, sin embargo, el gobierno se peleó con la OEA. En septiembre sacaron al representante de ese organismo, Pedro Vuskovic, quien por la mañana del día que la Cancillería solicitó su retiro inmediato, recibió al misionero católico Alberto Boschi.

El conflicto con la OEA subió de tono durante el diferendo con Costa Rica, pues entre otras recomendaciones, la Asamblea General dijo que las tropas del Ejército de Nicaragua debían salir de la zona en conflicto.

Ortega habló incluso de retirarse de la OEA y una vez más cuestionó el papel de este organismo regional.

“La OEA debe cerrar definitivamente este debate, que no debió iniciar (sobre la disputa) por no tener competencia, y dejar que sea la CIJ  la que asume la jurisdicción y competencia”, dijo Ortega durante el diferendo con Costa Rica.