Luis Galeano
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El director de la Dirección General de Ingresos, DGI, Walter Porras, mintió cuando declaró no saber nada de la queja que los contralores enviaron al presidente Daniel Ortega por su “actitud hostil” hacia los auditores acreditados en esa entidad, pues él mismo envió una carta al gobernante en la cual asegura que no ha obstaculizado el trabajo de los funcionarios del ente fiscalizador.

Porras aseguró a END el pasado miércoles, vía telefónica, que desconocía el documento enviado el 16 de diciembre por los cinco contralores con períodos vencidos al presidente Ortega.

“Tiene más información usted que yo”, dijo Porras, tras agregar que “lo único que pueden decir es que durante tres años consecutivos nosotros hemos ido bien aquí en la Dirección General de Ingresos”.

El funcionario prometió una entrevista para el jueves porque, según dijo, “por teléfono son malas las cuestioncitas, te tergiversan las cosas, personalmente es mejor” pero al final la entrevista no fue concedida.

Sabía todo

Pero la realidad es que Porras estaba enterado de la situación, pues el mismo 20 de diciembre, cuando mandó a los sindicatos a defenderlo con pronunciamientos a su favor, envió una carta a Ortega en la que afirma que “el día 16 de diciembre de 2010 recibí una copia de la misiva que las autoridades del Órgano Superior de Contralores le remitieran a usted, en la que manifiestan que la DGI mostró poca colaboración y obstrucción para el cumplimiento de la Auditoría Financiera y de Ejecución del Presupuesto del año 2009”.

Agrega Porras en su carta al gobernante que respecto a la queja de los colegiados, “con mucha satisfacción” la DGI ha solicitado voluntariamente por escrito a los contralores que hagan auditorías de los cuatro años de gestión administrativa, y ya se han hecho tres análisis financieros por el ente, correspondientes a los años 2007, 2008 y 2009.

Añadió que en enero y abril de 2010, pidió al presidente de facto de la CGR, Guillermo Argüello Poessy, la realización de la auditoría financiera y de cumplimiento de ejecución presupuestaria de 2009, la cual fue aprobada e iniciada en junio del año pasado.

Además, según Porras, durante el proceso de auditoría el personal de la DGI “estuvo constantemente atendiendo de manera personalizada, en un 100% cada uno de los requerimientos solicitados, garantizando de esta manera el cumplimiento en tiempo y forma con la entrega de los mismos”.

“EN NINGUN MOMENTO HUBO OBSTRUCCION (Porras lo escribió en letras mayúsculas) que impidiera al equipo de auditores de la CGR el desarrollo normal de su trabajo. De no haberse prestado todas las condiciones necesarias y la disponibilidad de atención de los funcionarios delegados para atenderles, el equipo de auditores hubiese tomado las medidas necesarias”, señaló Porras en su carta al presidente Ortega.