Matilde Córdoba
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La Nación de Costa Rica calificó ayer, en su editorial, la falta de observación electoral durante los comicios nacionales, como “el epílogo de un proceso típico de delincuencia electoral”.

El rechazo a la observación del presidente Daniel Ortega a criterio del diario costarricense “describe en qué condiciones el pueblo ‘elegirá’ al presidente y vicepresidente de la República, así como a los diputados a la Asamblea Nacional y al Parlamento Centroamericano”.

CSE, “el sicario de los delitos electorales”

“Esta es la reiteración del gran fraude organizado por Ortega, en su beneficio, en las pasadas elecciones y la confirmación del que ya está en marcha para el proceso electoral que culmina el 6 de noviembre de 2011, sin que el pueblo, sumergido en un mar de demagogia y de temor, tenga la menor opción o posibilidad de defenderse”, agrega.

En el editorial se cataloga al Consejo Supremo Electoral (CSE) como “el sicario de los delitos electorales de Ortega” y se mofa del término “acompañantes electorales” acuñado a los pocos observadores que participarán en el proceso, al decir que con esta figura se compara la elección a un “viaje turístico nocturno”.

“Debe tenerse en cuenta que, cuando se enfrentó a Violeta Chamorro, en 1990, Ortega perdió las elecciones. Más de 3.000 observadores supervisaron el proceso. A partir de ese momento, Daniel Ortega aprendió la lección electoral de los delincuentes y de quienes temen dar la cara para corromper el sistema democrático: la técnica del fraude, una materia en que Ortega, bajo la guía de Hugo Chávez, ha superado en refinamiento delictivo a los Somoza”, continúa.

Luego señala las diferencias que considera hay entre los métodos de Somoza y de Ortega. “Los de Ortega obedecen a un parsimonioso planeamiento y asesoramiento externos, al amparo de la represión, cuya principal víctima ha sido la ley. La ley no como factor de orden y de razón, sino de perversión, en manos de un grupo mafioso”.