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“¡Aaayyy mamá! Vengo con la lengua de fuera”. La diputada Ana Julia Balladares está cansada porque acaba de subir hasta el tercer piso del Parlamento, donde está ubicada su nueva oficina.

Está cansada también porque desde que asumió el cargo, hace una semana, dice que ha trabajado mucho. Su jornada ha empezado desde en la mañana –no precisa hora- y concluido entre las 6:30 y 7 de la noche. Tampoco ha comido bien y lo dice con ese estilo tan típico en ella, tan popular y un poco jayán, que casi raya en una chifleta para las cocineras que están en el cuarto adjunto.

Este viernes llegó tarde a la entrevista por el cansancio de los últimos días. Viene cansada, insiste, pero no olvidó colocarse sus dos cadenas de oro, enormes ambas; una chaqueta colorida que podría sofocar en esta mañana cálida en Managua; y sus anillos.

Oficina se la dejaron vacía
Su oficina ya está cambiando de cara. Un pequeño refrigerador acaba de ser instalado, pero para su mala suerte, aún no hay comida allí, sólo una docena de Coca Colas en lata. La diputada agarra una de las latas para tomarse una pastilla y cuenta que esta diminuta oficina estaba completamente vacía, pues su sucesor se llevó hasta el último papel.

Ana Julia Balladares es ingeniera civil de profesión y da fe de un amplio currículum como docente en la Universidad Nacional de Ingeniería durante la década de los 80, cuando –se queja- había estudiantes que querían aprobar “cortando café”.

En esos tiempos renunció al magisterio porque, dice, no quiso seguir lidiando con alumnos así. “Decían que era contrarrevolucionaria, pero sólo era una profesional demasiado estricta”, asegura la legisladora, quien está casada con el liberal Víctor Guerrero, también ex incondicional de Arnoldo Alemán y vinculado al famoso “Ticomazo”.

¿Y la reelección? “No me tomés fotos…”
La legisladora alza la voz por cualquier cosa, se tropieza con las palabras y a veces no formula bien sus ideas. A ella la identifican como la nueva ficha del oficialismo. En esta entrevista rememora su pleito con Arnoldo Alemán, por el que dejó el PLC, es ambigua cuando se trata de hablar de la reelección presidencial e interrumpe para gritar con voz chillona: “¡No me sigás tomando fotos! Después me sacan la más fea”.

Los opositores y un sector de la sociedad la ven como la que le otorgó el dominio de la junta directiva del Parlamento al Frente Sandinista.

En la junta directiva, y lo he dicho desde el día que me entrevistaron, voy a trabajar para que sean aprobadas todas aquellas leyes en beneficio social y económico.

Una de mis prioridades es que salga el Código de la Familia. Otra de mis prioridades es la violencia intrafamiliar, que lo están haciendo en la Corte Suprema de Justicia. Presentaron uno aquí, pero hay uno que viene de la Corte y viene con todo lo que vamos a hacer, las sentencias, apegadas a qué derecho. Esa viene con todo. Estamos esperando que nos venga también el paquete de la Costa… Ya ésta de la violencia intrafamiliar existe en Costa Rica.

La violencia intrafamiliar ya está penalizada en el Código Penal
Sí, pero aparte viene la ley.

¿Me habla de la figura del feminicidio?
Sí, lo que pasa es que aquí no está el femicidio ni el feminicidio. Esa es la lucha. Por eso yo creo que lo importante del quehacer son las leyes que se van a aprobar, ver las iniciativas de uno, ver que se pasen, las prioridades que existen, la relación de ellas. No me encuentro ubicada como una más o una menos.

¿Por qué fue escogida usted y no otro de sus colegas del BUN para formar parte de la directiva, criticada por los opositores por el dominio que tiene en ella el FSLN?
A mí nadie me domina. Me dicen “La Indomable”. Yo tengo mi carácter, mi modo de ser, ni Arnoldo lo pudo dominar. Fijate bien, y Arnoldo tiene su carácter. Y parte de eso es porque estudié una carrera, soy profesional…

Ayer vino Esta Semana y me querían encuadrar en lo que ellos querían que yo dijera, a mí nadie me encuadra, no soy paquete de regalo de Navidad. Mi mente está demasiada abierta para que alguien me quiera encasillar. Si aquí viene alguien de un barrio que quiere hacer una venta y quieren que le ayude con las empresas que están dando préstamos, yo gustosamente le ayudo, pero si viene alguien y me dice: “ve Ana Julia, vos vas a hacer eso”, no, no, ¡tampoco así!

Primero debo de ver si es bueno, si es razonable, qué efectos tiene. Esas cosas uno debe de pensar. Alguien decía: “uno más del Taller Cajina”. Y yo no soy una más, soy una entre mil. Si hay otra Ana Julia como yo va a ser difícil, y si sacan fotocopia no va a ser la misma porque no va a hablar como te hablo yo…

Si yo el día de mañana voy a hacer lo que vaya a hacer, voy a dar la cara, diré: lo hice por esto, esto y esto. Son razones suficientes para que se me respete.

Hay quienes consideran que el resentimiento que le tiene a Arnoldo Alemán la motiva a apoyar al FSLN
¡No me sigás tomando fotos! Después me ponen la más fea (interrumpe). Mirá, yo escogí a un partido y mi amigo era Arnoldo Alemán. Arnoldo era mi amigo. Yo no soy enemiga acérrima ni mucho menos del doctor Alemán, yo lo respeto. ¿Que ha tomado malas decisiones? Sí, el pelearse conmigo.

Esta mujer que ves aquí, una mujer entera, de principios, que nunca se dejó dominar de nadie, una mujer que cuando Arnoldo decía está bien todo y todos decían que estábamos al cien, yo le decía: mentira doctor… lo engañaban. En esta vida uno debe ser sincera. El doctor se dejó alimentar de la gente que llegó con engaños.

Arnoldo no valoró el trabajo de Víctor (Guerrero) y mío en las estructuras, se dejó llevar por cuentos.

¿Qué cuentos?
¿Y sabés qué embrutece a la persona? Cuando no lográs pensar y sólo agarrás un cuento. Ellos comenzaron a hablar pestes de nosotros y la María Haydeé (Osuna) estaba alimentándolo. La María Haydeé Osuna quería ser diputada de Managua y como no la dejaron Arnoldo la mandó al Parlacén. Hasta lloró porque la mandaron allá.

Yo no sé. Yo muchas veces me pongo a pensar: por qué tanto deseo tienen de ser diputados. Yo vine aquí a investigar cómo era esto.

¿Y no le gustó?
Yo me pongo a pensar: si aquí no hay nada, ¡jodido! Fuera de tu salario –dicen que ganamos un montón- A esta fecha, como está el dólar, nos vienen pagando 2400 dólares.

¿Y eso es poco según usted?
Pregúntale a un concejal de Managua cuánto gana.

Hay maestros, policías, enfermeras en este país que no ganan ni 2 mil pesos…
No, no, independientemente de que me la vayás a barajar por ese lado, un concejal de Managua, desde el tiempo de Nicho Marenco gana 4 mil dólares, ¡gana más que un diputado!

¿Y vos creés que es bueno eso? ¡No me comparés con el resto de gente! Comparame con los concejales. Yo fui maestra, yo pasé 17 años de mi vida, ¡17 años de mi vida! dando clases y nunca dije “esto no me gusta”, tenía que mantener a mis hijos. Nunca renegué.

Me da la impresión que no está satisfecha siendo diputada, ¿no competirá como candidata entonces?
Yo sé por dónde vas. No es que no esté satisfecha. Te estoy diciendo que hay mucha gente que agarra esta diputación como si fuera la gran cosa, como que los salarios son grandes. A veces me pregunto, si lo que yo gano, ¿ganan todos los diputados? A mí lo que me alcanza es para vivir en la misma casa de Bello Horizonte, ¿cómo hago para adquirir otra casa en Las Colinas? Yo no puedo pensar más allá.

Mirá, en la vida uno tiene que ubicarse, la casa que tengo es mía, ¿cómo voy a enjaranarme? Una diputada me dijo un día que andábamos paseando, que le compró a su hijo una casa que le costó 200 mil dólares y la pagó de contado. Ala púchica, le dije, ¡¿y cómo hiciste, dónde agarraste?! ¡Puta! Es que yo no los tengo.

A propósito de la anécdota de la diputada, recuerdo que todas las veces que usted votó con el FSLN los opositores dijeron que fue cañoneada
Fíjate, si fuera cañoneada, estuviera yo en el Cañón del Colorado. Las cosas no son como dicen. Recién el problema, un diputado me dijo que me habían dado dinero para irme (del PLC). Yo dije, lo voy a llamar al juzgado y que me pruebe dónde está el dinero, cómo me lo dieron y dónde. Aquí al peso de la lengua nada. Y el que me lo dijo (después) me dijo que lo perdonara.

Yo no ando con rodeos, yo voy a los juzgados, muchas veces he ido. Cuando fui gerente general del Oriental y estaba el doctor Alemán de alcalde, llevé a mucha gente a los juzgados. Sos ladrona, me decía. “Okay, me lo vas a probar, vamonos”, les contestaba.

“Nos sentimos bien en la BUN”
¿Cuál es su ideología?
Yo soy católica y allí (en la Bancada de Unidad Nacional) hay evangélicos. Yo soy liberal y allí hay MRS, Camino Cristiano, hay de todos. Todos nos sentimos bien. En la bancada no hay el que yo soy más que yo.

¿A qué partido político va a apoyar en estas elecciones?
Todavía no sé.

¿Pero será a los opositores?
No sé, todavía no estoy ubicada. Soy liberal. Tal vez en febrero me decido.

¿Y quiere ser diputada nuevamente?

Todavía no sé.

¿Apoyará la reelección del presidente Ortega?

Todavía eso no ha venido, no se ha puesto en agenda.

No tiene por qué venir, el presidente basa su candidatura en una resolución de la CSJ
Ese es un problema de allá.

¿Le molestan, le preocupan esos temas?
No, nada de eso me preocupa. ¿Sabés que me preocupa? Mis hijos, que me agarre el sueño de la muerte y dejarlos. ¿Preocuparme por política? Si ya la política me dijo, si Arnoldo, al que más he querido, por quien más he trabajado, le hizo más caso a la María Haydeé, que es su comadre.

¿El país en el que vivirán sus hijos no le preocupa?
No, mis hijos saben valorar lo bueno y lo malo…
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