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Con la elección de Ana Julia Balladares como tercera secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, la Bancada de Unidad Nicaragüense, BUN, fortaleció su pacto con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, “para respaldar al gobierno en cualquier tema legislativo”; no obstante, en el ámbito electoral, miembros y disidentes del Partido Liberal Constitucionalista, PLC --al que pertenecía Balladares--, no creen que esa alianza se vaya a convertir en votos adicionales a favor del partido de gobierno en las elecciones nacionales de noviembre de 2011.

Incluso, el mismo primer vicepresidente del PLC y primer secretario del Parlamento nicaragüense, Carlos Wilfredo Navarro Moreira, no cree que Ana Julia Balladares vaya a votar a favor de las decisiones del Frente Sandinista dentro de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, aunque esta afirmación la hizo no muy convencido de ella.

¿Voto de confianza?
Navarro Moreira prefiere “dar un voto de confianza” a Balladares antes que comiencen el trabajo legislativo y la balanza empiece a inclinarse a favor del FSLN, y ese apoyo se materialice en las decisiones de la Junta Directiva. Para nadie es un secreto que la Bancada Unidad Nicaragüense, BUN, “es una creación” del Frente Sandinista, y así quedó claro a finales de 2009 y todo 2010, cuando sus integrantes hicieron quórum y votaron a favor de las iniciativas presentadas por el gobierno.

Balladares a provocar empates
El nombramiento de Balladares le dio un voto extra al FSLN en la Junta Directiva; es más, Balladares ni siquiera debe votar a favor o en contra de las decisiones que se tomen en la Junta Directiva, pues con sólo el hecho de abstenerse durante la votación para pasar o no una iniciativa al plenario, le permite al presidente de la Asamblea Nacional, Santos René Núñez Téllez, hacer uso de su derecho al doble voto, con lo cual el FSLN conseguirá lo que quiera.

Juan Ramón Jiménez, el otro miembro de la BUN y tercer vicepresidente del Parlamento, se mantiene incólume en su posición de respaldo al Frente Sandinista, por lo que es casi imposible que la correlación de fuerzas cambie a favor de la “oposición”, representada en esta ocasión por los votos del PLC en las personas de Wilfredo Navarro Moreira, en la Primera Secretaría; y Óscar Moncada Reyes, en la Primera Vicepresidencia; además de Carlos García Bonilla, en la Segunda Vicepresidencia, este último en representación de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, otrora aliado del oficialismo.

Apoyo legislativo, pero no electoral
Mientras Wilfredo Navarro Moreira insiste en “dar un voto de confianza” a Ana Julia Balladares en su actuar legislativo; el diputado disidente del PLC, Maximino Rodríguez Martínez, considera todo lo contrario, y cree que la elección de Ana Julia Balladares es de “incondicional” al FSLN, y que, por tanto, no sólo Balladares, sino todos los miembros de la BUN apoyarán “cualquier tema” que el orteguismo impulse desde el Parlamento.

“Cualquier tema que el Frente Sandinista quiera discutir en la Asamblea Nacional, será respaldado por la BUN”, expresó Rodríguez. Para el disidente liberal, el nombramiento de Balladares es parte también, de una exigencia de la BUN “por los servicios prestados” a favor del gobierno desde el Parlamento; pero, además, es una estrategia del FSLN para mantener esa mayoría legislativa que le permita actuar con holgura, sobre todo en un año electoral.

No creen en el impacto de la ex amiga de Alemán
Por otra parte, Wilfredo Navarro y Maximino Rodríguez coinciden en que el pacto entre el FSLN y Ana Julia Balladares, particularmente, no se convertirá en un respaldo electoral de algunos liberales al Frente Sandinista, pues Balladares fue presidenta del PLC en el Distrito IV de Managua.

Navarro recordó que Balladares no era presidenta de todo el Distrito IV de Managua, sino de uno de los cuatro subdistritos en los que el PLC dividió esa zona de la capital. He ahí que Navarro minimizó el arrastre y el liderazgo que Balladares pudiese tener en las elecciones nacionales a favor del Frente Sandinista.

En este aspecto coincide Maximino Rodríguez, quien considera que si bien el FSLN tendrá control de la Junta Directiva y una mayoría en el plenario del Parlamento, Ana Julia Balladares no le significará mayor cantidad de votos, “pues Balladares no tiene arrastre en la base electoral del PLC” en el Distrito IV.

Además, Rodríguez no ve una alianza electoral y a largo plazo entre el FSLN y los diputados que hoy integran la BUN, a menos que el legislador y presidente del partido Camino Cristiano Nicaragüense, CCN, Guillermo Osorno Molina, establezca una coalición electoral con el partido de gobierno y en ella “se cuele” Ana Julia Balladares.

“En este momento, Ana Julia Balladares no tiene el mismo arrastre y respaldo de la base liberal que tenía cuando era presidenta en el Distrito IV”, enfatizó Maximino Rodríguez.

Apoyo está por verse
Para Wilfredo Navarro, el apoyo de Balladares desde la Junta Directiva el FSLN “está por verse”; y aunque Navarro evita señalar si Balladares está acabada --políticamente hablando--, enfatiza que fuera de la estructura del PLC, la diputada disidente no tiene ninguna incidencia en la base electoral como para restar votos a los liberales y sumarlos al Frente Sandinista.

A juicio de Navarro, la salida de Balladares del partido no significó “un golpe de consideración para el PLC”. “Desde el momento que ella dejó la bancada y comenzó a votar con el FSLN, Ana Julia fue sustituida en la presidencia de uno de los cuatros subdistritos del Distrito IV, y ahí el PLC continúa trabajando normalmente”, dijo Navarro.

Para el primer vicepresidente del PLC, no siempre la deserción de dirigentes liberales conlleva el apoyo de las bases del partido. “Las bases se deben al partido y no a dirigentes particulares”, expresó Navarro.

Bases del Distrito IV siguen en el PLC
Por el contrario, Maximino Rodríguez, también disidente, considera que no siempre ocurre lo mismo con los dirigentes cuando dejan un partido. En su caso, Rodríguez cree que tiene cierta base que lo apoya en Matagalpa, sobre todo ahora que respalda la precandidatura del empresario radial Fabio Gadea Mantilla.

Sin embargo, Rodríguez coincide con Wilfredo Navarro en el sentido de que no necesariamente la estructura y la base liberal del subdistrito IV --donde Balladares era presidenta del PLC--, van a apoyar a la ahora miembro de la Junta Directiva del Parlamento en caso de que quisiera atraer votos a favor del FSLN.

Las prebendas
Para Rodríguez, el nombramiento de Balladares en la directiva parlamentaria sólo significará mayores prebendas para ella y los miembros de la BUN por parte del gobierno; y, para el FSLN, garantizarse el control legislativo que ya tenían con la ALN, pero que en determinado momento este partido no les pudo cumplir con certeza debido a las “decisiones particulares” de Alejandro Ruiz Jirón y de otros miembros de la bancada.

Según Rodríguez, con Ana Julia Balladares el FSLN tiene asegurado el respaldo, considerando la naturaleza “prebendaria” de la Bancada Unidad Nicaragüense; además, que la BUN presionó al Frente Sandinista por un cargo en la Junta Directiva.

Con este panorama, tanto Maximino Rodríguez, como Wilfredo Navarro, no consideran que la base electoral, al menos en el Distrito IV, vaya a sufrir un deterioro sustancial con la alianza de la diputada Ana Julia Balladares y el Frente Sandinista.

Por otra parte, algunos ex colegas de Balladares dentro de la bancada del PLC, consideran que la vida política de la legisladora llegará a su fin con las elecciones de noviembre de 2011.

El mismo PLC, a través de un comunicado en 2009, minimizó la deserción de Ana Julia Balladares, pese a que era una dirigente muy cercana al presidente honorario de ese partido, Arnoldo Alemán Lacayo.

Una dura verdad
Igual que Balladares, de la bancada del PLC desertaron Carlos Olivas Montiel, diputado por Río San Juan; Enrique Quiñónez Tuckler; Allan Rivera Siles, por Jinotega; y más recientemente Maximino Rodríguez, por Matagalpa. Del PLC también desertó Guillermo Osorno Molina, aunque siempre la dirigencia de este partido descalificó a Osorno por “no pertenecer orgánicamente” al PLC.

Con base o no, el PLC ha visto decaer su capacidad de incidencia en el Poder Legislativo, algo que ahora se ve con mayor claridad en la Junta Directiva, donde, definitivamente, quedaron en minoría.

Y pese al optimismo de Wilfredo Navarro en torno a la posición de Ana Julia Balladares, el año pasado, el mismo primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, el liberal Óscar Moncada Reyes, admitió en una conferencia de prensa en las instalaciones de la “Fundación Arnoldo Alemán”, que “la oposición ya no era mayoría” en el Parlamento.

Distrito IV en cifras electorales
Según información oficial del Consejo Supremo Electoral, CSE, en las elecciones de noviembre de 2006 existían en el Distrito IV de Managua, 348 Juntas Receptoras de Votos, JRV, con un total de 128 mil 878 electores; de las cuales hicieron uso de su derecho al voto, 86 mil 835 personas, lo que representó un 68 por ciento de participación.

Del total de votantes que participó en la elección, el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, obtuvo 16 mil 197 votos (19%); el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, 29,783 votos (34%); la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, recibió 27 mil 653 votos (32%); Alternativa por el Cambio, AC, 515 votos (1%); y el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, 12 mil 687 votos (15%).

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