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Desmotivada. Deslucida. Fría. Con niveles de abstencionismo que podrían alcanzar hasta un 40 por ciento en la población. Y todo por la frustración ante los engaños y la corrupción de la clase política que ha gobernado Nicaragua durante las últimas tres décadas. Esta apatía hacia el proceso electoral --sumamente cuestionado por diversos sectores por la forma ilegal de la candidatura para su reelección del presidente Daniel Ortega--, al final podría beneficiar al mandatario, afirma. Esto, sumado a un cambio de estrategia política del partido Frente Sandinista.


Obregón, licenciado en Economía, con posgrados en Mercadeo y Publicidad, en Relaciones Económicas Internacionales, y con una maestría en Administración Pública, planteó este escenario “a partir de lo que dicen nuestras encuestas, y de la experiencia que hemos tenido preelectorales en estos 20 años”.


Una encuesta de evaluación de gestión de gobierno, publicada en diciembre por su firma, indicó que Daniel Ortega cuenta con la aprobación del 45 por ciento de la ciudadanía nicaragüense. En cambio, el trabajo de la oposición fue calificado como “negativo” por el 66.9 por ciento de los encuestados. A continuación, su análisis político-social, y sus valoraciones para este año electoral 2011.  

¿Cómo valora el contexto político social actual?
Tenemos una población total y completamente desvinculada y desmotivada respecto de los políticos y a la política en general. Una población, que en los últimos 30 años, ha sido sometida a incumplimientos, a engaños, a mentiras, a ver una clase política, independientemente del color que tenga, con unos visos mezquinos de corrupción, que sólo anda pensando en sus propios intereses. La gente no cree en los políticos, hay un problema de credibilidad.  


Por otra parte, aproximadamente el 70 por ciento de los nicaragüenses, están en la línea de pobreza, o bajo la línea de pobreza. Significa que la gran mayoría --y yo me atrevo a decir que un 60 o un 65 por ciento--, está privilegiando el tema del bienestar por encima del tema de la legalidad y la legitimidad o el derecho.

¿No importa la pérdida de institucionalidad?
Los políticos, los formadores de opinión, la gente con cierto grado de preparación, los académicos, etcétera dicen que no hay institucionalidad, que los poderes del Estado se han debilitado, que en este caso, Ortega, como Presidente de Nicaragua está violentando las leyes, los poderes del Estado… Según esa gente, todos los nicaragüenses debieran estar pensando lo mismo y estar castigando con su voto al Gobierno.


Pero no ocurre así, el nicaragüense está privilegiando su bienestar ni siquiera su prosperidad, en mi opinión personal. Estamos hablando de sobrevivencia.  

¿Entonces, qué es lo que ocurre?
Los problemas estructurales se mantienen: desempleo alto, la pobreza no disminuye, y si disminuye son unos cuantos puntitos. La corrupción, por el contrario, se agrava en este país. Cuando sometés a evaluación con la población esos temas, el Gobierno sale aplazado.  


Pero, vámonos al otro segmento, de sobrevivencia: Ahí el Gobierno está resolviendo y está respondiendo a las expectativas con su maquinaria.
Y ves el bono solidario famoso (560 córdobas), que ya lleva ocho meses. Lo están recibiendo aproximadamente 130-140 mil familias al mes. Y también, puede ser, que en un hogar lo reciban no sé cuántas personas: un trabajador de la salud, tenés un maestro, y a lo mejor tenés un policía, son tres los que reciben eso.
Las casas para el pueblo: no han dado miles, pero están dando casas, han generado una expectativa en ese gran segmento poblacional que vive en pobreza, de que pueden llegar a tener su casa. Lo acaban de hacer con la gente del Nemagón, que han pasado años, y ya se las hicieron. Ahí están.  

¿A partir de eso qué se puede concluir?
Mi opinión personal es que el Gobierno, en el ámbito de la sobrevivencia, en estos cuatro años, ha estado haciendo cosas. Y en este último año 2010, pasaron más allá de estar enfocados en su base. Los CPC, que si bien es cierto es una estructura minoritaria en la población -- un cinco o seis por ciento--, pero seis por ciento de 3 millones están hablando 180-200 mil personas. Ciento ochenta mil personas, cualquier partido político quisiera tenerlas.


Ese tendido anda trabajando con la población, y no andan haciendo como fue en los años ochenta, aquel trabajo agobiante, grosero, odioso. Ahora pareciera que tratan de buscar en qué ayudar a la gente.

¿Qué impacto tiene esto en el resto de la población?
Todo esto hace que la población desmotivada de la política y que no quiere saber nada de los políticos tradicionales, tienda poco a poco a fijarse en esta gente. Al menos ya están inoculados contra los fantasmas que los hicieron votar en contra de los sandinistas en las elecciones anteriores.


Desde la mitad de 2009 y todo 2010, no hemos visto turbas en las calles, los líderes connotados de grupos de choque, los tienen en el clóset. Hay una estrategia clara de transmitir un mensaje silencioso, de que han cambiado.  
¿Sabés cuál es el gran error? Los políticos creen que los nicaragüenses somos torpes, y más aún cuando están viendo hacia abajo, en términos socioeconómicos, a la población en general. Creen que la gente no sabe nada, como que la gente no piensa.

¿Cómo sustenta esa afirmación?
Porque ellos creen, que con sólo abrir la boca, y decir “levántate y anda”, el pueblo va a ir. La gente tiene inteligencia y esa gente es más inteligente que uno. Hay una sabiduría natural en el pueblo. La gente no se deja engañar así nomás. En las elecciones del 90, el FSLN, que estaba en el poder, ¿Qué no repartió? Carros a los taxistas, tractores a los agricultores, lanchas de fibra de vidrio a los pescadores; terrenos, escrituras. Y perdieron.

¿Esto significará un compromiso a la hora de votar?

El contexto ha cambiado. Las creencias, las percepciones están cambiando. ¿Cuál ha sido la lógica bajo la cual han votado en contra del Frente en las elecciones de 2001 para atrás? De los dos males, el menor. ¿Cuál es el problema de esta oposición ahora? Que de dos males, el menor, ya no son ellos, sino el Frente Sandinista.


Ahora los grandes capitales, están sentados en la mesa con el presidente Ortega, con su gobierno. Están sentados en la mesa y platican de tú a tú. Se han roto los temores, los prejuicios. Tendría que ser extremadamente torpe, para entrar en un proceso de desmontar el actual sistema económico.  

¿Cómo avizora esta campaña, entonces?
Un voto aquí cuesta entre 10 y 12 dólares. Si querés ganar esta elección, y necesitás millón y medio de votos, necesitás 18-20 millones de dólares ¿De dónde los van a sacar? Para el Frente Sandinista en estas circunstancias, 20 millones de dólares… es una tontera. Dicen que acumulan 500 millones de dólares al año.
Yo veo, hasta hoy, una campaña total y completamente fría, deslucida. Nosotros, como encuestadores, en 2005, en 2001, a estas alturas teníamos actividad grande, expectativas y propuestas, reuniones, ahora nada. No me estoy quejando, simplemente te estoy contando. No veo una campaña electoral como las anteriores.

 

Desmotivar y abstención, finalidad del orteguismo

Si la oposición al partido Frente Sandinista no muestran a los votantes una oferta mejor que la expuesta hasta ahora; si se mantiene el alto nivel de desmotivación de un amplio sector de los ciudadanos y si se permite la candidatura de presidente a Daniel Ortega avalada por una sentencia violatoria de la Constitución Política emitida por la Corte Suprema de Justicia, el actual mandatario obtendría una victoria “aplastante”, afirma Raúl Obregón, Director de la firma encuestadora M&R Consultores.

¿Las condiciones se están dando para una victoria…?
Aplastante. Así lo veo yo. Pero por favor: Eso no quiere decir que así va ser. Sino que, hasta hoy, todas las condiciones son así, porque tenés una población desmotivada, lo cual, augura un alto índice de abstención.


Hemos tenido una abstención en 2001-2006 de 22-28 por ciento; y hemos tenido masiva votación. Pero tenías una población que tenía alguna motivación de votar.
En estas circunstancias, la abstención se va arriba del 35-40, el Frente Sandinista, teniendo un voto de 40 puntos (de intención de voto), tiene 50 y pico por ciento (de los resultados).

¿Cómo resolverían la elección los votantes indecisos?
En elecciones los indecisos no existen. A menos que tengas dos opciones bastante parecidas, que son atractivas para el mercado. Puede ser. Pero eso, casi nunca se da. Generalmente existe gente decidida.


La gente oculta lo que quiere hacer. Nosotros, por lo menos, categorizamos a las personas que no emiten opinión como “voto oculto”. Nosotros no los vemos como indecisos.

¿En este caso, el voto oculto va a marcar alguna trayectoria o resultado final?
Por supuesto. Ellos son los que van a decidir la elección. El Frente Sandinista tiene más o menos el 40 por ciento de la intención de voto hoy. Hoy. La oposición anda más o menos por 24 (por ciento). Ahí tenés (sumando) un 64 por ciento. Eso significa que hay un 36 por ciento que no está votando.


Si este 36 por ciento, no vota, el ciento por ciento se convierte en 64 por ciento (constituido por los votantes sandinistas y la oposición). Entonces, este 40 por ciento del Frente, que es duro, entre 64 por ciento, estás hablando de un 56 por ciento. (El cálculo matemático es en realidad del 62 por ciento).  

¿Tiene sorpresas el FSLN en su estrategia?
La estrategia del Frente Sandinista es cómo fortalecer su voto duro, que no se le mueva uno solo, lograr mantener este nivel de abstención. Desmotivarlos. O sea, motivar a los suyos, y desmotivar a los otros, y que la oposición se quede con su 24 por ciento. Esa es la estrategia de ellos. No quieren correr el riesgo.


Es más, yo pienso que Daniel Ortega va a quitar a Roberto Rivas de la presidencia del Consejo Supremo Electoral, en abril. Él (Ortega) lo que está esperando –es mi opinión muy personal--, es que lo inscriban a él como candidato. La fecha de inscripción creo que es el 24 de marzo: que se inscriba, y que ese Consejo Supremo Electoral, lo acepte, de acuerdo a lo que dice la Corte Suprema de Justicia. Entonces, ya se pueden ir. Pero si vos nombrás un nuevo presidente (del CSE) hoy, ese tendría que ser el que tiene que ensuciarse las manos aceptando. Entonces, Rivas se va a ir a una buena embajada, con buenos “bollos”, más de los que tiene… y habrá un nuevo CSE. Va a autorizar la observación. Mi opinión es que su meta es inscribirse, no tener ningún bache en este periodo de aquí al 24 de marzo. Luego viene la OEA, viene el otro, y va a ganar limpiamente. A menos que surja una candidatura de oposición fuerte.

¿La inercia misma en las actuales circunstancias va a permitir que Ortega gane?
Así es, yo como encuestador lo estoy viendo así. Las cosas yo las veo tan claras hoy. Pero claro, pueden pasar cosas”.