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El coordinador del programa electoral del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, Harry Chávez, cuestionó ayer la idea de que los fiscales políticos “son los mejores observadores electorales”, como lo dijo el pasado 10 de enero el presidente Daniel Ortega, en su primer aparición de este año, para justificar el rechazo a la observación electoral. Chávez explicó que el rol de los fiscales es cuidar su voto partidario, no garantizar la globalidad del proceso electoral.
“Mientras los fiscales buscan todos los argumentos para anular los votos de una Junta Receptora de Votos (JRV), nadie estará velando por los votos generales de esos ciudadanos”, es la proyección que hace Chávez de acuerdo a lo que dijo el presidente Ortega y para explicar lo ilógico que es pensar que los fiscales partidarios van a llenar el vacío que dejen los observadores electorales, porque el Gobierno prohibió su participación oficialmente.

Una realidad inexorable
“Un fiscal, aunque mire que están siendo agredidos los votos de la ciudadanía y su partido sale ganando con esa situación, no va a pelear por eso, ellos pelean por su partido, por su voto, se organizan para defender su voto y si se parquea mal el contrincante le van a dar vuelta, esa es la realidad y esa no es garantía”, manifestó el experto en temas electorales. Chávez también explicó, que prohibir la observación principalmente la nacional, es impedirle a la ciudadanía participar en un proceso público, “es quitarle el derecho a denunciar y a hacer sugerencia”.

Ciudadanos necesitan sus propios ojos

En ese sentido, Chávez manifiesta que no es un asunto técnico, sino de derechos establecidos en la Constitución Política. “El derecho que ejerce el pueblo a través de sus representantes, porque las ciudadanía también necesita tener sus propios ojos”.
El problema que advierte Chávez en el futuro, si el gobierno orteguista llega a concretar su anhelo reeleccionista, es un nuevo gobierno orteguista con menos credibilidad.