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La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos,  Vilma Núñez fue condecorada con la Orden Legión de Honor, el premio de más alto nivel que otorga el Gobierno de Francia al cual, según ella, “no voy a fallar”.
 
¿Qué cree que influyó para que Francia haya otorgado esa condecoración?
El señor Embajador de Francia en Nicaragua, durante su discurso de ofrecimiento hizo valoraciones que me hicieron sentir feliz y comprometida. El Gobierno de Francia después de hacer un proceso de investigación y análisis durante dos años, valoró los aportes y empeño que yo he hecho en defensa de los derechos humanos de los nicaragüenses.
     
¿Qué impacto tiene para Nicaragua el que usted haya recibido ese reconocimiento?

Lo más importante es que en estos tiempos, cuando aparentemente Nicaragua ha dejado de ser noticia, llega este hecho que se convierte en un llamado de alerta internacional. Lo indican muchas reacciones de amigos y organismos internacionales. Creo que coadyuva a poner en agenda la difícil situación que vive Nicaragua en materia de derechos humanos.  

¿Usted es la primera nicaragüense que recibe este premio, qué le motiva eso?
Son muchas las personalidades que han recibido ese premio en el mundo, sobre todo hombres que han recibido esa orden creada en 1802 por Napoleón I. Hay desde héroes franceses hasta connotados escritores, humanistas y artistas. El número de mujeres es menor, pero hay personalidades muy cercanas a nuestro ámbito como Alicia Alonso, Directora del Ballet de Cuba. El año pasado le entregaron la orden a Ingrid Betancourt.

¿Cómo viven los defensores de derechos humanos en este momento en Nicaragua?

Pienso que desde 1990 hasta esta parte, nunca había habido tanto empeño por obstaculizar  y destruir el trabajo de los defensores y de las organizaciones de Derechos Humanos con persecuciones que si bien no son para matarte, crean una campaña para descalificar  o desprestigiar. Lo más grave de esto es que puede tener eco en cabezas fanáticas que pueden tomar acciones que pongan en riesgo la vida de los activistas de derechos humanos.

¿Qué tipo de obstáculos?
Lo más grave de todo son los obstáculos que se le están poniendo a las organizaciones de Derechos Humanos. Por ejemplo, el Cenidh no tiene acceso al Sistema Penitenciario; habíamos mantenido acceso a las cárceles y ahora nos piden que hagamos cronogramas de visitas donde teníamos puertas abiertas y la oportunidad de ayudar a resolver los problemas materiales y también legales que ocurren en las cárceles, sin embargo desde hace un año se nos tienen cerradas las puertas.


Recientemente la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, doctora Alba Luz Ramos llamó a la Asamblea a hacer la consulta con las organizaciones de mujeres, pero que las de derechos humanos nada tenían que ver. Es lamentable esa concepción tan restringida acerca de los derechos humanos. El Cenidh es pionero en introducir el enfoque de género como eje transversal, ella no está obligada a saber el trabajo nuestro, pero sí de lo que dicen las convenciones y tratados internacionales en esa materia.    

Entonces, ¿cómo afecta esto a Nicaragua?
En este momento, Nicaragua está catalogada a nivel de todas las instancias internacionales que monitorean la situación de los defensores de los derechos humanos como un país que obstaculiza y persigue a los defensores de derechos humanos; eso ubica al país en el escalón máximo para llegar a considerarse violador de estos derechos.

¿Cómo compara usted, en materia de derechos humanos, a los gobiernos de Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños con respecto al gobierno de Daniel Ortega?

En la época del gobierno revolucionario, a pesar de todos los errores e  inconsistencias, los obstáculos de la guerra, pienso que fue uno de los mejores momentos en disfrute de los derechos económicos y sociales que se contraponía con la situación de los derechos civiles y políticos y los abusos que  la guerra misma imponía.


El gobierno de Violeta Chamorro es considerado el mejor. Es cierto que durante este gobierno se comenzaron a profundizar las medidas de ajuste estructural, las compactaciones iniciadas por el gobierno revolucionario en 1988, pero es durante este gobierno cuando se profundiza la aplicación de estas medidas económicas, la privatización de los servicios básicos. En esos escenarios se violentaron los derechos económicos y sociales.

¿Qué pasó con el doctor Alemán?
Se profundiza la política neoliberal, se siguen violando los derechos económicos y sociales, agravada por la corrupción alarmante que se desarrolló y después de eso se comenzó a resquebrajar la seguridad. Durante este gobierno hubo encontronazos entre periodistas y el Presidente le ponía apodo a los periodistas, (una falta de respeto); los conflictos del doctor Alemán con el movimiento de mujeres.
 
¿Se sintió perseguida?

Ocurrieron persecuciones directas contra defensores de derechos humanos, específicamente contra mi persona, cuando uno de sus ministros, José Marenco me acusó de ser la impulsora del Frente Unido “Andrés Castro”, en esta campaña también había participado René Herrera cuando éste fue ministro de Gobernación. La acusación la llevaron ante la Fiscalía, pero el doctor Julio Centeno Gómez  la desestimó porque después de investigar vio que se trataba de una acusación infundada.

¿Cómo fue su experiencia con el gobierno del doctor Alemán?  
Fui perseguida por el doctor Alemán y desde entonces, después de una serie de amenazas que pusieron en riesgo mi vida, tuve las primeras medidas cautelares que me otorgó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.


Durante el gobierno del ingeniero Enrique Bolaños continuó la situación de violación a los derechos económicos  y sociales a través de la aplicación de las medidas de ajuste, pero no hubo violaciones graves a los derechos civiles y políticos.

El gobierno del presidente Daniel Ortega hace mucho énfasis en medidas sociales

El gobierno del presidente Daniel Ortega no ha logrado cambiar el rostro de Nicaragua en materia de derechos económicos y sociales, la brecha entre ricos y pobres existe, y aunque es verdad que se han tomado medidas paliativas, son muy puntuales.


Las mismas medidas que él ha impulsado han sido desnaturalizadas, no solo para resolver los problemas de la pobreza, sino para manipular con fines políticos y partidarios, están destruyendo la dignidad de las personas.


Al presidente Ortega, pienso, le interesa mantener a la gente en pobreza porque es la única forma de mantenerlos como clientes de sus migajas.
 
¿Cuál es la complejidad de este gobierno para violentar los derechos humanos?
Hoy estamos peor que ayer y que anteayer, peor que cuando Violeta Chamorro, que cuando Alemán y que cuando el ingeniero Bolaños, porque ahora hay una violación sistemática a los derechos civiles y políticos, hay exclusión, persecución verbal, limitaciones objetivas y evidentes a la libertad de expresión, y prueba de ello es lo que están haciendo contra EL NUEVO DIARIO.


Es contradictorio, porque supuestamente Daniel Ortega es uno de los impulsores de una revolución que quiso hacer todo lo contrario, ahora está investido de un ropaje revolucionario porque dice estarle dando continuidad a la revolución, eso no es cierto, mantiene un doble discurso: una cosa dice en las tribunas y otra es la realidad.

Pero los organismos bilaterales hablan bien de su gestión macroeconómica
No estoy criticando al ejecutor más eficiente de las políticas económicas neoliberales, el alumno más aventajado del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, ni su compadrazgo con la empresa privada,  sino de la persecución contra aquellas personas u organizaciones o movimientos que no están de acuerdo con sus puntos de vista o que se atreven a señalar discordancia entre lo que dice y hace.


Él tiene como norma: “Estás conmigo o estás contra mí”, no admite cuestionamientos y la crítica está amordazada. Hay una serie de vicios que van desde el nepotismo, la centralización de poder hasta la corrupción. Proyecta una imagen que lo que le interesa como fin último de su gobierno no es el bien común, sino la concentración de riquezas. Concentra poder para defender sus riquezas, él y su familia son partes importantes de la nueva clase rica en el país.

¿Se perfila una dictadura?
Es el peor gobierno de los últimos años. Rechazan que se les llame autoritarios o dictadores. Hay quienes piensan que la dictadura solamente se manifiesta a través de un ejército matando gente en las calles, cárceles llenas de reos políticos. Esta es una dictadura envuelta en un ropaje de legalidad que ha destruido la institucionalidad del país y se mantiene instrumentalizada a las instancias gubernamentales.

¿Cómo explica usted que siendo una militante sandinista y con mucha trayectoria, ahora sea defensora de los derechos humanos ante un gobierno que dice ser sandinista?

Pienso que no se explican el nivel de persecución y odio visceral por parte de los funcionarios o de determinados funcionarios del Frente Sandinista. Si uno está apegado a la defensa de los derechos humanos no tiene que haber color político. Yo que tuve la posibilidad de estar muy poco tiempo al frente de la gubernamental Comisión Nacional de Derechos Humanos, tuve enfrentamientos muy serios y estaba de acuerdo con la línea política del gobierno revolucionario; sin embargo, mi posición era crítica como lo fue también del doctor Roberto Argüello Hurtado cuando estábamos al frente de la Corte Suprema de Justicia.


Nos oponíamos a muchas decisiones de la dirigencia revolucionaria como los Tribunales Populares Antisomocistas, a la Ley de funciones jurisdiccionales de la Policía, a la Ley de los ausentes, lo que pasa es que no nos hacían caso, nos miraban como conservadores o legalistas.


Ahora no tengo militancia política ni la tendré, no hay que luchar contra las violaciones en abstracto, sino señalar a sus violadores y lo vamos a seguir haciendo.


Frente a frente con el hijo de Somoza

Para la doctora Vilma Núñez de Escorcia el trabajo de derechos humanos es “una militancia, no un trabajo, es como una opción de vida, hay que tener una motivación personal y hay que creer en los derechos humanos para poder defendernos”.

¿Cuándo se inicia como activista de derechos humanos en Nicaragua?
Durante mi vida de estudiante universitaria en León, 1958, el año de la autonomía, se vivía mucha tensión por los presos políticos, entre ellos los catedráticos de la Escuela de Derecho, los doctores Alonso Castellón y Emilio Borges y el estudiante de entonces, Tomás Borge, porque se les imputaba su participación en el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García.


Fui, como parte de un comité universitario, apoyada por el rector magnífico de la UNAN, doctor Mariano Fiallos Gil, a hablar con el presidente Luis Somoza Debayle y le planteamos la libertad de los reos y su reacción fue de rechazo y consideró que era una falta de respeto que le pidieran eso al hijo de la víctima. Yo le dije que no estábamos recurriendo a él en calidad de hijo sino como Presidente de la República.

Usted conoció a uno de los redactores de la Carta Universal de los Derechos Humanos, René Cassin. ¿Cómo fue ese episodio en su vida?
Mi vinculación no ha sido solamente desde el punto de vista práctico, sino que leía y estudiaba mucho. En 1968 conseguí una beca para estudiar en la Universidad Nacional de México y sacar un diplomado en derechos humanos en ocasión de los 20 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Entre los conferencistas estaba el insigne profesor René Cassin, uno de los redactores de la Carta. Me impactó la sencillez y la autenticidad con que  ofreció su cátedra.