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Mientras el presidente Daniel Ortega expresó su “solidaridad” con el presidente de Libia, Muammar al Kadhafi, Irán --uno de los principales aliados del líder sandinista en el Medio Oriente-- apoyó las protestas en el país norteafricano y las “justas demandas” de los manifestantes, a la vez que instó a la comunidad internacional a intervenir para acabar con la violencia, que se recrudece en ese país día a día. “Los asesinatos masivos de inocentes causan preocupación y consternación”, declaró ayer un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.


En el 77 aniversario de la muerte del general Augusto C. Sandino, Ortega se refirió a la crisis en Libia, donde, según él, Kadhafi está librando una batalla para buscar un diálogo y defender la unidad de la nación. “Hemos estado hablando por teléfono. Yo le transmití la solidaridad del pueblo nicaragüense a todo el pueblo libio, a él (Gaddafi). La solidaridad sandinista”, expresó Ortega.
Sin embargo, lo que han reportando agencias de prensa internacional es que el Ejército inició el lunes un bombardeo en barrios de Trípoli, ciudad capital donde se han concentrado las protestas.

“Oleada del despertar islámico”

Ante tal situación, el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin
Mehmanparast, expresó el apoyo explícito del régimen iraní a los manifestantes e insistió en que el alzamiento popular “forma parte de una oleada del despertar islámico” que recorre el norte de África.


“Las noticias sobre bombardeos aéreos contra los manifestantes y las áreas residenciales, junto a los asesinatos masivos de inocentes causan preocupación y consternación”, agregó el funcionario. Según la Human Right Watch, desde el comienzo de las protestas han muerto más de 300 personas.


Libia es escenario desde la semana pasada de protestas populares similares a las que a principios de año acabaron con las largas dictaduras de Egipto y Túnez.

El “otro” Ortega frente a Egipto y Túnez

No obstante, la posición de Ortega sobre las revoluciones en Egipto y Túnez fue muy distinta, pues apoyó las manifestaciones que provocaron la salida de Hosni Mubarak y de Ben Alí, respectivamente, pues señaló que esos países eran aliados incondicionales y respondían a los intereses de los Estados Unidos.


Con Al Kadhafi es todo lo opuesto, ya que Libia fue un aliado clave del primer gobierno sandinista. Además, Ortega recibió en 2009 el Premio Internacional Al- Kadhafi de los Derechos Humanos, que lleva el nombre del líder libio por su supuesta lucha por la democracia directa, por la libertad del ser humano, y por impulsar la publicación de la Gran Carta Verde de los derechos humanos. Hoy, el creador de esa orden bombardea a inocentes que se oponen a su régimen.