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“Elecciones creíbles, libres y transparentes”, además de una amplia observación electoral nacional e internacional -“porque el que no tiene nada que esconder, no tiene nada que temer”-, pidió ayer el embajador de Estados Unidos, Robert J. Callahan,  durante un discurso pronunciado ante los miembros de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense, Amcham.

 

Durante su alocución, Callahan no sólo se centró en el tema electoral, sino también en el respeto a los derechos ciudadanos, a la transparencia en el manejo de fondos provenientes de la ayuda que brinda Estados Unidos, así como en los valores que deben privar en una verdadera democracia para mantener un nivel de cooperación.

Cuentas claras

“En la mayoría de los países y para muchos programas, establecemos condiciones para nuestra asistencia. Insistimos en el respeto a los derechos humanos y a las libertades individuales, en comicios creíbles y en la transparencia presupuestaria. Requerimos informes contables periódicos de cómo nuestro dinero se ha gastado”, señaló el diplomático norteamericano.
Además, Callahan atacó el uso de la imagen personal de los dirigentes de una nación y lo calificó de antidemocrático.  “El culto a la personalidad es adverso a la verdadera democracia”, expresó.

“Ningún partido tiene monopolio de la verdad”
Por otra parte, el diplomático destacó la importancia que el Gobierno de Estados Unidos da al respeto a las leyes, las instituciones, los derechos humanos y la libertad de expresión, entre otros aspectos que contribuyen a establecer un estado democrático y que, por ende, se hace merecedor de la ayuda financiera.

“Creemos que el significado de la democracia comprende un poco más, algo amorfo y a la vez real, y eso es la tolerancia de las opiniones ajenas y la convicción de que ninguna persona y ningún partido tiene el monopolio de la verdad y de la sabiduría”, enfatizó.

Según Callahan, “al hablar de democracia nos referimos a más que la celebración de elecciones libres, limpias y transparentes, aunque ello es imprescindible”.  

 

“Nos referimos al estado de derecho, al debido proceso, la separación y equilibrio de los poderes del Estado, y la observancia de los derechos individuales que son comunes a todas las democracias liberales: la libertad de expresión, de religión, de prensa, de reunión y asociación,  y de circulación”, agregó.

Instituciones por encima de individuos
También resaltó como pilar de la democracia, el hecho  de que “nadie está por encima de la ley, que los funcionarios electos sirven al pueblo gobernando y no dominando, y que ellos le deben al pueblo una rendición de cuentas por sus políticas, decisiones y gastos”.

Según Callahan, “las instituciones están por encima de los individuos”, y no al contrario”.

El diplomático estadounidense reiteró la decisión de su gobierno de continuar apoyando, incluso financieramente a organismos de la sociedad civil “pese a las críticas de un supuesto partidismo”; no obstante, Callahan aseguró que no apoyan a partido o persona alguna y que la solución de los problemas sociales, económicos y sobre todo políticos, es responsabilidad única y exclusivamente de los nicaragüenses.

Con esta posición, Callahan rechazó cualquier intención intervencionista de Estados Unidos en los asuntos internos de Nicaragua y mucho menos en el proceso electoral.

 

“Sandino fue un patriota”
Al comienzo de su discurso y a manera de disculpa, Callahan tomó distancia de personajes interventores en Nicaragua, como William Walker a quien llamó “filibustero y aventurero” y que se convirtió “en una vergüenza para Estados Unidos”. “La verdad es que William Walker era un aventurero, algo así como un pirata de tierra…”, dijo Callahan.

El diplomático norteamericano resaltó la figura antiinterventora del general Augusto C. Sandino, a quien llamó “patriota nicaragüense”; al tiempo que deploró que Estados Unidos haya apoyado “equivocadamente” a Anastasio Somoza García para que dirigiera a la Guardia Nacional.

 

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