•  |
  •  |
  • END

Los caballos ya casi están sobre la pista, y al menos se ven tres fuerzas en el horizonte: el FSLN y la Convergencia que están por seleccionar a sus candidatos; la alianza libero-conservadora y el Movimiento de Renovación Sandinista, MRS. ¿Cuál de estas fuerzas entra con más ventaja?
No es fácil sopesarlo. El doctor Alejandro Serrano Caldera elaboró para EL NUEVO DIARIO un análisis de cinco factores que serán determinantes para definir cuál de estas fuerzas se impondrá en noviembre de 2008.

“Prácticamente se perfilan dos fuerzas en el panorama electoral general, sin disminuir la importancia y legitimidad de otras expresiones políticas”, dijo Serrano, al referirse a las alianzas PLC-Vamos con Eduardo y FSLN-Convergencia.

Sin embargo, hay varios cabos sueltos en esas alianzas: la selección del resto de candidatos y la posibilidad de que se rompa o no el pacto Alemán-Ortega. La primera prueba de fuego, indicó Serrano, será la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, en junio próximo.

El acuerdo entre los liberales incluye que ambas bancadas en el Parlamento, que suman 42 diputados, voten en conjunto y no negocien por separado con el FSLN, sin el consentimiento de alguna de las contrapartes. Este acuerdo, si se diera en los hechos, podría crear mayores fisuras al arreglo político entre Alemán y Ortega. La bancada del FSLN se vería imposibilitada de obtener los 56 votos requeridos para elegir magistrados, por lo que tendría que negociar a fuerza con el bloque liberal, que aliado con el MRS, alcanza los 47 votos.

“Hay un hecho político concreto que va a reflejarse en junio, ya no sería una negociación del PLC con el Frente, sino de la alianza de liberales con el Frente Sandinista. Tiene que haber una negociación interna con el movimiento Vamos con Eduardo, el PLC y el PC”, señaló Serrano.

Factor 1: Si suman votos, liberales ganan

Pero serán cinco los factores de los que dependerá la victoria electoral en las elecciones de noviembre. El primero de ellos, indica Serrano, es que si se suma aritméticamente los votos obtenidos por ALN y el PLC en las elecciones presidenciales, obtienen la victoria electoral en las elecciones municipales, si este comportamiento se repite.

“En relación con la correlación de fuerzas electorales, aunque en esto no puede hacerse un análisis meramente aritmético o mecánico, porque hay varios factores que tener en cuenta, no se puede subestimar una sumatoria de porcentajes de votación. Si partimos de allí, la consecuencia debería ser una mayor posibilidad de triunfo de esta alianza, por cuanto ellos representan las mismas fuerzas políticas que unidas hubieran obtenido el 54 por ciento de los votos, pero divididos, permitió que el FSLN ganara con el 38 por ciento, con cuatro puntos menos respecto de la elección anterior”, dice Serrano.

Mientras Eduardo Montealegre, como candidato de la ALN, ganó en el Pacífico del país al PLC, este partido se impuso en el centro y norte nicaragüense, conquistando con más fuerza el voto campesino. Y la suma aritmética de sus votos, le habrían dado la victoria respecto del FSLN.

Factor 2: La abstención favorece al FSLN

El segundo elemento del análisis, advierte el doctor Serrano, es que posiblemente la participación del electorado podría ser menor en las elecciones municipales, conforme al comportamiento histórico de los votantes. ¿A quién beneficia esto? Al FSLN.

El partido de gobierno tiene un voto más disciplinado y una militancia más comprometida y eficiente que la del resto de partidos, lo que la hace más activa electoralmente. A esto se añade la ventaja de contar con programas sociales del gobierno para ganar simpatizantes como el Programa Hambre Cero, Usura Cero y de créditos provenientes de los petrodólares, por la vía de Caruna.

Si disminuye la participación electoral, lo más probable es que el FSLN se beneficie de ello, pero habría que ver en qué medida, advirtió Serrano.

Factor 3: El plebiscito

Sin embargo, si estas elecciones se polarizan y se convierten en un plebiscito sobre la gestión del presidente Daniel Ortega, una gran masa de votantes podría movilizarse y aumentaría la participación electoral, dijo Serrano Caldera.

¿A quién beneficia una mayor participación electoral? No al partido de gobierno, que ganó con una minoría del electorado.

“Esto dependerá del grado de unidad que mantengan los liberales y de su capacidad para superar las contradicciones. Si es así, superarán la abstención para movilizar a los votantes”, ponderó Serrano Caldera.

Factor 4: La calidad de los candidatos

Otro factor clave será la calidad de los candidatos en cada uno de los 153 municipios del país. Y por ende, la viabilidad y sustento de sus ofertas políticas. Si es que las hay.

En Managua, consideró el doctor Serrano, la alianza libero-conservadora cuenta con dos candidatos con viabilidad y posibilidades. “Eduardo Montealegre ha probado su liderazgo en elecciones nacionales, y Enrique Quiñónez se ha forjado un liderazgo por tener posiciones más claras dentro de su partido frente al caudillo del PLC, Arnoldo Alemán. Esto le ha valido una consideración o un reconocimiento de sectores del electorado nicaragüense, y podríamos considerarlo como el surgimiento de un liderazgo político, con la relatividad del caso”, dijo el filósofo.

A juicio de Serrano, “el Frente Sandinista no ha definido sus candidatos, habrá que esperar que los defina, pero encontraría un binomio con pesos y posibilidades” en la acera de enfrente.

Por otra parte, si los liberales permanecen unidos tendrán mejor posibilidad de defender a Montealegre, quien necesitaría ser desaforado para ser enjuiciado, inhabilitado y encarcelado. El FSLN requeriría, necesariamente, de los votos del PLC para desaforarlo, y conforme a los acuerdos con Montealegre y el debilitamiento de Alemán, eso se ve inviable.

Factor 5: El votante independiente

¿Cuál será la reacción del votante independiente? “Un quinto elemento del análisis, será ver cómo reaccionarán todos aquellos sectores antisandinsitas e inclinados a la figura de Eduardo Montealegre con el acuerdo con el PLC, porque hay un sector del electorado que hubiera querido una alianza sin el PLC, por eso la casilla del PLI era sin el PLC, y la casilla 1 implicaba un entendimiento con Alemán”, valoró Serrano.

En el bolsón de los votantes que buscan una manera distinta de hacer política, el MRS tiene oportunidad de pescar en aguas revueltas, pero la alianza PLC-Montealegre, reúne a un importante sector del electorado antisandinista.

En conclusión, es difícil extrapolar los resultados electorales de las presidenciales de 2006, porque la percepción que tenga el electorado sobre la gestión del presidente Ortega será determinante, así como la capacidad de los partidos de cuidar su voto en las urnas.

“El culto a la personalidad es fatal”

El doctor Emilio Álvarez Montalbán, politólogo conservador, piensa que la primera lección que dejó a los liberales el acuerdo político que han suscrito, es que “el culto a las personalidades es siempre fatal, que hay que pensar en grande, en las ventajas para el conglomerado”.

“La tendencia de nuestra cultura política de que las facciones hacen tienda aparte, es un error histórico. En los países como Estados Unidos, Chile o Japón, cada partido tiene hasta seis tendencias, pero todos ventilan y negocian su preponderancia dentro del partido y no afuera. La idea es que desde adentro, a los jefes se les puede vigilar más de cerca, las camarillas descubrirlas a tiempo y los errores denunciarlos con más efectividad”, apuntó el doctor Álvarez.

En los grandes partidos, a los candidatos se les escoge por el prestigio que tienen en el público y no por la facción a la que pertenecen, continuó, tal es el caso más dramático la del último primer ministro japonés, Yushiro, de la tendencia más pequeña del partido liberal demócrata, pero fue escogido como primer ministro.

“Esta unión de los liberales es coyuntural, y, por lo tanto, necesita consolidarse para que pueda permanecer tanto en la Asamblea Nacional como en las futuras elecciones presidenciales. Es difícil el asunto, porque nuestra cultura es hacia el sectarismo del que hablaba Jerónimo Pérez y no hacia la cohesión como es debido frente a los problemas de Estado”.

“Reconozco que hubo desprendimiento de ambas partes, ya que el PLC propuso y apoyó desde el principio a Eduardo Montealegre, y con cierta reticencia aceptó al final al segundo de a bordo, Enrique Quiñónez, y todos los demás precandidatos renunciaron; y, a su vez, el partido Vamos con Eduardo superó los prejuicios y la desconfianza que tenía, y resolvieron que la institución es más importante que las personas que van en el conglomerado”.

Sin embargo, advirtió Álvarez, “el universo de las municipalidades es demasiado disperso y está sujeto a los candidatos locales, todo depende de que la escogencia que hagan ellos sea acertada. Es más difícil acertar en 153 municipios que en uno. Yo espero que esta unidad que diseñaron en Managua la diseñen en el resto del país”.

“Mientras permanezcan unidos, los ataques de los adversarios se hacen más difíciles, porque para enjuiciar a Montealegre lo tienen que desaforar, y si están unidos los liberales, los sandinistas no tienen los dos tercios de los votos, entonces se les dificulta la persecución a Montealegre”, resaltó Álvarez.

Finalmente, el doctor Álvarez señaló que “me gustó el desprendimiento del Partido Conservador al poner a su orden su casilla sin pedir nada a cambio”.