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La alarma de un conflicto militar entre Colombia y Venezuela, por las consecuencias diplomáticas que tuvo el asesinato de Raúl Reyes, segundo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, FARC, obliga al presidente Daniel Ortega, ahora más que nunca, a no involucrarse en el conflicto que protagonizan los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez.

Así lo expresó José Pallais Arana, ex Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua y diputado miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional.

“Creo que estaría ya rayando en la locura irse a meter en un conflicto donde no tenemos nada que ganar, y sí muchísimo que perder”, afirmó.

Por su parte, Norman Caldera, también ex canciller, subrayó que el gobierno del presidente Ortega debe encontrar una salida diplomática a los diferendos con Colombia por el tema de soberanía, pero de manera separada.

Este domingo, el presidente Chávez fue categórico al advertir a Uribe que “no se le vaya a ocurrir hacer eso en estos lados”, al referirse a la operación en territorio ecuatoriano, donde pereció Reyes. “Tenga mucho cuidado con su locura guerrerista”, añadió.

Conflicto “gratis”

“Definitivamente, Nicaragua debe guardar distancia de ese conflicto, porque en primer lugar, yo lo que veo es un involucramiento venezolano en asuntos internos de Colombia”, expresó Pallais, al ser consultado por EL NUEVO DIARIO.

“Eso nos confirma la línea de que Chávez está buscando una confrontación militar con Colombia, y nos eleva la preocupación como nicaragüenses, de que el gobierno de Ortega quiera involucrarse a ese proyecto de confrontación”, manifestó.

Según Pallais, un conflicto “gratis” acarrearía “solamente desgracia para Nicaragua, donde no vamos a ganar nada, sólo vamos a tener más daños, más perjuicios, y más nicaragüenses en riesgo de perder sus vidas”.

Ortega acusa

La noche del pasado sábado, el presidente Daniel Ortega acusó a Uribe de estar “asesinando las posibilidades del proceso de paz” en Colombia, por ordenar el operativo que le costó la vida a Reyes, y a otros 15 guerrilleros.

“Es un acto de provocación total. Nosotros tenemos que condenar la actitud del gobierno del presidente Uribe”, sentenció.

Para Pallais, estas declaraciones del mandatario nicaragüense, son “producto de un cálculo y apuesta equivocados”.

“Nosotros vivimos una guerra muy dura, en la que murieron de uno y otro lado, sandinistas, no sandinistas, de la Resistencia. Y hay una conciencia nacional, incluso en el partido sandinista, de que ya Nicaragua no debe involucrarse más en conflictos, y más en un conflicto gratis donde no tenemos nada que ganar y sí mucho que perder”, afirmó.

“Chávez confesó que apoya a las FARC”

Por otro lado, el ex diplomático señaló que las advertencias de Chávez a Uribe confirmaron que el presidente venezolano apoya abiertamente al grupo guerrillero acogiéndolos en su país.

“Para mí, más bien es una confesión de que él está apoyando a las FARC, si dice que “si nos hacen lo mismo”, es porque sabe que están allí (en Venezuela) las FARC”, dijo. “En todo caso, el que debería de protestar es el gobierno ecuatoriano”, señaló.

Y criticó a Chávez de pretender distraer la atención de la “debacle” de su gobierno y el desencanto de los venezolanos, “que se reflejó en su última derrota electoral”.

Negocio del petróleo no vale la pena

Además, dijo: “No creo yo que el negocio del petróleo nos obligue a involucrarnos en un conflicto en el que no tenemos nada que ver. ¿Ideay?, unos se van a hacer ricos, y otros van a pagar con su vida la riqueza de unos pocos”, afirmó.

“Yo veo que eso es traicionar el espíritu de paz de Nicaragua y de los nicaragüenses, querernos involucrar por un negocio en un conflicto donde sólo vamos a perder sangre de valiosos nicaragüenses”, criticó.

Buscar solución pacífica

En tanto, el ex canciller Norman Caldera insistió en que los países tienen a la mano instrumentos que facilita el Derecho Internacional, “para la solución pacífica de controversias para casos como este”.

“Recordemos que Nicaragua llevó a Estados Unidos a la Corte Internacional de Justicia por operaciones militares en la frontera y transfronterizas. Hay formas de resolver este conflicto, vía la OEA, vía la Corte Internacional de Justicia”.