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Dos días después de la marcha contra la inconstitucional reelección del presidente Daniel Ortega, los organizadores de esta concentración --que no logró su objetivo de protestar frente al Consejo Supremo Electoral, CSE--, aún mantienen la opinión de que Ortega “nos tiene miedo, porque no tenemos miedo”, dicen, parafraseando la canción que caracteriza estas manifestaciones contra el gobierno.

No encuentran otra explicación para la cantidad de recursos utilizados por el gobierno, que no escatimó en gastos en su afán por realizar una “contramarcha” que concluyó con un festival, tarimas, gente traída de todas partes, estreno de camisetas orteguistas y todo el material y la logística que implicó este evento, anunciado luego de conocer que la sociedad civil realizaría su protesta el sábado 2 de abril.

“No había ninguna razón para montar una marcha paralela de esa magnitud con los recursos del Estado, si el presidente Daniel Ortega no tuviera miedo”, afirmó ayer Violeta Granera, Presidenta del Movimiento por Nicaragua, MPN, uno de los organismos que encabezó la marcha contra la reelección.

Por otra parte, consideró que la jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, trató de evitar “un baño de sangre”, porque si las marchas se hubiesen encontrado, habría sido peor que el encontronazo con los oficiales de la Policía.


“Motorizados orteguistas armados”
La presidenta del MpN asegura que, entre los manifestantes, había un grupo de motorizados armados, que son la gente “dura” del orteguismo, y quienes estaban a la espera de cualquiera que lograra atravesar el ancho cordón policial.

“Sin embargo, también creo que lo terrible de lo que está pasando con el resto de instituciones del Estado, es que el Presidente está empeñado en quitarle su legitimidad y su institucionalidad, no sólo a la Policía”, aseveró en alusión al control del presidente Ortega sobre todas las instituciones públicas.

Granera también hizo una diferenciación entre la anterior “marcha de las escobas” en 2010, cuando Aminta Granera fue aplaudida y aclamada porque protegió dicha manifestación, y la reciente marcha, cuando fue abucheada y hasta le tiraron palos y bolsas de agua.

“Esta no es una reacción caprichosa, esto obedece a cómo la gente reacciona cuando se respetan sus derechos y cuando se violan sus derechos”, agregó la representante del Movimiento por Nicaragua.

“Bloqueo”
El académico, exembajador ante las Naciones Unidas, ONU, y también promotor de la marcha contra la reelección, Julio Icaza Gallard, denunció que sobre todo del departamento de Carazo, se “bloqueó” a los buses que venían a Managua con gente a la marcha contra la reelección.

Igualmente, los buses procedentes de León y de Chinandega fueron obstaculizados en el parque capitalino “Las Piedrecitas”, y se les abrió el pasó hasta después del mediodía, cuando ya se habían marchado los manifestantes que no pasaron del kilómetro cuatro de la carretera Managua-Masaya.

Según le comunicaron a Icaza, otros vehículos, buses y camionetas con marchistas, fueron obligados a “desviarse” y tomar “rutas alternas”, que sólo los llevaban a otros retenes con policías, hasta que se dieron por vencidos en su intento por llegar al lugar indicado para participar de la marcha contra la reelección.

Marchas continuarán

Icaza dijo que la sociedad civil va a insistir en los plantones y en las protestas frente al Consejo Supremo Electoral, CSE, no solo en Managua, sino también en otras ciudades.

“No descartamos tampoco que más adelante llamemos a una nueva marcha de carácter nacional, para seguir protestando contra todas estas irregularidades”, manifestó.

Julio Icaza calificó de “importante” la presencia de la primera comisionada, Aminta Granera en la manifestación de la sociedad civil, sin embargo, considera que eso no impidió que hubiese gente “apaleada” por la Policía.