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El presidente Daniel Ortega ha dictado dos lecciones inaugurales en las universidades públicas más grandes del país no sólo para “subordinarlas políticamente”, sino también para captar el voto joven, sostienen políticos opositores.  

Ayer en plaza pública, el mandatario dictó la lección inaugural en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, cuyo rector, Róger Gurdián, es también jefe de campaña de Ortega en la Ciudad Universitaria.

El liberal José Pallais sostiene que Ortega “ha visto a las universidades como un centro partidario que aprovechará al máximo para la captación de jóvenes”.

El disidente sandinista Hugo Torres va más allá: “De un tiempo para acá le han puesto especial atención a las universidades, tanto así que ha insistido en la escogencia de las autoridades superiores, ubicando en las distintas rectorías a personas leales a la figura presidencial, han llegado al colmo de nombrar como jefe de campaña a un rector, lo cual es un contrasentido a todas luces, porque expone a la universidad a la crítica pública más severa, por ser esto incompatible”.

Cabe recordar que el mandatario nicaragüense también nombró su asesor personal para asuntos agropecuarios a Telémaco Talavera Siles, Rector de la Universidad Nacional Agraria, UNA, y Presidente del Consejo Nacional de Universidades, CNU.

Torres agrega que esto es parte de un plan con el que el oficialismo no quiere “dejar un espacio descubierto”, dada la importancia de las universidades como centros formadores, y porque allí hay jóvenes “en edades en que pueden ser más influenciables desde el punto de vista político”.

Bajo esta lógica es que, a criterio del legislador José Pallais, las universidades han pasado a ser “centro de control sandinista”, dejando de ser “un factor de desarrollo, de transmisión de conocimientos y de aporte al país”.

Un discurso incendiario
El centro de la lección inaugural en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua de Managua el pasado 11 de marzo fue una dura crítica a los medios de comunicación, a  los que Ortega calificó de “sinvergüenzas”.

“Él llega a las universidades a arengar. No es un discurso serio, responsable, que llame a la unidad nacional, que llame al estudio, a la investigación, al desarrollo de las humanidades, que es lo que correspondería de parte de un Presidente de la República. Él llega a profundizar la división, a atacar a sus adversarios, dejando a los estudiantes la imagen de un presidente guerrerista”, considera Hugo Torres.