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El incidente entre el periodista de Canal 4, Giovanni Loáisiga, y el embajador de los Estados Unidos, Robert Callahan, dejó en evidencia que la polarización política que hay en el país ha alcanzado al gremio periodístico. Mientras el presidente de la Asociación de Periodistas de Nicaragua, APN, Gustavo Bermúdez, condenó el papel del comunicador, el presidente de la Unión de Periodistas de Nicaragua, UPN, Roberto Larios, criticó la reacción del diplomático.

Para Bermúdez, “era de esperarse” la reacción de hastío de Callahan ante la insistencia de Loáisiga sobre el tema de Libia, ya que --según él-- trató de obligarlo a afirmar lo que el entrevistado no quería decir, hasta el punto de ni siquiera preguntarle, sino de acusarlo directamente de defender el supuesto genocidio de la OTAN en el país norteafricano.  

“En calidad de presidente de la APN condeno este tipo de hechos, en el cual no deben involucrarse periodistas de manera directa, pues ellos o representan a un partido político o representan a un medio de comunicación. Aquí la ética no funcionó, se olvidó de que somos hombres de prensa y no representantes de partidos políticos, independientemente del medio en el cual trabajemos”, señaló el presidente de la APN.

 

Bermúdez lamentó lo ocurrido, pero reconoció que Nicaragua vive una situación de polarización, “donde algunos periodistas están asumiendo el rol de políticos”.

UPN defiende a Loáisiga
Larios también lamentó el incidente, pero cree que a quien se le pasó la mano fue al embajador estadounidense, pues a su criterio, Loáisiga no faltó a la ética periodística, sino que sólo actuó como un “periodista incisivo: presionar para obtener la respuesta a su pregunta”.

Incluso, señaló que la reacción de Callahan “fue algo pensando lo que él quería hacer desde hace algún tiempo, debido a que ya había tenido fricciones con periodistas”. “Creo que fue un acto deliberado para no contestar la pregunta sobre la masacre a los civiles en Libia, hecha por el gobierno de los Estados Unidos y por los países de la OTAN”, añadió.

Según el presidente de la UPN, “Callahan está cosechando los vientos que ha sembrado, porque es una persona que está acostumbrada a vivir metiendo sus narices en cada asunto de la vida nacional de Nicaragua, y que se incomoda cuando se le exige la posición sobre los problemas que causa la política imperialista de su país”.

En cuanto al señalamiento del diplomático contra Loáisiga, acusándolo de no ser periodista, el presidente de la APN justificó que fue una reacción que se dio “al calor de la discusión”, y reconoció que Callahan “se excedió un poco”.

No obstante, subrayó que la insistencia del periodista de Canal 4 coartó la libertad de expresión de otros periodistas presentes en la conferencia que también querían preguntar, ya fuera sobre el mismo tema o sobre otro.

Larios, por su parte, dijo que Callahan está acostumbrado a contestar preguntas fáciles, y puso como ejemplo el hecho de que otro periodista le preguntó si le gustaba el tabaco nicaragüense. “¿Qué era más importante, que el embajador Callahan respondiera por qué su país está masacrando a civiles en Libia o que respondiera si le gusta el tabaco nicaragüense?”, cuestionó.

Finalmente, Bermúdez hizo un llamado a los periodistas nacionales a saber medir hasta dónde pueden ejercer esta profesión de manera libre, y hasta dónde pueden comprometerse con un partido político.