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La presencia del ex presidente Arnoldo Alemán, condenado a 20 años de prisión por lavado de dinero, en la alianza PLC, podría ser de efecto negativo para la misma, según opinaron el vicepresidente Jaime Morales Carazo y el doctor Sergio García Quintero, miembro de la Comisión de Ética de la ex ALN.

De forma metafórica, el vicepresidente de la República expresó ayer a radio La Primerísima que “esas coaliciones, bajo esa sombra (Alemán) tan robusta de ese alero... a veces se desgajan tejas de esos aleros tan grandes”.

Por su parte, García Quintero manifestó ser escéptico ante esta alianza, pues aunque afirmó que ésta bien podría ser una oportunidad para “sacar del gravísimo peligro de enfrentar una dictadura, como la que se va persignando”, considera que su mayor líder hasta el momento, Arnoldo Alemán, no juega limpio y es la figura más nefasta de la política actual del país.

“Si cada uno de los actores hiciera derroche de buena fe pudiera ser ésta una solución pragmática que colmaría realmente muchas de las aspiraciones de nuestro país”, agregó García al respecto.


¿Y Montealegre?
Morales Carazo coincidió con analistas políticos de derecha al asegurar que Eduardo Montealegre, con su candidatura a alcalde de Managua por esa alianza, “se juega su futuro político”. “Si pierde se convierte en un cadáver político, y no podría aspirar más a la Presidencia de la República, su sueño”, afirmó el vicepresidente, según sus declaraciones.

De distinta forma opinó el doctor García Quintero, pues “la actitud de los verdaderos liberales contra Arnoldo Alemán no se termina con un simple abrazo”, advirtió al ser consultado por este diario sobre el abrazo que se dieron Alemán y Montealegre luego de firmar formalmente el lunes la Alianza PLC.

Sin embargo, García admitió que por ahora a Montealegre no le queda otra opción que someterse a los juegos de Alemán, los cuales aseguró que acabarán hasta que a éste se le sean totalmente negados dentro de la alianza, “aunque no a corto plazo, sino a largo plazo, hasta que ya sea demasiado tarde para el liberalismo”, vaticinó García Quintero.