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Fue el jugador Gary Lineker, quien dejó una sentencia para la historia durante el Mundial de 1990 en Italia, después de una derrota en penales ante el gigante europeo: “El futbol es un juego simple: 22 hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos y al final los alemanes siempre ganan”. Bueno, casi siempre, o muy seguido, porque igual que el gran ausente Italia, los alemanes tienen cuatro Copas, una menos que Brasil. Eso sí, desde su debut en 1934, siempre son considerados fieros aspirantes. Su primera corona la obtuvieron en 1954 en Suiza, continuando en 1974 en casa, 1990 en Italia con un penal todavía discutido, y el 2014 en Brasil con el gol de Gotze.

Pérdida de voltaje

En fase de adiestramiento, el equipo germano perdió consecutivamente frente a Brasil y Austria, alargando a cinco su racha de juegos sin poder vencer, una de esas rarezas que obigan a rascar cabezas y permanecer con bocas abiertas en busca de una explicación. “Jugando así, no podremos ganar”, dijo sin ocultar su preocupación, el técnico Joachim Low. Ni siquiera la reciente victoria por 2-1 sobre Arabia con un gol de Timo Werner y un autogol de Omar Otham, resultó motivadora por los problemas que atravesó el equipo de Low, distante de la maquinaria que aplastó a Brasil 7-1 hace cuatro años, y del equipo que en la fase clasificatoria, consiguiera 10 triunfos en 10 juegos marcando 43 goles.

Eliminada por Francia en la última Eurocopa, el equipo germano, con una combinación de de jóvenes valores y algunos experimentados, conquistó la Copa Confederaciones exhibiendo un futbol vertical y efectivo, derrotando 1-0 a Chile en la final, aprovechando una falla monumental de Marcelo Díaz. En ese torneo, el jugador más sobresaliente de Alemania fue Julian Drexler, quien estará atacando por la izquierda con Timo Werner en el centro y Thomas Muller por la derecha, en la proyectada ofensiva de Low. Tres viejos zorros del medio campo, garantizarán contención y progresiones: Tony Kroos del Real Madrid, Metsut Ozil del Arsenal y Sami Khedira del Juventus. Una línea muy funcional.

Soporte "marca" Bayern

En el fondo, Alemania cuenta con cuatro pilares del Bayern, el arquero Neuer, regresando de un largo retiro por lesión, quitándole los guantes a Ter Stegen; los centrales Mats Hummels y Jerome Boateng, y el lateral Joshua Kimmich. Por la izquierda, Jonas Hector del Colonia. Visto desde cualquier butaca, es un equipo ferozmente competitivo que permite no preocuparse por los últimos resultados. ¿Qué es lo que se espera? Que una vez suene el silbato para enfrentar a México el 17 de junio, Alemania mostrará el armamento que soporta sus pretensiones de nivelarse con Brasil consiguiendo su quinta Copa del Mundo. Con Reuss, Goretzka, Gundogan, Sule, Rudiger y Mario Gómez en el banco, Low no necesitará calmantes.

Aunque Suecia no es fácil, como lo demostró eliminando a Italia superando el dominio a que fue sometida, y México le recuerda aquella gran batalla en los Cuartos de Final de 1986, cayendo por los penales después de un férreo 0-0, Alemania es claro favorito para resolver sus tres duelos en el Grupo F, que incluye también a Corea del Sur, a veces un rival incómodo. Avanzando a octavos de final, Alemania se enfrentará al segundo del Grupo E, posición que se supone, pelearán Suiza, Costa Rica y Serbia, considerando que Brasil será el líder. Equipo sólido en todos los sectores, Alemania, un equipo siempre en crecimiento mientras camina un Mundial, está listo para resistir cualquier tipo de embestidas.