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Lejos del bullicio de las ciudades sede del Mundial, España ha montado su base en la Academia del Krasnodar, un centro de entrenamiento destinado a jóvenes promesas futbolísticas construido en base a la idea de cantera de Lezama, el centro de entrenamiento del Athletic Bilbao.

“Estamos encantados con la sede que hemos elegido”, decía en mayo el seleccionador Julen Lopetegui, en referencia a la ciudad deportiva del Krasnodar, el equipo de la ciudad homónima, situada en el sur de Rusia, a orillas del río Kubán. 

Aprovechando la tarde de descanso de los jugadores, la selección española ha abierto por unas horas este domingo las puertas del lugar donde la ‘Roja’ vivirá durante su estancia en Rusia.

Los jugadores de Lopetegui no se sentirán desplazados en un centro nacido de la pasión del dueño del Krasnodar, Sergey Galitsky, por el Athletic Bilbao y su concepto de formación de jóvenes.

La academia de futbol del Krasnodar para formar a jóvenes jugadores cuenta con unas modernas instalaciones que se extienden sobre 20 hectáreas, que incluyen una veintena de campos de futbol, algunos cubiertos, gimnasios, piscina y un complejo residencial, en el que se alojarán los hombres de la ‘Roja’.

Los internacionales españoles duermen en unas habitaciones austeras, desde donde cruzando unas zonas ajardinadas pueden dirigirse al pabellón donde está el comedor, al edificio dedicado al trabajo, con gimnasios, piscina, la sala de charlas técnicas o el vestuario, o al campo de entrenamiento.

Personalización 

En el vestuario, cada jugador tiene su banco y casillero personalizado con su foto, mientras en una pared hay colocadas varios pares de botas.

Sobre algunas mesas se pueden ver distintas equipaciones destinadas a los entrenamientos, que efectúan en el campo principal del complejo.

El campo para las prácticas de la ‘Roja’, que luce un gran aspecto, está bordeado por unas gradas para el público en uno de sus laterales y de una especie de torres en cada banda, destinadas aparentemente a permitir a los técnicos dirigir las prácticas desde las alturas.

El comedor, con un piso destinado a la selección y otro para el equipo acompañante, está a un paso de los pabellones con las habitaciones de los jugadores.

Todo el complejo por el que se mueven los jugadores está lleno de lemas motivadores en las paredes y zonas de paso.

“Algunos quieren que algo ocurra, otros sueñan con que pasará y otros hacen que suceda”, se puede leer en el gimnasio, equipado con todos los aparatos imaginables.

“Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”, afirma un lema colocado en una zona de tránsito que, probablemente, los jugadores tendrán muy en cuenta los próximos días a la hora de luchar por su segunda estrella.