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En el 2010, con el mejor Iniesta, más la sutileza creativa de Xavi Hernández, la firmeza y seguridad de Xavi Alonso, la presencia de ese bulldog que fue siempre Puyol, los milagros de Iker Casillas, y sobre todo, la incidencia letal de David Villa quién decidió tres de las seis victorias y adelantó al equipo en otra, el equipo español se abrió paso hacia la conquista de la Copa del Mundo, después de abrir perdiendo con Suiza.

Todos esos cracks, más Fernando Torres, se encuentran hoy en el archivo de la Selección de España, un equipo rodeado de recuerdos recientes amargos. Goleado 3-0 por Brasil en la Copa Confederaciones 2013, España naufragó estrepitosamente en el Mundial 2014 acribillado por Holanda 5-1 y doblegado por Chile 2-0, siendo eliminada en la fase de grupos, como lo fue Francia defendiendo el título, en la Copa del 2002, y no pudo impresionar en la última Eurocopa 2016, borrada por Italia.

Un gran equipo

Su grandeza graficada con dos Eurocopas y un Mundial, aplicando el “estilo-Barsa” de posesión, manejo y llegada, con un medio campo superfuncional, estuvo deshilachándose lentamente. ¿Qué es lo que estaba pasando con el futbol español que parecía estar en capacidad de alargar su durabilidad? Como es natural cuando la confianza se pierde, los cuestionamientos abrumaron al equipo y se procedió a lo que muchos llaman un relevo generacional, aunque no sea propiamente eso, sino un cambio de piezas en el engranaje.

España necesitaba un “overhall”, y Julen Lopetegui, de 51 años, con casi dos al frente del proyecto, lo ha hecho y pretende una reconquista. Se trata de un gran equipo, con la presencia mayoritaria del Barcelona (Busquets, Iniesta, Pique y Alba), dos del Real Madrid (Isco y Ramos), más De Gea (United), Odrioziola (Real Sociedad), Silva (City), y Koke (Atlético). El técnico solo parece tener un dolor de cabeza ¿Quién el 9? Tiene tres opciones: Rodrigo Moreno (Valencia), Diego Costa (Atlético), y Iago Aspa
s (Celta), quien ha tomado la delantera con sus actuaciones.

Medio campo formidable

Casi nunca acierto en mis cálculos previos, aunque los fundamento, como lo hice hace unos en el enfoque de Warriors y Cavaliers sin subestimar a LeBron, y en el 2010, antes de salir hacia Suráfrica inclinándome por aquella España con más de magia que esta.

¿Por qué considero nuevamente favorito a España? Por las mismas razones, un medio campo lo suficientemente creativo, dinámico, funcionando eficazmente, lo necesariamente poblado por cuatro o cinco hombres, como lo hizo el equipo argentino de Bilardo en 1986, en lo que fue calificado como una variante revolucionaria en aquel tiempo. Busquets atrás con Silva por la derecha, Isco por la izquierda, y los avances de combinaciones garantizadas por lo que queda de Iniesta y el incansable Koke.

Un tranque para cualquier rival, y al mismo tiempo, una garantía de progresión para el beneficio de Aspas o quien juegue como número 9 moviéndose en el área. Pese al problema de Dani Carvajal, la línea de cuatro defensas, con los mordedores y experimentados Piqué y Ramos por 
el centro, con Jordi Alba y Alvaro Odriozola en los laterales, es confiable.

Portugal, fiero rival

Instalada en el Grupo B, España entrará por vez primera a las brasas para fajarse con Portugal, el equipo de Cristiano, ganador de la última Eurocopa. Un examen de exigencia mayúscula, recordando sus derrotas consecutivas abriendo Copas en Suráfrica y Brasil. Este Portugal. Solo un desastre ante Portugal, como ocurrió frente a Holanda en Brasil, bombardearía de entrada mi confianza en este equipo español.

Quizás ni eso, porque tendría necesidad de otro vistazo. En 1954, después de ser goleado 8-3 por Hungría, el equipo de Alemania conquistó la Copa. El “juego bonito” de España estuvo de regreso en la fase de grupos mientras obtenía 9 triunfos y un empate en 10 juegos con 36 goles a favor y solo 3 en contra, dejando atrás a Italia. Completan el grupo B, Irán y Marruecos.