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¿Será está la Copa de Cristiano? Esa pregunta me la hice en plena transmisión del juego que Portugal le empató a España 3-3 en la pelea por el liderato del Grupo B. Fue después que Cristiano, mal frenado por Nacho en el área, no pudo continuar una progresión por la izquierda. Apenas transcurría el minuto 3, y el árbitro Gianluca Rocchi sentenció penal sin titubear. Cristiano, casi siempre infalible desde los 12 pasos, fusiló a De Gea con un soberbio taponazo al rincón izquierdo del arquero, quién se lanzó al otro lado.

No tomé el penal como una señal de inmediata o futura grandiosidad, pero me sentí impulsado por la intuición. Marcar tan temprano en el partido inicial de Portugal podría estimular al máximo a un atacante tan feroz, siempre hambriento de más fama, de mayor gloria.

El show de Costa

Reducido a solo un gol en cada una de las tres Copas anteriores, Cristiano sentía la necesidad de mostrarse con toda su capacidad de destrucción, en un Mundial que podría ser su último, aunque con su exuberante fortaleza física es capaz de ir más allá.

¿Por qué un goleador tan impresionante, estaba limitado a tan poco en Copas del Mundo? El problema ayer era, que después del magistral gol de Diego Costa en el minuto 23 nivelando la pizarra 1-1, con una jugada de dominio excelso, toreo puro quitándose marca, fabricándose espacio y rematando, en el otro lado, Cristiano desapareció de escena por culpa de la ineptitud de Portugal para organizarse y volver a realizar transiciones apropiadas.

Sin embargo, en el minuto 43, en un contragolpe, Cristiano logró rematar desde la frontal, y De Gea se encogió de frío y de pánico, facilitando el gol que adelantaba nuevamente a Portugal 2-1. Fatal el arquero, oportuno como siempre el artillero.

El cañonazo de Nacho 

Así terminó el primer tiempo, y en un retorno sin cambios, España volvió a apoderarse de los hilos del juego con el balón en su poder y manejando los espacios con mucho de tiki-taka. No esperó mucho el equipo de Hierro para equilibrar nuevamente las cifras 2-2 con una jugada de trazado rápido y fulminante definición. Silva envió por arriba hacia la derecha, por donde entraba Busquets quien se elevó, cabeceó hacia abajo, y el pie de Costa en la puerta del horno, remató con mortífera precisión.

La orden pareció ir a fondo con todo y tres minutos después, intentando una embestida, desde muy atrás, el cañonazo de derecha de Nacho, brutal, sacándole astillas al poste izquierdo, dibujando una caprichosa y escalofriante diagonal contra el otro poste, antes de llegar a las redes. Una Geometría eriza pelos proporcionándole a España ventaja por 3-2.

Cristiano no duerme

Se pensó, con mucho soporte, sobre todo por el ingreso de Thiago por Iniesta, ya agotado, y por la vitalidad de Aspas reemplazando a Costa, hasta ese momento la figura cumbre, quien había rascado la posibilidad de un triplete a los 71 minutos, que España no solo podría dentro de la tranquilidad, utilizando su destreza y confianza, sostener esa ventaja, sino ampliarla.

Con Cristiano metido entre las brasas, nunca pienses que todo está escrito. Faul de Piqué sobre el portugués en la proximidad del área, y un tiro libre de esos que hace trizas las teorías de Galileo y de Copérnico. El mundo se detuvo y todos levitamos. La curvatura necesaria para esquivar la barrera y el poder que mata, haciendo creer a De Gea que se encontraba en las tribunas y no en la cabaña. En ese momento pensé ¿Será esta la Copa de Cristiano? Va a depender qué tan largo se extienda Portugal.