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Hay que tomar en serio a este equipo de Rusia. ¿Y por qué eso ahora? Porque los puntos de vista y las perspectivas, han cambiado.

De un equipo subvalorado hasta en su propio país, con temor de verlo eliminado en la fase de grupos como ocurrió con Sudáfrica en el 2010, Rusia ha dado un salto tan colosal hacia delante, como el de Bob Beamon en los Olímpicos de México 1968, cuando se estiró hasta 8.90 metros.

Dejando atrás todo tipo de dudas sobre sus proyecciones, este equipo ruso que dobló por la cintura y apretó el cuello de Egipto, derrotándolo 3-1 para sumar seis puntos, se ve agigantado de cara a los octavos de final, pendiente el examen a que lo someterá Uruguay con Cavani y Luis Suárez.

Egipto en cambio, necesitado a ratos de utilizar una de sus famosas pirámides para sujetar los impulsos de Rusia

Cheryshev agitador

Me impresionó más este Rusia del 3-1, que el vencedor de Arabia 5-0 en la inauguración. Se vio mejor establecido en todos los sectores, con un rápido tránsito en la conexión con los hombres que se aproximaban y entraban al área, intentando sacar el máximo provecho de la presencia del gigante Dzyuba, temible por arriba y efectivo también maniobrando como lo demostró en la realización del tercer gol, fue un equipo que se movió por los laterales con fluidez y seguridad, que tuvo en Cheryshev una amenaza constante y en Golovin un excelente orientador. Egipto en cambio, necesitado a ratos de utilizar una de sus famosas pirámides para sujetar los impulsos de Rusia, no consiguió el entendimiento deseado, no supo habilitar a Salah por la derecha, obligándolo a moverse al centro en busca del acompañamiento de Mohsen, y careció de precisión en las entregas, aún en corta distancia.

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Lección de utilidad

Entre tener el balón y no saber usarlo convenientemente, y no tenerlo tanto, pero saber mover los hilos, manejar los espacios y abrir presión, Rusia ofreció una lección de esto último, y de esa forma, edificó una victoria incuestionable, que pudo ser más rotunda. Rusia estuvo a punto de marcar antes del minuto 2, cuando Cheryshev desde la izquierda, llegando al fondo, entregó una pelota rasante a Dzyuba por el centro, que no fue golpeada. Una oportunidad dorada malograda. Sin embargo, más allá del 0-0 en el primer tiempo jugado a un ritmo veloz, quedaron grabados el disparo curvo de Trezeguet junto al poste de Akinfeev, el cañonazo de Cheryshev por encima del travesaño, la gran progresión de Salah por el centro y su disparo de izquierda que se desvió.

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Así fueron los goles

Una pelota que fue desviada por la rodilla del defensor Ahmed Fathy, facilitó el primer gol de Rusia en el minuto 47. Egipto recibió un golpe en la mandíbula, y otro más fuerte en el 59, con una fina triangulación iniciada desde la derecha con trazo a Mario Fernández y diagonal hacia el área aprovechada por Cheryshev para rematar con derecha, sin opción para el arquero El Schenawy.

Rusia ha dado un salto tan colosal hacia delante

El 2-0 parecía ser suficiente, pero en pleno dominio, Rusia agregó el tercero a los 72, al colocar Kutepov una pelota en el pecho de Dzyuba, quien bajó y machucó el esférico, y con golpeo de derecha, sacudió las redes. Una maravilla de sencillez, estableciendo el 3-0.

Egipto quiso pelear, aún disminuido en sus recursos, pero solo logró el penal que le hicieron a Salah, convertido por él mismo sellando el 3-1. Así que convenciendo, Rusia salta a octavos y Egipto se prepara para regresar a casa.