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No era así como los brasileños imaginaban el estreno de la aplaudida Seleçao de Tite en el Mundial. Pero el decepcionante empate contra Suiza obliga a la canarinha, que reza para que a Neymar le respondan las fuerzas, a vencer hoy a una Costa Rica que se juega la vida en San Petersburgo.

Todos los ojos volverán a estar en el jugador más caro de la historia tras su frustrante debut del domingo. Ante Suiza, se vio a un todavía limitado ‘Ney’ que abusó de las jugadas individuales y acabó cojeando después de llevarse un récord de diez faltas de la defensa helvética.  

Pero el susto aún sería mayor cuando, tras reaparecer de buen humor en el entrenamiento del martes, tuvo que marcharse antes de tiempo y de nuevo rengueando. El aire se cortó entonces en Sochi, con la lesión en el pie derecho que le tuvo tres meses parado todavía muy reciente.

Los médicos se apresuraron a subrayar que los dolores no tenían nada que ver con aquello -ahora la zona molesta es el tobillo- y el propio delantero tranquilizó a la hinchada el miércoles, tras ejercitarse de nuevo con el grupo. 

Aunque menos dependiente que antes de su jugador estrella, la Seleçao sigue precisando de la mejor versión de su astro, a quien Tite volvió a defender de quienes criticaron sus arranques excesivamente solistas ante Suiza.

Confianza 

Por primera vez bajo presión desde su idílica llegada a la Canarinha, Tite trató de corregir algunos problemas que lastraron el debut como la sobrecarga de jugadas por la izquierda, ante una banda derecha donde se añora demasiado al lesionado Dani Alves.  

También se echó de menos a un apagado Gabriel Jesús o a un poco inspirado Paulinho. El mejor en Rostov fue Philippe Coutinho, que salvó al equipo con un golazo y a quien muchos ven como el seguro ofensivo de la Seleçao a la espera de que Neymar recupere el tono. 

Tite, sin embargo, repetirá la alineación ante Suiza confiando en el grupo que le trajo volando a Rusia.