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En un Mundial tan impredecible, este Brasil inseguro no puede dormir. Ha vencido contra reloj a Costa Rica 2-0 aprovechando al máximo los seis minutos de extensión, que fueron siete, pero más allá de la pierna derecha estirada de Coutinho, punteando el balón que se filtró entre las piernas de Keylor en el 90, y de la llegada de Neymar para establecer el 2-0 en el 96, el peligro de ser eliminado continúa amenazando al equipo de Tite.

Registrando cuatro puntos en dos juegos, Brasil se encuentra abrazado con Suiza, que viniendo desde atrás, obviando el cabezazo rompe redes de Mitrovic en el minuto 5, doblegó a Serbia 2-1 con el rayo láser de Xhaka y la escapada con remate fulminante de Shaqiri. 

Estando Serbia a la orilla, un punto atrás, Brasil debe reencontrarse con el equipo que cerró ruidosamente la fase clasificatoria de Sur Ámerica, y que impresionó tanto en su adiestramiento previo a la Copa superando a Alemania y goleando a Rusia, para evitar meterse en el pozo de las serpientes. Perder con Serbia, sería la muerte, enviándolo de regreso a casa si Suiza sujeta a Costa Rica con empate o victoria. Quedar 1 o 2 no importa si entras a octavos. 

Un 0-0 agigantado

Costa Rica con todos sus hombres corriendo detrás del balón, el respaldo de una defensa que sabía multiplicarse, y los reflejos prodigiosos y elasticidad felina de Keylor, ignorando el cabezazo de Gabriel de Jesús al travesaño en el minuto 51, estuvo manejando entre dificultades ese 0-0 de gran significado, atento a la posibilidad que podía ofrecerle en cualquier momento una falla de Brasil.

Dos oportunidades viables se le presentaron al equipo tico, sin terminar acercamientos. Mientras los atacantes brasileños se miraban constantemente cara a cara con Navas, los ticos necesitaban un telescopio para ver a Allison. La agilidad de Brasil mejoró mucho en el segundo tiempo, pero Costa Rica supo cerrar espacios y hacerse sentir en recuperaciones de breve posesión, pero útiles para desarmar ofensivas.

El técnico Tite mordía sus uñas y Ramírez sentía la angustia en su garganta. Brasil tenía la pelota y avanzaba, pero no disponía de suficientes ideas. De esa forma, el 0-0 se agigantaba.

Dos goles contra reloj

En el minuto 78, el árbitro Kuipers sentencia un penal por agarre desde atrás de González a Neymar que simula una caída. Viendo el VAR se decide algo raro. No hay penal porque el agarre fue ligero, y no se cobra ni se le aplica amarilla al brasileño. Si no hay fractura no hay faul.

Interesante interpretación. Así que el 0-0 permanecía intacto en el minuto 90. ¿Quién iba a sospechar que en los seis minutos de extensión, Brasil se soltaría mostrando fluidez en su juego y llegando hasta atormentar a Keylor? Cuatro ocasiones claras de gol y dos pelotas adentro. ¿Cómo fue posible tanto en tan poco tiempo por parte de un equipo limitado a un solitario gol en 180 minutos?  Comienza a correr el reloj y corre Marcelo por la izquierda, envía una pelota larga hacia la derecha que Firmino baja con la cabeza y Gabriel de Jesús no puede domar. Sigue el trayecto hacia la izquierda y aparece Coutinho, adelantándose a una pierna intentando cerrar, punteando el balón que pasa entre las piernas de Keylor. Brasil se adelanta 1-0.

Puede congelar un poco el balón pero prefiere seguir hacia delante. Se juega el minuto 7 extra-tiempo, y Brasil recupera un balón para la proyección de Casemiro, el pase a Gabriel de Jesús y el cruce al centro que Neymar empuja con su pierna izquierda para el 2-0, De rascar la proeza, Costa Rica salía con las manos vacías.