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La política se ha inmiscuido en varias ocasiones en el Mundial de fútbol. A la larga lista se sumó el sábado la celebración proalbanesa de dos jugadores suizos el viernes ante Serbia, que ha reavivado las tensiones sobre Kosovo.

¿Una simple expresión de alegría espontánea o un auténtico gesto político? Imitando con sus dos manos el águila de la bandera albanesa para celebrar sus tantos marcados contra Serbia (2-1), Granit Xhaka, nacido en Suiza en una familia kosovar, y Xherdan Shaqiri, nacido en la que fuera provincia serbia de mayoría albanesa, han desatado las iras de la prensa serbia, que denunció una "provocación vergonzosa".

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"No hay que mezclar política y fútbol", lamentó el seleccionador de Suiza, Vladimir Petkovic, nacido en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina). "Es importante mantenerse al margen de la política. Estamos aquí para vivir emociones y disfrutar del ambiente alrededor", afirmó.

Los jugadores suizos imitaron con sus dos manos el águila de la bandera albanesa para celebrar sus tantos marcados contra Serbia. Foto: EFE/END

Las palabras de Petkovic se alinean con la opinión defendida por la FIFA, que aboga por "una posición apolítica, es decir, de estar al margen en relación a eventuales problemáticas políticas", estima el sociólogo Ludovic Lestrelin, profesor de la Universidad de Caen (norte de Francia).

¿Por qué esa postura? "Porque la política es percibida como fuente de conflictos y de desacuerdos cuando los terrenos deportivos deben ser lugares de reconciliación", explica a la AFP.

"Evidentemente es un posicionamiento casi imposible. El deporte, y sobre todo el fútbol, ha adquirido un lugar en nuestra sociedad que, de hecho, está marcado por elementos múltiples, económicos pero también sociales o de naturaleza política", analiza.

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- De 1930 a 2018 -

Desde su primera edición en Uruguay en 1930 a un Mundial-2018 que según los opositores se usa de herramienta para que el presidente Vladimir Putin lave la imagen internacional de Rusia, el Mundial de fútbol no ha podido escapar a los momentos políticos que le ha tocado vivir.

Los jugadores suizos imitaron con sus dos manos el águila de la bandera albanesa para celebrar sus tantos marcados contra Serbia. Foto: EFE/END

Un ejemplo claro fue ya la edición de 1934 con el triunfo en casa de Italia, que Benito Mussolini quiso convertir en una plataforma para el fascismo. Para el 'Duce' no había otra opción que un título de la Azzurra: "Hay que ganar o destruir al adversario".

También ocurrió algo parecido en el Mundial de 1978, en plena dictadura argentina. En un régimen en el que 30.000 personas desaparecieron entre 1976 y 1983, el éxito de la Albiceleste era importante para el gobierno militar.

Hay otras veces en las que la política bajó directamente al césped, cuando el jeque Fahid Al Ahmad interrumpió de manera surrealista el Francia-Kuwait del Mundial de España-1982. Bajó desde las tribunas para protestar un gol del galo Alain Giresse, ordenando a los jugadores de su país que abandonaran el campo, antes de que el árbitro, superado por la situación, aceptara anular la acción.

- 'Guerra Fría' y EEUU-Irán -

Los grandes conflictos geopolíticos encuentran por su parte una prolongación en la prestigiosa competición.

El espectro de la Segunda Guerra Mundial perturbó por ejemplo la edición de Francia en 1938: Austria, clasificada pero anexionada a Alemania el mismo año, no pudo disputar el torneo, mientras que siete de sus jugadores pasaron a formar parte de la Mannschaft.

Varios países de la Europa del Este boicotearon por su parte, en los años de la 'Guerra Fría', el Mundial de Brasil-1950, que se jugó sin la Unión Soviética, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumanía y Checoslovaquia.

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Corea del Norte disputó el Mundial de 1966, pero su presencia molestó a Inglaterra, país anfitrión que no reconocía su legitimidad y rechazó hacer ondear su bandera, antes de retractarse finalmente.

Los jugadores suizos imitaron con sus dos manos el águila de la bandera albanesa para celebrar sus tantos marcados contra Serbia. Foto: EFE/END

Alemania, desgarrada en dos desde 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, tuvo un episodio significativo y emotivo en 1974, con el partido RFA-RDA en Hamburgo. La República Democrática Alemana ganó 1-0, pero fue la República Federal Alemana la que terminó llevándose el título.

El encuentro entre Irán y Estados Unidos (2-1) en el Mundial de Francia-1998, sobre el que se temía que pudiera aumentar las tensiones diplomáticas, se convirtió al contrario en un esfuerzo de confraternización entre jugadores e hinchas de ambos lados.