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Nigeria venció 2-0 a Islandia con un doblete de Ahmed Musa, este viernes en Volgogrado, y se recuperó de la derrota de la primera jornada en el Grupo D del Mundial, dando vida además de manera indirecta al que será su próximo rival, Argentina.

Con Croacia (seis puntos) ya clasificada desde su 3-0 sobre la Albiceleste el jueves, los otros tres equipos se disputarán la otra plaza en juego: Nigeria es por ahora segundo de la llave con sus tres unidades, por delante de Islandia y Argentina, que están con un punto después de dos partidos.

En la última fecha, a Argentina solo le vale la victoria. En ese caso, un empate en el otro encuentro le daría la clasificación, así como un triunfo croata. En caso de victoria islandesa, la Albiceleste debería ganar por dos goles más que los islandeses para estar en octavos.

En el Volgogrado Arena, Musa, tras una gran maniobra dentro del área a los 49 minutos, y luego con una magistral jugada individual en el 75, dio oxígeno a los argentinos, que recuperaron las riendas de su destino luego de la hecatombe frente a Croacia en la víspera.

Inoperantes 

Con Gianni Infantino en las gradas y toda Argentina mirando y animando a los africanos, Islandia se hizo con el control del partido al inicio.

Así, a los tres minutos, su futbolista más talentoso, Gylfi Sigurdsson, puso el corazón de africanos y sudamericanos en un puño con un lanzamiento de falta que despejó el arquero a saque de esquina. Poco después, Sigurdsson, desde la frontal, lo ensayó de nuevo.

Islandia sabía que estaba ante una ocasión histórica y no quería desaprovecharla, por lo que salió con dos delanteros y al ataque.

Enfrente, Nigeria no podía superar la barrera defensiva de los europeos, esa que tan buen resultado les dio durante su empate 1-1 ante Argentina en el partido inaugural.

Sin el talento de Lionel Messi o Sergio Agüero, las Súper Águilas se atascaron hasta tal punto que se marcharon a los vestuarios al descanso siendo el primer equipo en el Mundial en no haber tirado al arco en toda una mitad.

Dominaba el balón, lo amasaba de lado a lado pero sin conseguir crear ningún tipo de peligro.

Los pupilos de Heimir Hallgrímsson no tenían prisa y, alguna vez desde lejos y otras a pelota parada, conseguían llenar de nerviosismo a los nigerianos.

Al borde del descanso, una falta lateral de Gylfi Sigurdsson y un remate de cabeza rozaron el palo. Nigeria y Argentina respiraban. Islandia se lamentaba por no haber podido materializar sus acciones a balón parado tras haber sido mejor que su rival en la primera parte.

El paso por los vestuarios espoleó a los africanos, que remataron al arco por primera vez a los 20 segundos de la segunda mitad. Ya habían creado más peligro que en los primeros 45 minutos juntos y, poco después, Musa hizo estallar de júbilo a dos países enteros.

Oxígeno para Argentina  

El atacante nigeriano aprovechó una contra fulgurante de su equipo para anotar el 1-0 con una magistral maniobra dentro del área y se convirtió, con tres, en el máximo goleador histórico de su país en la competición.

Islandia pareció noqueada y Nigeria no tuvo piedad. Los europeos tuvieron que salir al ataque, desguarnecieron su retaguardia y los atacantes africanos camparon a sus anchas el resto del choque.

Wilfred Ndidi lo intentó desde lejos a continuación y Victor Moses rozó el segundo a los 66 desde fuera del área. Se habían invertido las tornas y Musa, con la acción individual del campeonato, puso el definitivo 2-0 tras estrellar segundos antes la pelota en el horizontal.

Islandia pudo recortar distancias pero Gylfi Sigurdsson, como Lionel Messi contra ellos, erró un penal (83) y lapidó las opciones de los suyos en la contienda.