•   Rusia  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Uno piensa que en futbol lo ha visto todo, y que conoce incluso los límites del suspenso y la excitación, que dispone de la suficiente sangre fría y control del sistema nervioso para no erosionar emocionalmente.

Pero no es así, siempre hay algo más. Lo comprobamos ayer, cuando faltando apenas unos segundos para la caída del telón, nuestros corazones se encabritaron y los ojos se inyectaron de asombro, mientras intentaban escapar hacia la pantalla como proyectiles.

Todo eso fue por culpa de Toni Kroos, quien con Alemania moribunda atrapada por ese frustrante empate 1-1, vino desde el más allá, y con un derechazo colosal sobre el freno de balón aplicado por Reus, colocó esa pelota imposible para el arquero Olsen y casi tangencial a poste y travesaño, en el ángulo superior derecho de la cabaña sueca. Decir increíble es ir a lo sencillo.

Kroos tuvo mucha responsabilidad en el gol abridor de Suecia al perder un balón, que en recuperación y progresión materializó Ola Toivonen en el minuto 32, y derrochó esfuerzos en busca de la revancha hasta cambiando de posición. El gol equilibrador logrado por Marco Reus a los 48, recortaba un poco la culpa, pero no lo suficiente para dejar de sentirse culpable de que su equipo no ganara, como lo necesitaba imperiosamente. Él no podría dormir varios días.

Otro gol inolvidable

Fue entonces que se le presentó la gran posibilidad de convertirse en el héroe del juego que Alemania peleaba bravamente con un hombre menos, como si no se hubiera percatado que Boateng, expulsado en el minuto 82 por segunda tarjeta amarilla, no estaba. Ahí teníamos a Kroos frente a la pelota por el sector izquierdo, listo para cobrar una falta con suficiente ángulo, con el tic tac del reloj presionándolo en el recorrido del último minuto, tanto como la barrera y el movimiento del ágil portero Olsen.

Es obvio que Kroos estaba consciente que necesitaba transformarse en un Ulises, un Aquiles, o un Teseo. Solo tocó el balón una yarda hacia Reus, quien lo detuvo con delicadeza colocándole la suela de su botín. Kroos se proyectó como ese gigante del ejército de los muertos en Juego de Tronos, soltó ese latigazo con pierna derecha mientras rechinaba dientes y echaba humo.

Con todas las esperanzas de Alemania viajando con la pelota, el vuelo fue de gavilán enfurecido. Juntar poder, curvatura y precisión, es muy difícil en un momento como ese. La pelota entró a la orilla de la mano derecha de Olsen y arañando poste y travesaño, ideal para una pintura surrealista de Dalí. Cuando se grita golazo en casos como este, hay que hacerlo con un pulmón extra. 

Fue un triunfo merecido

Alemania merecía ganar. Fue el equipo de las constantes propuestas, de las múltiples llegadas, de la presión incesante. Fue mejor 11 contra 11 y también cuando quedó con 10 consecuencia de doble amarilla a Boateng. Mejor en casi todas las gestiones y en todos los sectores. El técnico Low decidió permitirles a sus laterales Kimmich y Hector, subir para agrandar la ofensiva y permanecer arriba.

Confiaba en que los centrales Ruediger y Boateng, este último desplazado a la derecha, con Kroos retrocediendo hacia la izquierda sin perder sus conexiones en progresión, tenían la capacidad suficiente para manejar las contras dosificadas de Suecia. Se equivocó, en el minuto 32, dos trazados rápidos después de una pérdida de balón de Kroos, proporcionaron a Toivonen una gran opción.

Entró al área, aguantó el intentó de cierre de Ruediger y sobre la gigantesca sombra de Neuer, bombeó para una perfecta parábola. El 1-0 adelantando a Suecia, provocó escalofríos por lo inesperado. Saliendo del aturdimiento, Alemania volvió a atacar en bloque, con preferencia por abajo. Suecia resistía como en los tranques de los estudiantes y pobladores, y el tiempo pasaba.

Hasta que en una jugada rápida y cerrada, con centro bajo de Timo Werner, ligero raspado de Gómez y entrada a fondo de Reus, se logró el empate a los 48 minutos. El 1-1 tenía cierta utilidad, pero dejaba a Suecia con 4 puntos, es decir 3 más, y México en la cima con 6. El cañonazo zurdo de Brand que devolvió el poste izquierdo, pareció ser la última oportunidad, pero quedaba la de Kroos, por cumplirse los 5 de reposición. Y ganó Alemania, está con vida, y crecerá como amenaza. En ese grupo podría producirse un triple empate en el liderato si pierde México ante Suecia y gana Alemania a Corea.