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La selección mexicana cayó goleada este miércoles ante una Suecia desatada (3-0) en Ekaterimburgo, pero aun así logró clasificar para los octavos de final del Mundial de Rusia, del que se va humillada la vigente campeona Alemania, tras su derrota ante Corea del Sur (2-0).

El desplome de la ganadora de cuatro Copas culminó la venganza de los nórdicos, aún heridos por la dolorosa derrota “in extremis” del sábado, que se cebaron con los aztecas gracias a los tantos de Augustinsson (50), Granqvist (62, de penal) y de Edson Álvarez en propia puerta (74).

Todavía le ardía a Suecia. Aquel gol sublime y sobre la hora de Toni Kroos que le había salvado la vida a Alemania y arruinado de un disparo sus 94 minutos de sacrificio, estaba aún muy vivo en la piel de los vikingos, que salieron mordiendo a Ekaterimburgo.

Si se iban a ir de esta Copa de la que dejaron fuera por el camino a Italia y en la que casi asfixian a la tetracampeona, que fuera por la puerta principal. Y a ello se pusieron de inmediato, con el alma en el juego y un ojo en Kazán, donde Alemania y Corea del Sur se jugaban la otra porción de este grupo loco donde los cuatro decidían su futuro al mismo tiempo.

Sorpresa 

El gran problema para este México de la montaña rusa de Osorio es que Suecia quería demasiado ganar este partido. Desde que algunos miembros de la Mannschaft habían celebrado su victoria en sus narices, no pensaban en otra cosa y el gol era cuestión de tiempo. De 50 minutos exactamente, los que tardó Augustinsson en fusilar a Ochoa tras recibir en el área un pase de Claesson.

Explotaba la marea amarilla que lleva siguiendo a Suecia desde hace dos semanas, pero aún más febril era la situación del Grupo F: con el 0-0 de Alemania, pasaban ahora México y Suecia pero ya ha demostrado Rusia que 40 minutos en este Mundial pueden ser una Copa en sí misma.

Por si acaso, los nórdicos siguieron a lo suyo, decididos a curarse las heridas con goles ante un México sin brújula. Apenas diez minutos después, Héctor Moreno derribaba a Berg en el área provocando el penal con el que Granqvist pondría el 2-0 para Suecia y la calculadora en la mano a los mexicanos.

Y aún sería peor. Édson Álvarez se hizo un lío en lo que quería ser un despeje a un remate de Toivonen, que acabó convirtiéndose en el tercer gol de Suecia y en la mudanza definitiva de México a Kazán.

Los aztecas jugaban ahora ahí, en impedir que Alemania venciera a Corea del Sur mandándoles a hacer las maletas, hasta que ocurrió lo que hace unos días parecía increíble: los asiáticos se habían adelantado y la vigente campeona del mundo estaba a un paso de caer eliminada. Nadie tiene su lugar seguro en Rusia, y de momento México conserva el suyo.