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Ni el Brexit, ni la divisiva migración. La cumbre de mandatarios europeos comenzó este jueves con una sorpresa para la británica Theresa May, que recibió de manos de su par belga una camiseta de los "Diablos Rojos" a horas de un partido crucial para ambas selecciones.

El belga Charles Michel ofreció, entre risas y la mirada cómplice de varios líderes, la remera mundialista, que luce el jugador belga del Chelsea Eden Hazard, a la inquilina del número 10 de Downing Street.

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Theresa May no se quedó atrás y un poco después le regaló una camiseta del equipo de Inglaterra al belga, diciéndole que así estaban "empatados", informó Downing Street.

El primer ministro de Bélgica, Charles Michel, entrega camiseta de la selección belga a la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May. Foto: AFP/END

El azar del calendario hizo coincidir una crucial cumbre sobre migración con un partido clave para las aspiraciones de ambas selecciones en el Mundial de Rusia que, pese a estar ya clasificadas para la siguiente fase, se juegan el liderato de su grupo.

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Los países del Benelux parecen tener claro su favorito. En una foto publicada en su cuenta Twitter, Michel aparece junto a sus pares liberales de Holanda, Mark Rutte, y de Luxemburgo, Xavier Bettel, portando bufandas de la selección belga. "¡Vamos Diablos!", reza la imagen.

Primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May. Foto: AFP/END

Las preferencias del primer ministro irlandés, Leo Varadkar, tampoco pasaban por la cercana Inglaterra. "Estoy aquí en Bruselas. Por lo tanto, apoyaré por supuesto al equipo del país huésped", declaró a los periodistas a su llegada a la cumbre.

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Irlanda podría ser el centro de las discusiones en la cena de trabajo de los mandatarios europeos. Mientras Bélgica e Inglaterra se juegan liderar el grupo G, May debe hacer su balance sobre las negociaciones del Brexit, que no acaban de avanzar en la cuestión de la frontera de Irlanda con el Ulster.

Fuera de la sala de mandatarios, el partido estará también bien presente. El Consejo Europeo decidió en un gesto inusual proyectar el Inglaterra-Bélgica en las pantallas gigantes de la principal sala de prensa.