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No es solo la magia de Messi ya colocada sobre el tapete, contra la firmeza y flexibilidad todavía oculta de Francia, como si fuera el tesoro del Conde de Montecristo. Aunque así lo grafica el famoso periódico francés L’Equipe, mostrando a Messi acorralado por cuatro y hasta cinco hombres de la tropa manejada por Didier Deschamps, este duelo inicial de los octavos, va más allá de eso.

Ambos equipos necesitan crecer hoy para poder aspirar a la sobrevivencia entre la jungla de lo inesperado. Aunque Argentina mejoró en su angustiosa victoria sobre Nigeria, el factor Messi sigue siendo clave.

Lo ha sido en dos Copas América y una Mundial, con presencia en las tres finales, y todo Argentina espera que hoy más que nunca, vuelva a serlo. Si Messi no es capaz de ser desequilibrante, o Francia encuentra la forma de encadenarlo, se teme que las posibilidades de Argentina sean reducidas a la nada. Francia no tiene ese problema de dependencia.

Obviamente es más equipo que Argentina, y aunque no ha funcionado como se esperaba, dispone de hombres y recursos para transformarse, al igual que la Italia de 1982, que pasó de sospechosa clasificando con tres empates en la fase de grupos, a barrer con la Argentina de Maradona, el Brasil de Zico y Sócrates, Polonia y Alemania, para coronarse.

Messi falso nueve

Aún convencido que estamos atravesando una Copa no apta para predicciones, no veo como Argentina podría superar a Francia hoy. El periodismo gaucho le está dando forma a una llamativa variante, y es que Sampaoli decida utilizar a Messi como un falso nueve, y deje en el banco a Higuaín.

Colocar al genial jugador parcialmente resucitado en tarea de avanzada juntándose con el ágil Cristian Pavón, puede proporcionarle a Argentina una gran agilidad en el área, alterando el sistema nervioso de Varane y Umtiti.

¿Podrá Banega ser la garantía de enlace para mantener a estos dos hombres en movimientos peligrosos en el área? Argentina con Messi como falso nueve, necesita ser un equipo funcional saliendo desde atrás y rápido en la transición.

Sin embargo, la batalla en el medio con el versátil e incidente Paul Pogba, Kanté y Matuidi sumando esfuerzos, todos dueños de suficiente destreza y con capacidad de llegada, puede garantizar mayor presión arriba y traslado más seguro.

¿Mascherano funcionando como Busquets?. No es esa la pretensión porque se trata de una exigencia mayúscula, pero la bravura, entrega y kilometraje de “El jefecito”, tienen una utilidad permanente más allá de cualquier equivocación. La creatividad de Argentina en el centro del campo, no será tan efectiva como la de Francia.

Messi como Cristiano

Messi tendrá que correr. Intentando salir del laberinto, este no es un partido para dosificarse. Es decir, tiene que ser tan intenso como lo es Cristiano, peleando todas las pelotas, yendo a los espacios vacíos, toreando a sus marcadores, imponiéndose un ritmo fuerte sin ser frenético, realizar aterrizajes forzosos como el que hizo frente a Nigeria.

Solo con un accionar así, Messi podrá mantener un paso atrás al centro del campo francés y permitirle a la defensa argentina, difícilmente confiable, disponer de una mejor cobertura frente a diablos como Griezmann y Mbapee, expertos en conexiones rápidas, desbordes y presencia en el área.

¿Cómo controlar esa dinámica que Francia dejó en el baúl durante el 0-0 con Dinamarca en un partido despreocupado y hasta aburrido? Esa misión es el gran reto para la defensa argentina con Otamendi y Rojo, en el centro, en tanto Mercado y Tagliafico custodian las rayas, confiando en el aporte que pueda ofrecer Mascherano… Pienso que Francia va a imponerse por más de un gol de ventaja.

Cómo me gustaría seguir viendo a Messi, aún sin alcanzar su conocida brillantez, pero esta Argentina decepcionante ante Islandia, casi caótica frente a Croacia, y sufriendo tanto en su victoria sobre Nigeria, no transmite la confianza necesaria. No saldrá del laberinto.