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Uno de los cuentos más recordables y publicitados de Sergio Ramírez, es “Charles Atlas también muere”, escrito en 1970. La historia con un final dramático, no tiene que ver con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, porque mientras Charles Atlas no existía, siendo un personaje de ficción que es necesario darle forma y hacer que muera de acuerdo al manejo de la argumentación, Messi y Cristiano sí existen y han sido los verdaderos Charles Atlas del futbol mundial estableciendo claras diferencias con el resto de mortales…

Pero ellos murieron ayer en la Copa del Mundo 2018 al ser eliminados los equipos de Argentina y Portugal, ambos ensombrecidos por los raptos de inspiración de Francia empujada por Mbapeé y Griezmann, y el futbol militarmente disciplinado, mordedor y efectivo de Uruguay, que dispone del fuego de Luis Suárez y Cavani…

Argentina que llegó a estar adelante 2-1, fue doblegada 4-3 pisando el acelerador en el cierre de juego, en tanto Portugal, golpeado por el raro cabezazo de Cavani en el minuto 7 y remate sobre la marcha del mismo delantero a los 65, quedó atrás superado por Uruguay 2-1. De esa forma los Charles Atlas del futbol mundial, quedaron fuera de combate en esta Copa, como aquel otro en el cuento de Sergio.

Messi se vio agobiado

Cada amanecer, es más difícil que un solo jugador, por muy extraordinario que sea, haga funcionar un equipo. Lo hemos visto en beisbol con Ted Williams y Ken Griffey junior, o en baloncesto con el gigantesco LeBron James.

Quedó demostrado que las selecciones de Argentina y Portugal, a diferencia del Barcelona o el Real Madrid, no facilitan a Messi y Cristiano el acompañamiento necesario para sacar máximo provecho, y los pronósticos fueron certeros al considerar que no podrían vencer a Francia y Uruguay, como ocurrió.

Cristiano tuvo un gran juego contra España, en tanto Messi solo mostró algo de él en la victoria sobre Nigeria. Al fracasar el planteo que colocaba a Messi como falso 9 como hombre adelantado, regresó a la banda derecha y atrás, pero también sin incidencia, en tanto Cristiano batallando con una defensa enérgica como la de Uruguay, que no había permitido gol en los tres primeros juegos, logrando ahogar incluso la agresividad sorprendente de Rusia, se vio sometido a una marcación que pocas veces le concedió espacio y manejo libre. Como advirtió L’Equipe, Messi tuvo dos en el área, una con disparo de giro utilizando su zurda, pelota desviada a gol por Mercado, y otra, la más clara, con su perfil derecho, aún no lo necesariamente potente y preciso.

Argentina contragolpea

Francia, cargada de figuras, se fue al frente 1-0 por un penal ejecutado por Griezmann en el minuto 13. Banega dejó pasar una pelota frente a sus narices, y Francia recuperó por medio de Mbapeé quien se proyectó velozmente hacia la cabaña de Armani perseguido por Rojo, siendo derribada al ingresar al área. Ni la menor duda.

¿Por qué molestar al VAR? El juego se empató 1-1, cuando menos peligro generaba Argentina, con ese hermoso y espectacular latigazo zurdo de Di María recibiendo una pelota sin complicaciones, que entró en la zona superior izquierda de Lloris a los 41 minutos.

El equipo gaucho volteó la pizarra 2-1 después del desgaste, cuando en el minuto 48, un disparo de Messi en el área, fue desviado por Mercado desequilibrando al arquero francés. Se esperaba que Argentina aprovechara para intentar establecerse, pero quien lo hizo fue el equipo de Deschamps con Mbappé rompiendo líneas, Griezmann corriendo y desmarcándose, Pogba funcionando como soporte y Giroud en espera de ser habilitado.

Pero el gol del empate 2-2 vino desde atrás, con Pavard llegando por la derecha para golpear una pelota trazada por Lucas Hernández. Un cañonazo cruzado que erizó los pelos de Armani.

El show de Mbapeé

Después se distribuyeron boletos para el show de Mbapeé, con un dominio muy fuerte de Francia, mostrando al equipo argentino desamparado…Un cañonazo zurdo de Mbapeé en el minuto 64, tomando un rechazo producido por intento de Matuidi, adelantó a Francia 3-2, bajando el voltaje en las ruidosas tribunas albicelestes y manteniendo activada la agresividad por momentos incontrolable del equipo de Deschamps.

Argentina luchaba dentro del oleaje por evitar la ampliación, pero fue imposible. En el minuto 68, otra vez Mbapeé, habilitado por una combinación, escapándose con una sirena de ambulancia por delante, entrando al área y resolviendo con golpe de derecha.

Ese 4-2 fue rompecorazones para los gauchos, aunque contra reloj, en tiempo de agonía, 90 más 2, Messi colocó una pelota en la cabeza del Kun Agüero aproximando a Argentina 4-3, cifras decentes que pueden hacer creer que fue una lucha más equilibrada de la vista. No hubo tiempo para más. Argentina espoleada por la desesperación fue hacia la cabaña de Lloris, pero sin control, y terminó doblando sus rodillas con Messi clavando su cabeza en el piso.

Cristiano abandonado

Un poco más tarde, Portugal caía 2-1 ante Uruguay, que supo cortarle las conexiones a Cristiano estrechándole los espacios y haciéndole entrar muy poco en contacto con los balones. Todos sabemos que Cristiano sin recibir pelotas ni poder disponer de oportunidades, es como D´Artagñan sin espada o Doc Holliday sin pistola.

El portugués se sintió largamente mientras Portugal rebotaba contra el futbol sencillamente incómodo de Uruguay, experto en ahogos. El gol abridor de Portugal fue de geometría larga. Cavani cruzó desde la derecha hasta la izquierda, una pelota vía aérea a Suárez, quien la apaciguó con su pecho, y la devolvió largo, también por arriba, para la entrada de Cavani quién intentó pegarle con la cabeza, pero lo hizo con cuello y hombro, con el empuje suficiente para el 1-0 a los 7 minutos.

Una inyección revitalizante para Uruguay y bajón de plaquetas para Portugal… Regresando del descanso, durante el cobro de un tiro de esquina, que Guerreiro recibió en corto, en el minuto 55, el astuto Pepe se elevó para asestar el cabezazo que perforó a Muslera estableciendo el 1-1.

Primer gol en contra de Uruguay. La respuesta charrúa no tardó. En el 62, Betancourt realiza un trazado a Cavani, quien entrando  por la izquierda, le pegó al balón en circulación haciéndolo curvear un poco con la parte interna de su botín derecho.

La pelota fue hasta las redes junto al poste izquierdo del arquero sin chance para Rui Patricio. Portugal multiplicó esfuerzos inútilmente en el cierre, pero Uruguay resistió sujetando la ventaja de un gol 2-1 sepultando a Portugal. De esa forma, tanto Messi y Cristiano, dos Charles Atlas, salieron del escenario en esta Copa.