•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El día que iba a morir vía penales en esta Copa de resultados tan imprevisibles, España anotó temprano, con algo de casualidad. Una pelota llegada desde la derecha por arriba que buscaba Ramos en el otro poste, no la alcanzó al ser embestido por Ignashevich. El balón rebotó en el tobillo de la extendida pierna derecha del ruso y fue hasta la redes de Akinfeev. Apenas habían transcurrido 11 minutos y el claro favorito, España, festejaba la ventaja  1-0, ignorando el amontonamiento de rusos defendiendo su zona roja.

El autogol, no solo era un buen indicio, sino un certificado de tranquilidad para que España hiciera valer su mejor manejo de la pelota y facilidad para fabricar opciones. Eso es lo que estábamos viendo hasta que en el minuto 41, una pelota por arriba pegó en el brazo izquierdo estirado de Piqué, de espaldas a la acción. El penal lo ejecutó el gigante Dzyuba con violencia, equilibrando la pizarra 1-1. Rusia no se atrevió a mostrar interés por desequilibrar. Ese miserable 21% de posesión de balón y olvidarse de la cabaña de De Gea, indican claramente la preocupante limitación de Rusia. 

Jugando sin punch

En tanto España se proyectaba bien al ritmo del incansable Isco, capaz de aparecer en todos lados, pero en el último cuarto de cancha, se trababa carente de ideas y consecuentemente de conexiones apropiadas. Resultaba más útil la resistencia rusa que las múltiples maniobras de España. Así que el 1-1 se mantuvo por 120 minutos y, en la definición por penales, Rusia se impuso 4-3 y sigue con vida entre la oscuridad de su futbol.

Es natural preguntarse: ¿por qué España vio desvanecerse tantos esfuerzos en el valle de la inutilidad pese a disponer de jugadores con suficiente destreza, y un liderazgo como el ejercido por Isco intentando romper cadenas? En el 2010, la furia salió del ADN de España siendo reemplazada por lo artístico. Era la época del Barcelona de Guardiola con Xavi, Iniesta, Busquet, Puyol y Piqué, la medular de aquella selección dirigida por Del Bosque. La cuota de furia la puso David Villa marcando gol en cuatro juegos seguidos. Esta España modelo 2018, no tiene furia, ni siquiera con Diego Costa
, excepto por su gesto de hombre duro. Tampoco Silva fue capaz de estar incursionando al área con determinación, y Asensio no logró ser lo necesariamente penetrante. Arriba, España no existía.

Celebración de los jugadores de Rusia tras vencer a España.AFP\END

Tanta posesión para nada

No diría que el toque de balón español fue estrangulado, porque en las progresiones se vio al detenerse, no atreverse, no confiar en establecer conexiones y decidir jugar hacia atrás y regresar. Incluso Isco fue visto en el fondo, como si los rusos estuvieran volcados, no dependiendo de los avances aislados de Golovin y la presencia siempre amenazante de Dzyuba.

La recuperación de balones de Koke y el sostenimiento de Busquets liberando a Piqué y Ramos, y facilitando proyecciones de Jordi y Nacho, y después de Carvajal, no lograban agilizar desbordes ni provocar alteraciones en el área. Iniesta proporcionó claridad por la izquierda y su disparo junto al poste izquierdo obligando a Akinfeev a la gran atajada del juego, levantó al Rey Felipe de su butaca, igual que el desborde por derecha de Rodrigo, bien cerrado por Akinfeev en otra acción de “casi gol”. España, que mostraba una racha de 23 juegos sin perder, realizó la cifra récord de 1,114 pases con el 79% de posesión. Consideren que 1,006 de esos pases fuer
on buenos por solo 191 de Rusia, una diferencia abismal ¿y para qué?

Sergio Ramos y David de Gea se lamentan tras ser eliminados por Rusia. AFP\END

Final del drama

En los penales, España se adelantó con el latigazo arriba a la derecha de Iniesta, pero Smolov respondió con remate junto al poste izquierdo. Acertó Piqué disparando a esa misma zona, en tanto Ignashevich fue arriba a la derecha para el 2-2 con el suspenso gimiendo. Falló Koke al realizar Akinfeev una notable atajada y fue efectivo Golovin engañando al desorientado De Gea.

Ahora Rusia estaba en ventaja 3-2. Empató Ramos con frialdad y precisión 3-3, pero Cheryshev volvió a colocar en ventaja a Rusia 4-3. La falla de Aspas con disparo al centro devuelto por la pierna de Akinfeev, no hizo necesario que Rusia realizara su quinto intentó. El “cadáver” de España, como el de Héctor, le dio vuelta al Estadio atado a la cuadriga guiada por Aquiles.