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Alegra el triunfo de este Brasil agitado por un Neymar incendiario y, al mismo tiempo, entristece la derrota de este México cargado de osadía, retando al León de Nemea con un atrevimiento electrizante, yendo hacia delante no con el pecho abierto de frente a las bayonetas, sino confiando en poder realizar un accionar pretencioso, haciendo retroceder al gigante, manteniéndolo preocupado buscando salidas, hasta finalmente ceder ante la superior destreza, mejor manejo de la pelota y de los espacios, y las estocadas de Neymar y Firmino.

Una derrota por 2-0 que certifica la presencia de un equipo azteca lo suficientemente funcional en todos los sectores, capaz de poder ir más allá, de no encontrarse con este Brasil desequilibrante de tantas maneras, que podría extenderse hasta disputar la final de esta Copa.

México supo fajarse

En contraste con Allison, tan grande como inseguro, débil para puñetear, atrasado para los adelantos, viendo pasar centros y agrandado los ojos ante las llegadas de Lozano, Vela y Hernández, el arquero azteca Ochoa estuvo efectivo resistiendo el cañoneo de Brasil, con Gabriel de Jesús metido en el área aunque sin conseguir incidencia, mientras Neymar, Coutinho y Willian, atacaban en oleajes con el apoyo de Paulinho.

Después del disparo potente pero recto de Neymar que atajó Ochoa en el minuto 25, la balanza del juego comenzó a inclinarse. La circulación de balón de Brasil y su facilidad para entrar a base de triangulaciones rápidas, obligó a la defensa mexicana a multiplicar esfuerzos sacando constantes peligros del pozo de las angustias. No era una lucha unilateral, porque Herrera, Gallardo y Guardado se las arreglaban dentro de la incomodidad para recuperar pelotas y lograr inyectar algo de vida a los hombres en proyección.

El delantero brasileño Neymar (c) celebra tras marcar el 1-0 con el delantero brasileño Willian (i) y el delantero brasileño Gabriel Jesus (d) durante el partido Brasil-México, de octavos de final del Mundial EFE\END

Las dos estocadas

En el minuto 51, se quebró el hielo. Neymar y Willian se movieron por la izquierda como bailarines del Bolshoi, Neymar siguió hacia su derecha, buscando el centro, y Willian se abrió más a la izquierda corriendo hasta el fondo. El centro bajo fue muy rápido para los reflejos de Ochoa, y el balón que pasó frente a Gabriel de Jesús cortó en su estiramiento, fue interceptado por Neymar. Gol a quemarropa. Brasil 1-México 0… Faltaba mucho y Brasil no soltó las riendas pero no pudo impedir constantes escaramuzas de un México tenaz, manteniendo el suspenso de pie en las tribunas. El factor de seguridad lo proporcionó en el minuto 88 Firmino, reemplazo de Coutinho. Se inició el movimiento con una recuperación de Fernandinho, quien había entrado por Paulinho, con entrega inmediata a Neymar, suelto por la izquierda, entrando al área y rematando sobre la salida de Ochoa. El rebote en el arquero sigue hacia donde llega Firmino, como una asistencia, y el remate es sencillo, en la puerta del horno. Brasil sella la pizarra 2-0.

Solo un gol en contra

Preocupó largamente en el primer tiempo, como Fagner, nada que ver con aquel Maicon de Suráfrica o aquel Alves de hace cuatro años, dejaba descubierto el fondo de la derecha para que Lozano lo utilizara con descaro y también llegara Gallardo. Sin embargo, los centrales Thiago Silva y Miranda, resolvían las complicaciones, y Filipe Luis cumplía deberes por la izquierda.

Thiago Silva tras vencer a México en el Mundial Rusia 2018. EFE\END

Fagner no solo se corrigió, sino que consiguió proyecciones ofensivas en un segundo tiempo más efectivo por parte de Brasil. Así que México, como Serbia y Costa Rica, se quedó en cero, siendo Suiza el único equipo que ha podido marcarle a los pentacampeones.

La impresión que está dejando Brasil con un Neymar difícil de controlar y el acompañamiento de hombres hábiles y veloces, capaces de resolver sobre la marcha, hace crecer las posibilidades de verlo disputar esta Copa, en busca de su sexta coronación. Una intriga es la recuperación de Marcelo para el duelo de cuartos de final con Bélgica, que tanto sufrió para quitarse de encima a Japón, superándolo 3-2.