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Talento frustrado a nivel de club, el suizo Xherdan Shaqiri tiende a guardar lo mejor de sí para el gran escenario del Mundial, y se está poniendo en el escaparate para otro gran movimiento en Rusia.

Descendido de la Premier League con el Stoke City esta temporada, el sprint de Shaqiri desde el mediocampo y finalización de último minuto para vencer a Serbia y clasificar a Suiza a octavos de final fue un recordatorio de lo que es capaz en su mejor versión.

Sin embargo, el impacto de ese gol, su cuarto en una Copa del Mundo después de anotar un hat-trick contra Honduras hace cuatro años, se perdió en gran medida en la polémica que suscitó su celebración.

Shaqiri, nacido en Kosovo, y su compañero de equipo, Granit Xhaka, hicieron un gesto de doble águila en representación de la bandera albanesa, como respuesta al abuso que recibieron por parte de las parcialidades rusa y serbias en Kaliningrado. 

Talentoso 

Tras el indulto, Suiza recurrirá ahora al achaparrado extremo para marcar diferencias frente a una Suecia que encabezó el grupo G y sacó del torneo a la vigente campeona Alemania. Los goles de Shaqiri tienden a ser espectaculares. En esta fase de la Eurocopa 2016 realizó una acrobática chilena contra Polonia, considerada uno de los mejores tantos del torneo.

La capacidad de mostrar destellos de brillantez, aunque sin llevar a su país al siguiente eslabón refleja la irregular carrera a nivel de club de Shaqiri. Un rol protagonista en el Basilea le valió un traspaso al Bayern de Múnich y, después de no establecerse como titular en el gigante alemán, siguió una breve etapa en el Inter de Milán.

Sin embargo, el Liverpool se cuenta entre los interesados en abonar su cláusula de compra de £12 millones, con la esperanza de que su abundante talento pueda ser aprovechado más frecuentemente. Si la mejor versión de Shaqiri se enfrenta a Suecia, sus posibilidades de volver a la cima del juego europeo sin duda se verán reforzadas.