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¿Admirados por el crecimiento y la brillantez de Brasil juego tras juego? Es natural. Todos lo estamos. Desde lo discutiblemente mostrado en el 1-1 con Suiza, hasta la fulgurante demostración ofrecida frente a México, este Brasil de Tite ha impresionado tanto, como para ser considerado favorito contra cualquier rival. Pero, ¡cuidado!, Bélgica es terriblemente peligroso.

Su vigorosa reacción para arrebatarle a Japón el duelo de octavos de final, borrando una desventaja de 0-2, es algo más que una advertencia para Brasil, una seria amenaza que obligue a cruzar dedos mientras miramos de un lado a otro.

Sin problemas con Túnez y Panamá marcando ocho goles, el equipo belga, con Hazard y Lukaku, venció 1-0 a Inglaterra con un golazo merecedor de marco logrado por Januzaj, en una ligera batalla de suplentes. Su verdadero nivel de competencia, lo exhibió con esa victoria conmovedora por 3-2 sobre Japón, haciendo desaparecer el 0-2 adverso con los goles de Verthogen, Felliani y Chadli en el minuto 94. Todos estamos claros que Bélgica es capaz de ser más. Si se observa cada sector, más la presencia imponente del arquero Thibaut Courtois, es fácil sentirse impresionado por este equipo.

El retorno de marcelo

Los 12 goles marcados por el ataque belga, encabezado por Hazard y Lukaku, quien ha asestado cuatro estocadas, certifica que su capacidad de agresión, es realmente productiva, y debe ser una prueba de exigencia mayúscula para la defensa brasileña que solo permite un gol en cuatro juegos, pero no ha estado bajo tanto asedio como podría estarlo hoy con Kevin de Bruyne en constante proyección, y los aportes de Mertens y Felliani en el centro del campo. Después de esa casi milagrosa resurrección frente a Japón, Bélgica se siente capaz de retar con posibilidades a este Brasil tan versátil.

El regreso de Marcelo es de enorme importancia para Brasil, por el despliegue que consigue por la izquierda con Neymar cargado a la raya sin que eso le moleste, Coutinho mostrándose para asegurar conexiones y Gabriel de Jesús atento a filtraciones favorables. La pérdida de Casemiro por doble amarilla, abre espacio a un centrocampista funcional como Fernandinho, aunque menos mordedor. Brasil va a necesitar que Fágner se muestre más ágil en la cobertura del rincón derecho atrás, para impedir que por ese lado, los belgas circulen tan alegremente como lo hicieron los mexicanos largo rato. Por el centro, Thiago y Miranda, han transmitido seguridad.

Brasil corre y desequilibra

Si los japoneses estuvieron corriendo todo el tiempo en busca de la cabaña del gigante Courtois, los brasileños también lo hacen, con la variante de saber usar mejor el freno y conseguir entendimiento con rápidas maniobras. Lo mostrado por Willian como revulsivo incansable, provocador de preocupación y necesitado de atención urgente, es una arma que Brasil utilizó convenientemente, con el accionar de Coutinho, utilizando su sentido tridimensional para orientar el juego, pendiente de los movimientos desequilibrantes de Neymar, moviéndose hacia el centro cuando Marcelo se proyecte.

Bélgica es difícil, pero más lo es Brasil, por ser menos previsible y disponer de mayor flexibilidad en las penetraciones. Se espera un duelo de alto voltaje desde el propio inicio con ambos equipos intentando pegar primero. Brasil ha estado en crecimiento, haciendo creer que lo mejor de su futbol está por ser visto, en tanto Bélgica confía en su capacidad de contención y poder estructurar avances rápidas si De Bruyne se hace sentir. Su gran problema, es que Brasil fabrica muchas preocupaciones, sin importarle la estrechez de los espacios. Ya estoy abrochando mi cinturón frente al televisor.