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Lamenté la derrota de Brasil 2-1 frente a Bélgica, pero no me dolió. No solo por considerar justo el triunfo belga pese a la persistencia de Brasil rozando la desesperación y moviéndose siempre hacia delante entre precipitaciones, buscando cómo remontar ese lacerante 0-2, que naturalmente se agigantaba minuto a minuto, sino por estar emocionalmente golpeado, atravesando en estos largos momentos por un drama con ribetes trágicos, manchados de sangre, y viendo esa lucha desigual entre los comprometidos con la búsqueda de un urgente y necesario cambio de timón en este desventurado país, y quienes se aferran a las riendas contra vientos y mareas, indiferentes al drama.

 No bastó la garra

Una derrota de Brasil en futbol, es solamente un respiro a esta etapa de dolor.

Neymar fue anulado por la defensa belga y debió resignarse. EFE / END

Por eso explico que como seguidor de Brasil desde muy joven, 1958 con 14 años, lamenté su salida de esta Copa que sigue provocando impactos, pero no me dolió. No en tiempos como este, con tanta juventud soñadora y combativa, muriendo a nuestro alrededor. Es por esa razó
n que no me presenté a transmitir la inauguración de esta Copa por sumarme al paro el 14 de junio. 

Golpeado dos veces

Brasil pudo desequilibrar temprano, no solo por el empujón de balón de Thiago Silva que pegó en el poste izquierdo casi sin ruido, pero realmente envenenado, sin que el milagroso Courtois pudiera intentar algo en el minuto 6, sino porque hay que agregar la gran posibilidad que casi materializa Paulinho a los 9, y la recuperación de Gabriel Jesús en el área un minuto después, fabricando otra opción.

Y cuando Brasil estaba de cacería y Bélgica trataba de calmarse, un avance de los “Diablos Rojos” llega hasta el fondo forzando un tiro de esquina. Lo ejecuta Felaini, lo trata de golpear Kompany elevándose, pero la pelota sigue hasta descender en el hombro de Fernandinho y se desliza hasta el fondo de la cabaña del desarmado Allison.

En el minuto 13, Bélgica toma ventaja 1-0. El planeta tiembla, en Brasil todos gimen… Esa diferencia tan temprana no es la muerte, pero tiene significado, y golpea. Brasil sale a luchar de nuevo, como si no hubiera pasado nada, aunque está consciente de lo que pasó.

 Deschamps destaca “merecido triunfo”

Todos sus avances son neutralizados y se expone a los contragolpes belgas. En el minuto 30, Lukaku toma una pelota y la entrega a De Bruyne, quien había estado proyectándosedesde atrás. El hombre del City, se aproxima vertiginosamente al área con Marcelo solo acompañándolo y otros tres brasileños tratando de llegar a tiempo, pero aprieta el gatillo sin necesidad de apartar estorbos. Vimos un rayo láser bajo que viajó cruzado y se incrustó en el rincón derecho de Allison. Brasil estaba atrás 0-2. ¿Quién iba a imaginarlo? 

Se atrasó señal de vida

Neymar, moviéndose junto a la raya izquierda, estaba muy bien custodiado por Meunier su compañero en el Saint Germán, quien recortó su incidencia, y pese a contar con Marcelo llegando desde atrás y Coutinho mostrándose por el costado, al entrar al área, no encontró facilidades para maniobrar en corto.

La línea trasera tenía que controlar su atrevimiento de adelantarse porque Hazard era un problema mayúsculo para Fegner, en tanto Thiago estaba listo para entrar al rescate y Miranda batallaba fieramente con el exigente Lukaku.

Brasil no podía descuidarse de Bélgica que buscaba sin sigilo aunque con menos espacio y pocos balones,  un tercer gol, pero tenía que ser insistente en recortar la distancia de dos goles.

Metiendo a veces hasta cinco hombres en el área, y bajo intensa presión, Bélgica se apoyó en la atajada de Courtois a Coutinho sobre un derechazo en el minuto 36, para evitar acercamiento, también la que realizó para frustrar una entrada de Paulinho en el 61, y la contención hecha del intento de Douglas Costa seguida de insistencia de Neymar.

Sin embargo, finalmente, una entrega bombeada de Coutinho, directa a la cabeza del recién ingresado Renato Augusto, produjo con remate hacia abajo, sin violencia, pero con colocación, el gol que proporcionó un soplo de vida a Brasil hasta en el minuto 75.

 Inglaterra amenazante

Contra reloj, Brasil intensificó su presión pero Renato Augusto malogró una gran oportunidad en el 79, Coutinho no supo rematar una entrega de Neymar, y en el 93, Courtois se levantó del piso para sacar espectacularmente un disparo de Neymar con posibilidad de enviar el juego a tiempos extras.

Cifras inútiles 

Perdió Brasil 2-1, porque Bélgica supo manejar los tiempos, el balón y las oportunidades. No se puede criticar a Brasil por falta de interés, de capacidad de lucha, de intensidad. Tuvo todo eso como lo demuestra no solo su ventaja de 58 por ciento de posesión por 42, sino 9 remates a puerta por 3 de Bélgica, una pelota al poste, 7 remates afuera contra 4, ventaja de 24-6 en asistencias, 8 corners por 4, y 463 pases buenos por 301. Claro que a un lado de estas cifras inútiles, Brasil murió peleando, superado por el futbol más preciso y mejor administrado de Bélgica.